Entrevista
Astola: " Después de haber explorado los confines de la música, quiero volver al punto de partida"
El músico sevillano llega al auditorio Paco Martín de Cartagena con su primera gira en solitario, ‘Mi guitarra y yo’

El músico Alejandro Astola. / Ale de Larriva
Hay momentos en la trayectoria de un creador en los que el éxito no se mide en artificios ni en fórmulas comerciales, sino en la capacidad de mirar hacia adentro. Tras casi un cuarto de siglo dedicado a la música, trece discos y proyectos emblemáticos que marcaron a toda una generación —como Fondo Flamenco o Astola y Ratón—, Alejandro Astola decide protagonizar un auténtico renacer artístico.
Su nueva propuesta en solitario, articulada bajo el conceptual título de Mi guitarra y yo es una declaración de intenciones: un ejercicio de honestidad en el que el cantautor sevillano se despoja de las ataduras de la industria y las expectativas ajenas para volver a ser, sencillamente, él mismo: el nieto de Paco, el hijo de Gloria, aquel chaval de doce años que, libre de filtros y urgencias, descubrió en un cuaderno y seis cuerdas la forma más pura de disparar directo al corazón.
El respaldo del público a esta apuesta por la desnudez no se ha hecho esperar. Inmerso en una vorágine de directos que está agotando localidades con cifras espectaculares —nueve noches en Sevilla, cuatro en Barcelona y cinco en Madrid—, con las maletas listas para cruzar el Atlántico rumbo a Argentina y Chile, Astola hace una parada en Noches de Sal de Cartagena este viernes. Entre sus nuevos temas, joyas intimistas como Corazón de cristal o Prometimos funcionan como puentes entre sus raíces flamencas y su madurez compositiva.
Hablamos con el músico hispalense sobre la valentía de desaprender, la gestión de la vulnerabilidad sobre el escenario y el vertiginoso viaje de regreso a sus propios orígenes.
Has pasado por Fondo Flamenco, Astola y Ratón, proyectos paralelos y múltiples discos. Mirando atrás, ¿en qué momento sentiste que era hora de ser ‘simplemente tú’?
Pues ha sido algo muy natural. De repente me he visto aquí y ahora mirando hacia atrás. Me doy cuenta de que hay un ciclo inevitable en mi vida cada 10 años, que suelto todo lo que traía a cuestas y empiezo de nuevo. Pero este comienzo, más que un comienzo nuevo, es una vuelta al punto 0. Después de haber explorado los confines de la música, quiero volver al punto de partida y escribir desde las entrañas, intentando dejar en segundo plano todo lo aprendido. Está siendo la base del éxito de esta gira y esta etapa.
Dices que en esta etapa buscas reencontrar a ese chaval de 12 años con su cuaderno y su guitarra. ¿Qué le diría el Alejandro de hoy, tras casi 25 años en la música y 13 discos grabados, a ese niño que empezaba a escribir en su habitación?
No le diría absolutamente nada. Hemos visto muchas películas sobre el efecto mariposa, y no quisiera que cambiara ni una coma de todo lo que he vivido. Como mucho le diría: "Qué bien te lo vas a pasar".
Mi guitarra y yo suena a desnudarse por completo en el escenario. ¿Ha sido más liberador o más imponente enfrentarte al público sin artificios ni grandes producciones detrás?
A pesar de haber tocado en todo tipo de recintos y formaciones, esto es algo nuevo para mí, no solo por la formación de guitarra y voz, sino por enfrentarme a cantar canciones nuevas delante del público, que, aunque es lo que a mí más me gusta, parece algo bastante atrevido en un mundo que solo quiere escuchar versiones y canciones de reguetón para bailar. No sé cómo, pero se han alineado los astros, y en los conciertos la gente se para a escuchar, no solo las canciones, sino lo que tengo que decir sobre ellas entre unas y otras.
Dices que has decidido dejar en segundo plano lo aprendido para escribir sin preocuparte por las expectativas. ¿Cómo se logra desaprender la industria y las exigencias del mercado después de tanto tiempo? ¿Te has planteado un ‘reset’ creativo?
Es totalmente un reset. He estudiado bastante música, guitarra, armonía, composición..., y ahora quiero dejarlo en el fondo porque no se puede olvidar, pero dejar de darle esa importancia que tenía antes para mí, y volver a escribir desde el corazón.
En Corazón de cristal conectas tus raíces y tu época en Fondo Flamenco con tu visión actual como solista. ¿Cómo conviven hoy en ti ese grupo que marcó a una generación y el artista maduro que eres ahora?
Pues coexisten dentro de mí como una sola persona, porque sigo siendo ese mismo niño más que nunca. Admiro lo que un niño fue capaz de hacer con solo cuatro acordes y tantísima ilusión; me miro en él y aprendo de esa actitud tan pura.
Has hablado de Corazón de cristal como una de tus canciones más íntimas y especiales. ¿Da miedo mostrarse tan vulnerable o es precisamente ahí donde reside la fuerza de tu nueva música?
Creo que esa era gran parte de la fuerza que tenía de niño, escribir de lo que sentía desde las entrañas. Cuando las canciones vienen de ese lugar, es difícil que cuenten mentiras, y la verdad tiene mucho más fácil llegar a los corazones de los demás.
Prometimos es una de las cartas de presentación de este disco tan especial. ¿Qué promesa representa este tema en tu momento vital y artístico actual?
Es el primero que el público eligió para grabar, al escucharla en los conciertos. Y en esta gira, que pretendes eso mismo, es muy especial por ser pionero.
Hacer 9 noches en Sevilla, 4 en Barcelona o 5 en Madrid es un logro al alcance de muy pocos. ¿Cómo se gestiona emocional y físicamente mantener la energía y la frescura en conciertos tan íntimos noche tras noche?
Se mantiene viva cada noche porque el concierto nunca es igual, no hay un repertorio establecido, solo un cuaderno, y cada noche decidimos qué canción vamos a cantar detrás de la anterior. Eso convierte cada noche en mágica, diferente e irrepetible.
De llenar salas en España a volar a Argentina y Chile. ¿Cómo recibe el público latinoamericano esta propuesta tan directa y sincera de Mi guitarra y yo?
Me parece increíble que esté funcionando. Esa locura que hablaba el año pasado con mi manager de empezar al igual en Sudamérica que en España, yendo de sala en sala, tirando a la piscina y que sea lo que Dios quiera. No tengo más que palabras de agradecimiento para el público latinoamericano por estar agotando cada uno de los conciertos y tanto cariño que me están dando.
¿Qué papel juega tu familia (el nieto de Paco y el hijo de Gloria), tus raíces más personales en este renacer musical?
Siempre hemos sido una familia muy unida. Desgraciadamente, mis abuelos ya no están, pero sus muebles me acompañan en el escenario, y mis padres vienen a cada uno de mis conciertos. Tengo mucha suerte de continuar el legado de mi abuelo, que era el verdadero artista de la familia: pintor, cantante, escritor, filósofo…
Si este proyecto es un disparo directo al corazón de quienes se acercan a tu música, ¿qué te gustaría que se llevaran al salir de tus conciertos?
Las ganas de volver.
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