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En su rincón

Pablo Barrionuevo Bernal: Bordón Minero en La Unión

Tras meses de trabajo y esfuerzo, el triufo en el Festival de La Unión abre un nuevo camino para un músico que lleva el cante de su tierra en las raíces

Pablo Barrionuevo Bernal

Pablo Barrionuevo Bernal / Javier Lorente

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Javier Lorente

Javier Lorente

Está radiante y desbordado. Aún no ha podido casi dormir ni contestar a los cientos de mensajes de felicitación que ha recibido tras conseguir el Bordón Minero del Festival Internacional de Flamenco de La Unión. Sigue en la nube, tan contento y emocionado como agradecido con el jurado, el festival y su querida ciudad.

Pablo Barrionuevo Bernal lo lleva en la sangre: desde que su abuelo, Esteban Bernal Velasco –que fue alcalde de La Unión– fundó el festival hace más de 65 años. Su tío, el reconocido artista plástico Esteban Bernal Aguirre, hace los trofeos y la escenografía para 'la catedral del cante'.

Barrionuevo siempre ha visto este festival como un evento mundial y, a la vez, tan familiar para él. De niño ayudaba a su hermana, que era azafata de la organización, a poner las sillas y, así, de paso, entraba gratis a todas las galas y a los concursos de cante, baile y músicas flamencas. Nunca se ha desvinculado del festival y por fin se ha atrevido a presentarse al concurso de guitarra. A sus treinta años se ha consagrado, para orgullo de sus vecinos y alegría y admiración de todos los aficionados al flamenco y a la guitarra.

Nacido en La Unión, en la actualidad vive en Cartagena, cerca del Conservatorio de Música en el que es profesor de guitarra flamenca. La conversación la mantenemos en un estudio que tiene en una nave del polígono industrial de la ciudad portuaria, al lado de otros artistas y lugar que fue inicialmente del grupo Arde Bogotá: "Esto son como pequeños apartamentos para músicos, lo que nos permite trabajar sin distracciones y sin molestar a nadie, aunque seas baterista. Aquí paso muchas horas y me he concentrado durante meses para el Festival".

Ganar el Bordón de Oro no se consigue solamente haciendo una gran interpretación musical, la obra tiene que ser tuya, así que este es el lugar donde compone y donde toca. Hay una mesa, un ordenador, un micrófono, un sofá, algún póster, unos diplomas de otros certámenes y tres de sus guitarras. También se ha traído el trofeo, una obra espectacularmente bonita diseñada por su tío Esteban. "Aquí voy grabando mis músicas y de vez en cuando se las mando a mis colegas y profesores cuando necesito una opinión".

Lleva 18 años tocando la guitarra: "La primera me la regaló mi abuela, por el día de mi santo, por eso ahora estaba aún más emocionada que yo cuando recibí el premio. Ha sido un momento inolvidable para mí y todo un compromiso para el futuro. Me gusta decir que esto ha sido como un cargamento de gasolina para avanzar en mi carrera". Desprende bonhomía y sencillez. Pablo es un tío muy agradable y educado, muy buena gente, y no tengo palabras para agradecerle este tiempo que ha sacado para atenderme.

No es de extrañar que su abuela se haya puesto la foto de él en su perfil. "Mis primeras clases con el instrumento fueron en la Asociación de Amas de Casa de La Unión. Aprendí de Antonio Muñoz y de Fran Tornero. Después estuve en el Conservatorio de Cartagena y luego en el Superior de Murcia. He tenido grandes profesores como Carlos Piñana, Curro Piñana, Fran Capiscol, etc., soy la decantación de todos ellos".

Me cuenta todo un camino de aprendizaje, viajes y conciertos: "Estaba tocando en Fez para Curro Piñana, en Octubre de 2025, cuando me empezó a animar para presentarme al Bordón Minero. Me decidí a ello, éramos veinticinco candidatos y luego quedamos doce. Ha sido un camino muy intenso que tuvo un prólogo en el Certamen Intenacional de Guitarra Flamenca de Hospitalet de Llobregat donde quedé finalista".

-Tú ya has tocado con grandes figuras, además de Curro Piñana, con Estrella Morente, Miguel Poveda, Arcángel o Antonio Canales. ¿Ahora que? Te van a llover conciertos como solista, invitaciones a Festivales y... ¿La grabación de un disco?

-Pues sí, es uno de mis objetivos inmediatos. Ya tengo alguna grabación colectiva como el homenaje a Pencho Cros, pero mi próximo proyecto va a ser grabar mi propia música, los temas del festival y otros que ya tengo compuestos.

Le pregunto cómo definiría su música y me contesta con aquello que decía Picasso: "Bastante tengo con pintar, que sean otros los que hablen de mi obra", pero añade: "Me gusta dar lo mejor de mí, expresar ideas pero, sobre todo, sentimientos. Que la música sea mía, que me salga de dentro, no sólo de mi técnica. Quiero que mi música no gire en torno a lo típico y esperable, que sea flamenca, que tenga riqueza y dramatismo, que sea una montaña de sensaciones, una montaña rusa. Mi música es como un paseo por paisajes, caminos eternos y por otros por descubrir. Siempre hay caminos nuevos por los que perderse o por los que reencontrarse".

Me confiesa que está disfrutando esta conversación, y le respondo que es más un encuentro que una entrevista al uso. Se nos pasa el tiempo volando y no quiero abusar pues aún no ha descansado desde la final. En la pared tiene algún cartel del festival y me cuenta que desde adolescente los ha coleccionado. Me cuenta otras cosas: que ha tocado para acompañar a troveros de la Región; que en una época también tocó en coros rocieros; que no ha parado de trabajar con su guitarra... Y estoy seguro que esto no se acaba aquí, dada su juventud, sus ganas y su maestría. Pablo me insiste: "Esto es la suma de un sueño que tuve desde niño y el empeño de no escatimar en trabajo, trabajo y trabajo".

Me dice que toca una media de seis horas al día, con la disciplina de un deportista. No es de extrañar que le guste correr, el tenis y surfear. Tiene pareja y se va a ir una semana de vacaciones con ella para compensar su temporada de enclaustramiento con la guitarra.

Por lo pronto, el domingo hicieron una comida familiar en La Unión para celebrar su triunfo y que lo volvían a ver: "Es que ha sido muy intenso, por eso al recibir el Bordón Minero sentí que me había vaciado totalmente y una alegría que nunca olvidaré". Lleva dos días sin escuchar flamenco, que también le gustan otras músicas: "Hoy llevaba en el coche a Sabina y a Arde Bogotá". Un joven admirable, sin duda.

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