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Galería regional | Cuadros para una exposición (Sala tercera)

Alejandro Franco: La mirada que descubre el universo en lo cotidiano

CORTES EN FORMA DE X(PAN). 1998.

CORTES EN FORMA DE X(PAN). 1998. / L. O.

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Pedro Manzano

Pedro Manzano

«En la parte inferior del escalón […] vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; […] ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El […] Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa […] era infinitas cosas […] vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América […] vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph…»

Jorge Luís Borges, El Aleph

A Carlos Argentino Daneri le basta con mirar atentamente para percibir, en un solo punto, casi oculto, en el sótano de la casa de Beatriz Viterbo, todo el universo, la belleza del mundo y el constante paso del tiempo sobre los seres y las cosas. Una revelación, una epifanía, imposible de sentir y de lograr, sin poner en valor, por encima de cualquier otra consideración, la dignidad de los materiales y los objetos; da igual que se trate de la grandiosidad de un paisaje espectacular, de un sencillo resto de comida o de la belleza que encierra la piel rugosa de un limón o una granada… Excusas. Excusas para expresar las pulsiones artísticas que sienten cada uno de los individuos, el mundo literario, de un poeta como Carlos Argentino, o la necesidad de recurrir a procedimientos plásticos por parte, en este caso, del pintor. Excusas. Temas que, al final, en el caso del pintor, giran sobre una única cuestión: la propia pintura. Es la mirada, la limpieza de la mirada, la atención –y la admiración– con la que observamos los objetos que forman parte de nuestro entorno, los cambios que sobre ellos produce el paso del tiempo, la que otorga esa… curiosidad, ese deseo de seguir indagando. Una mirada, una curiosidad que, una vez activada, ya no puede detenerse, ni desatenderse.

La obra de Alejandro Franco nos propone participar de esa mirada. Y lo hace desde un posicionamiento que apela más a una actitud que a un estilo. En un tiempo, en un mundo, en el que impera la velocidad, nos plantea detenernos y entrenar la mirada… percibir con intensidad y sentir el placer de disfrutar de aquello que pasa, normalmente, desapercibido. Sus cuadros no contienen narrativas, ni escenarios extraordinarios… Es en lo ordinario donde radica su interés. Quizá, y dado que Alejandro Franco ha ejercido de profesor tanto tiempo, sus piezas sean una lección, una sutil disertación pedagógica acerca de la atención.

LEJANDRO FRANCO

LEJANDRO FRANCO / L. O.

Nacido en Elche, de padres murcianos, sus vínculos con Murcia estaban restablecidos en 1978; había colaborado en el homenaje que la Galería Zero ofreció a Juan Gris, y participó en aquella memorable exposición que 14 artistas –del arco mediterráneo– y cinco galerías murcianas presentaron en torno a la relación arte-prensa-cultura. Una muestra que se articuló en base a una serie de puntos programáticos, uno de los cuales, el apartado ‘G’, indicaba que la exposición tenía entre sus objetivos «poner en evidencia la falta de una política cultural (que no existe ni a corto, ni a medio ni a largo plazo) que aglutine a los distintos sectores de la población interesada en la cultura como medio de liberación»; parecería que nos estuviésemos refiriendo a tiempos más cercanos al presente.

En estos Cortes sobre el pan en forma de X, el tiempo, lejos de detenerse en la porción del elemento recogido en el pliego, sigue discurriendo. El pintor investiga las texturas –rompe la disyuntiva realidad-abstracción–, creándonos la ilusión de que algo, que aún no ha ocurrido en esa superficie, está a punto de ocurrir; haciendo que el tiempo, la idea de tiempo, adquiera valor y protagonice la pieza. No hay nada misterioso en las obras de Alejandro Franco, ¿o quizá sí? El pan es el pan, un puñado de limones son un puñado de limones, ¿o no? Es esa dignidad y modestia la que marca la presencia en sus cuadros. No se trata tanto de recoger con fidelidad lo representado, sino de incorporarlo a su propio paisaje mental para compartirlo con nosotros… Si fuese necesario.

Cortes en forma de X, una sección de la superficie de la corteza de un pan, que fue adquirido en el obrador de La Fina Mari. Un pan que Alejandro firmó y dató, dignificándolo tal que obra de arte al modo apropiacionista –casi un guiño duchampiano–; y también como un reconocimiento al maestro pandero que lo había moldeado y cocido. Una superficie significada con esos cortes en forma de X, que evocan libérrimos trazos y grafías, y hacen explícito que, sin aquel pan, esta acuarela sobre papel italiano, pintada entre diciembre de 1997 y enero de 1998, carecería de sentido y no existiría. Cortes en forma de X (pan), se expuso entre abril y mayo de 2001 en Verónicas, en una muestra que Franco tituló Tempus fugit, dejando claro la importancia del tiempo en el discurrir de su obra y en el sentido profundo que siempre forma parte de sus proyectos, que nunca se sujetan a imposición o urgencia alguna. Sí, estar atento y disponible para dejar que el imprevisto surja y, con suerte, poder tropezar con un Aleph oculto en cualquier recodo del camino. Continentes a la deriva en una gota de agua. Un mundo en apenas unos cortes en forma de X trazados en la corteza de pan.

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