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Entrevista

Carlos Sobera: "El tema universal de la avaricia siempre va a tener vigencia"

‘La comedia de la olla’, de Plauto, llegará al Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier este jueves tras su paso por el Festival de Mérida

Carlos Sobera en la obra 'La comedia de la olla'

Carlos Sobera en la obra 'La comedia de la olla' / Jero Morales

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Enrique Soler

Enrique Soler

En la gloriosa pero caótica Roma antigua, vive Euclión, un viejo viudo que esconde una olla llena de monedas de oro por la que siente una pasión enfermiza, temeroso de que todos quieran robársela. La comedia de la olla, conocida en latín como Aulularia, es una de las obras más célebres del teatro romano antiguo, escrita por Plauto, gran maestro de la comedia en la Roma republicana.

Esta versión propone una lectura fresca, dinámica y especialmente divertida del clásico plautino. Mantiene intactos su ingenio y su mordacidad, al tiempo que lo acerca al público contemporáneo mediante un lenguaje ágil, situaciones hilarantes y una puesta en escena vibrante. Todo ello cobra vida gracias a un magnífico elenco que da forma a una comedia llena de ritmo, humor y sorprendente actualidad. El montaje, basado en la célebre Aulularia de Plauto, combina música, risas, amores cruzados y situaciones disparatadas. Carlos Sobera encabeza un reparto en el que también figuran Ángel Pardo, Jesús Cabrero, Juanjo Cucalón, Silvia Vacas, David Tortosa, Arianna Aragón y Antonio Prieto.

La adaptación, firmada por Antonio Prieto y Juan Luis Iborra, moderniza el texto de Plauto y dialoga también con El avaro de Molière, sin renunciar a la esencia popular de la comedia latina.

Comedia de ritmo frenético, números musicales y enredos amorosos. Envuelta en la antigua Roma, la diversión está garantizada.

Ya sabes tú que en teatro y en el arte no podemos garantizar nada, pero el resultado en el Festival de Mérida fue fantástico, con 16.000 personas en cinco días y se reían sin parar. La verdad es que es una comedia muy divertida, una historia, la del Avaro de Plauto, que luego inspiró a Molière para escribir su Avaro siglos después, así que es muy entretenida. También, una obra que rompe la cuarta pared, por lo que el público se convierte también en parte del espectáculo. Aunque hacemos la representación en escenario, lógicamente, pero hay dos, tres momentos en los que bajamos en el Festival de Mérida, y en los teatros, cuando hagamos la gira, bajaremos también al patio de butacas a interactuar con el público, sin perder, que esto es lo importante, la línea argumental de la función, es decir, que involucramos al público dentro de lo que es el argumento de la función. Todo fluye con mucha naturalidad, se integra muy bien, no chirría en absoluto, no es una parte que hagamos los actores porque nos volvamos locos.

Siempre cada función es única, pero en este caso, con la interacción del público, mucho más.

Sí, las funciones varían, porque además varían ya sobre lo que es el texto tradicional, salvo cuando haces un teatro de verso o un teatro clásico, pero tratándose de una adaptación ya de entrada, estás siendo infiel al propio texto de Plauto; lo exige el propio texto, para que 2.100 años después siga teniendo una vigencia y una actualidad tremenda, aunque el tema universal de la avaricia lo va a tener siempre. Y luego, cuando contactas con el público, as posibilidades de que ocurran cosas nuevas son del 100%. O sea, es dificilísimo que el público actúe de la misma manera porque nadie sabe lo que hizo el público el día anterior. Con lo cual se producen situaciones nuevas que los actores gestionamos y con ello conseguimos enriquecer el texto y la representación.

También se habla de la miseria humana, así como de la avaricia, un tema universal a través del enredo. De nuevo, la comedia que tanto nos hace reír nos deja un mensaje para reflexionar.

Sí, comentaba en la presentación del Festival que escasos días antes había hecho Morgan Freeman unas declaraciones diciendo que estaba "muy preocupado por la sociedad actual" porque la gente estaba muy obsesionada con el tener y muy pocos estaban preocupados con el ser. Y decía yo que en esta obra Plauto ya nos hablaba hace 2.200 años de que la gente solo quiere tener dinero, tener propiedades, poder y nadie se preocupa de los valores que definen al ser humano. Y Plauto ya lo analizaba como un problema universal y coesencial al ser humano, y de eso hablamos hoy, 2.200 años después.

Cada función es única, pero con la interaccción del público en la obra, mucho más

Comparte escenario con Ángel Pardo y Silvia Vacas; son ocho actores de primer nivel. ¿Qué tal ha sido el trabajo con ellos?

Ha sido una delicia. En la función hay cuatro números musicales: ver a gente como David Tortosa o Ángel Pardo cantar, que cantan de maravilla; ver las coreografías que hacen, que son excelentes bailarines; y luego, como actores, son todos muy buenos. Yo aprendo con ellos todos los días, me divierto mucho, eso por un lado porque son actrices y actores muy divertidos, y luego aprendo mucho. La experiencia es excepcional y luego, cuando tienes una función como esta de Plauto entre manos, todo es mucho más interesante, más vivo e intenso y la verdad es que ha sido una experiencia brutal.

Y todo ello dirigido con la maestría de Juan Luis Iborra, con quien ya trabajó en Inmaduros.

A Juan Luis Borra hay que darle de comer aparte; es un monstruo absoluto. No nos podemos olvidar de que es autor teatral, guionista del cine, ha ganado Goyas como guionista, ha sido director de cine, sigue siendo director de musicales, de teatro; es un artista completo, integral, una bestia del espectáculo. Tiene una intuición y una creatividad que a uno se le escapan. Y luego tiene algo que pocos directores tienen y es una mano izquierda excepcional. Deja crear a los actores, les da barra libre para que aporten cosas y luego él va definiendo cuáles sí, cuáles no y de qué manera; es oro puro.

¿Qué se siente cuando se sube al escenario del Teatro de Mérida?

Es algo único. Hace cuatro años hicimos allí Miles gloriosus, donde empezaba cantando; en aquella función solo cantaba yo y salía de arriba del todo, atravesando todo el patio de butacas hasta llegar a escena para encontrarme con mis compañeros. Impone mucho ese teatro con 3.200 espectadores. Reconozco que esta vez he ido más tranquilo porque ya lo conocía, sabía lo que me esperaba y lo he disfrutado mucho más. Ha habido mucho más disfrute que nervios,pero la impresión sigue siendo igual, colosal. No podría encontrar en el mundo un lugar mejor para ser y estar que el escenario del Teatro Romano de Mérida.

¿Próximos trabajos de cara a la nueva temporada?

Seguimos ahora con la gira de La comedia de la Olla. Enseguida ya me reincorporo a First Dates y al Precio Justo y empiezo un nuevo programa en Mediaset, La Rueda de la Letra, que es la vuelta del famoso roscode Pasapalabra en Telecinco. Hay que aprovechar los momentos porque luego te llegan momentos de o no hacer nada o de hacer cosas que no te apetecen tanto. Sin embargo, todo lo que estoy haciendome llena mucho y lo que estoy es viviéndolo con intensidad y disfrutándolo, y ya llegará el descanso que siempre llega.

Horario

  • Horario: Jueves 20, a las 22.30 horas
  • Lugar: Auditorio Parque Almansa, San Javier
  • Precio: 20 euros
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