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Artes Escénicas

Imanol Arias, actor: "A veces, para no caer en la mecánica, el actor necesita una partitura"

El intérprete protagoniza junto a María Barranco la comedia 'Mejor no decirlo'

María Barranco e Imanol Arias en el montaje de 'Mejor no decirlo'.

María Barranco e Imanol Arias en el montaje de 'Mejor no decirlo'. / L. O.

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Enrique Soler

Enrique Soler

Imanol Arias y María Barranco protagonizan la comedia Mejor no decirlo de Salomé Lelouch, con dirección de Claudio Tolcachir. Un matrimonio lleva muchos años juntos. Su fórmula, imbatible: saber cuándo hablar y cuándo callar. ¿Pero, qué sucedería si, por una vez en la vida, se plantearan decir absolutamente todo? Una interesante comedia, que habla de segundas oportunidades y que bajará el telón de la 45º edición de la Semana de Teatro de Caravaca.

Mejor no decirlo es una provocación, un disfrute. Dos jugadores encendidos, abriendo las puertas de lo que siempre pensamos que es mejor no decir. Poniendo en duda todos los lugares comunes. Cambiando el punto de vista con mucho humor, complicidad y una infinita ironía. Y cada uno sabrá si finalmente era mejor o no: decirlo.

Esta noche, sobre las tablas, un matrimonio que tiene una segunda oportunidad y decide decir las cosas como son.

Ese sería el planteamiento inicial sobre el que se basa esta divertida comedia de Salomé Lelouch. Es un texto que plantea esta hipótesis a través de unos diálogos que apelan a la necesidad de poder decir las cosas claramente, del entendimiento en la discrepancia. ¿Qué pasaría si decidiéramos decir todo el tiempo lo que pensamos? ¿Si decidiéramos escuchar todo el tiempo la discrepancia hasta que termine la otra persona y plantear luego nuestros planteamientos? Se trata de un matrimonio que se ha encontrado en una parte definitiva de su vida, que se aman y comparten todo, hacen todo juntos. Una pareja que hace humor y no porque cuentan chistes, sino por cómo reacciona cada uno ante su verdad escuchando al otro. Ese es el secreto de esta maravillosa pieza. Simple en el planteamiento, pero que está llena de humor porque dibuja dos personajes muy diferentes. Una mujer con un temperamento divertido, explosivo, que en manos de María Barranco es como un sol que ilumina la escena. Y un hombre que, dadas sus circunstancias, y porque mantiene un secreto, una no verdad, desde hace muchos años, es mucho más prudente, a veces apocado, e intenta salvar su verdad con ese secreto que transita toda la obra. La experiencia que tengo con esta obra –en la que llevo trabajando desde 2024 en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y, luego España– ayuda mucho a mantener esa partitura. A veces, para no caer en la mecánica, el actor necesita una partitura, una estructura viva en acciones y contactos. Los grandes maestros dicen que escucharse en escena es la clave de empezar una buena actuación.

"La risa provoca una gran bienvenida a la discrepancia cuando se hace con humanidad"

¿El público se va a sentir identificado con estos personajes?

Claro, porque cada uno tiene una forma de expresar sus cosas, una forma de relacionarse. En una pareja, parece que hay alguien predominante, que levanta más la voz y suele ser el que más escucha. En las diferencias del comportamiento, buscando la verdad en el amor que se tienen, se reconocen mucho las parejas. Siempre digo que es una comedia en la que se ríen, sin embargo, nadie tropieza, cuenta un chiste o insulta. Es por la forma de acometer los temas. Es una comedia en la que no salimos del diálogo, no hay una coletilla fácil, nos obliga, como intérpretes, a tener una escucha muy especial. El teatro, más que un espectáculo, es un encuentro en el que unas personas deciden reunirse en un mismo lugar y escuchar las mismas cosas y reaccionar de manera diferente. Además, será la primera representación que hacemos al aire libre.

Hablamos de una comedia que hila muy fino y que aborda temas muy serios. Una comedia con pellizco en la que cada carcajada nos hace reflexionar, y donde se pone de manifiesto el trabajo de Salomé Lelouch.

Quiero entender que esta obra parte de una experiencia personal. Salomé es hija de Claude Lelouch y su mamá, Évelyne Bouix, una actriz muy brillante, que en un segundo matrimonio se junta con un actor totalmente opuesto a ella. Parecía que todo iba a ser un fracaso y, cuál fue la sorpresa de la autora, al ver que ellos terminan estando todo el tiempo juntos; se comunican continuamente; discrepaban de una manera graciosa, siempre con un detalle amoroso. Abrieron una especie de paréntesis en algo que socialmente genera diferentes cuestiones ante la posibilidad de dudar. Y la obra transita temas de todo tipo: de actualidad, sobre los derechos de la mujer, sobre la posibilidad de tener un hijo que se casa con un hombre y que además quiere hacer una gestación de vientre. Parece una comedia de Chaplin. Estos temas, que pueden generar irritación, en la comedia lo que producen es una gran llamada. La risa provoca una gran bienvenida a la discrepancia cuando se hace con humanidad. Es un texto simple pero muy humanista

"Cuéntame es una enciclopedia. Es un placer haber estado ahí, ser un padre universal"

Comparte escenario con María Barranco. Ha mencionado la luz que aporta.

Mantenemos amistad desde hace muchos años. Desde que éramos jóvenes y María llegó a Madrid. Yo había llegado antes porque soy mayor y ya tenía un cierto conocimiento de los circuitos. Ella se acuerda muy bien de cómo la conocí a través de Antonio Banderas y cómo me preocupaba de avisarla para los trabajos. Entonces, los castings no existían. Se producían encuentros en un bar que estaba cerca del Teatro de la Comedia. Además, María estuvo casada con Imanol Uribe, un director que ha sido muy importante en mi vida y con el que mantengo una estrecha relación. Creo que todas estas cuestiones nos ayudan a cuidarnos en estos continuos viajes.

¿Y cómo es trabajar con ella?

Acepto muy bien lo exigente que es. María es una estrella de luz y, por lo tanto, cualquier bajada de la tensión de la red la detecta inmediatamente. Además, lo manifiesta con el furor digno de alguien grande, por eso disfruto tanto con ella, creo que ha sido un gran acierto. Hice esta función en Buenos Aires con una gran maestra, Mercedes Morán. Para el espectador español que no la sitúe, sería una mezcla de Marisa Paredes y Ana Belén, o Marisa Paredes y Carmen Maura. Ella eligió la función, hizo la versión, me pidió trabajar juntos y me enseñó mucho en este camino de acercarme cada vez a personajes más difíciles en el teatro. Aprender ese recorrido que interrumpí hace muchos años y que, afortunadamente, estoy recuperando, que es el estar presente, hacer un show en directo y el compromiso de estar exactamente en el mejor momento a la hora que se levanta el telón.

"La industria y el público me han traído hasta aquí con cincuenta años de trayectoria"

¿Qué matices hay entre el público sudamericano y el español?

El público argentino es un público con una afición al teatro increíble. Es un público muy conocedor, que reconoce mucho los montajes. Hoy, seguramente, se abran en Buenos Aires casi 600 salas de teatro. Habría que sumar tres o cuatro capitales europeas para igualarlo y no sé si llegaríamos a ese número. Entonces, es un público entendido, entregado y muy exigente. Por otro lado, el público chileno es muy inteligente. Paraguay, que está abriéndose al mundo, es un hub importante. En el interior de Argentina son muy conscientes de ese lenguaje que hablamos, allí éramos un español y una argentina, algo que nace de esa fusión entre el italiano y el español. Decía Discépolo, un gran autor que ayudó mucho a conformar el acento del español que se habla en Argentina, que el teatro español y el circo italiano eran dos vecinos que al principio se miraban con recelo pero que, un día, la gracia de uno hizo sonreír al otro, que le respondió de una manera más tosca, en un acento castellano casi de Lope de Vega. Al final, como forma de entenderse, empezaron a suavizar sus cosas. Todo el mundo, cuando ve a un actor español, italiano, o de otro lugar, que reconoce y quiere, se acuerda de su abuelo que bajó del barco.

Ha protagonizado series que han marcado una época como Cuéntame; otras que son de culto como Brigada Central o Anillos de oro, y también películas como El Lute.

A veces me entra un poco de compasión conmigo mismo porque tuve muchas oportunidades. Nadie al principio aparece en una pantalla y lo sabe todo, pero pasó algo con el cambio generacional, con el momento que nos tocó vivir, que hizo que el cine cobrara una trascendencia muy fuerte con temas importantes y con películas de muchísimo éxito. La muerte de Mikel; Tiempo de silencio, una adaptación de la novela de Luis Martínez Santos, dirigida por Vicente Aranda. Y todas las demás en las que no participé porque no tuve tiempo, o no se me convocó, pero que han sido muy importantes. Y, en cuanto a la televisión, entonces era la televisión de todos, la de la familia. Recuerdo que Anillos de Oro me emocionaba y conmovía porque hablaba de algo que estaba en el ambiente, que creaba muchísimo dolor por un lado y mucha esperanza por otro. Ya no digo Brigada Central. Eran series que se rodaban en cine, como se ruedan últimamente. Cada capítulo se hacía en 20 días, no en una semana como sucede ahora. Cuéntame es una enciclopedia, ha sido un privilegio haber estado ahí, ser un padre universal. Sé que no me puedo parecer a todos los padres de las personas que me dicen que les recuerdo mucho al suyo. No podía haber tanto flaco con bigote en España. Entonces, se creaba una especie de imagen y la televisión se veía familiarmente.

"Tengo muchas ganas de afrontar un personaje nuevo"

Ahora todo ha cambiado con las plataformas

Ahora, cuando tienes un éxito en Netflix –yo he tenido un enorme éxito en una serie que se llama Innato– sabes que la han visto millones de personas en varios países, pero no los conoces. Sabes que no la han visto en familia, la han visto en soledad. En cada casa con cuatro miembros (siempre que sean mayores de edad) seguramente haya cuatro pantallas encendidas viendo cada uno una cosa. Soy una persona de ánimo tranquilo frente a lo social y muy agradecido. Todas las etapas y las dificultades de vida han estado marcadas por reconocer primero que todo lo que soy es porque tenía desde pequeño una necesidad de ser actor. Y esa necesidad fue compensada y sostenida sobre una industria y un público que me ha traído hasta aquí con setenta años y con cincuenta años de trabajo. Además, con una cosa que pasa en España, que siempre digo, y es que cuando te salía una película y no iba bien, como no la veía nadie, no la tenían en cuenta, nadie te lo echaba en cara. Ahora, como existen plataformas que tienen todos tus trabajos, es muy complicado que, de 80 películas, sean todos éxitos. Lo que sí han existido han sido 80 momentos en mi vida en los que he podido trabajar, sostener una familia y llegar hasta esta edad con el ánimo pausado, pasando por todas las dificultades que he pasado, teniendo en cuenta siempre que hay que responsabilizarse de lo que haces, aunque no seas el precursor.

¿Cuáles son sus próximos trabajos? En noviembre regresa al Batel de Cartagena.

Sí, tenemos la suerte de volver a la Región. Ya sabes lo que se dice en teatro, que cuando la obra es regulera, se hacen todos los espectáculos seguidos para que no se corra el boca a boca, pero cuando la obra tiene mucho éxito, se distancian las actuaciones. Llevo casi dos años de gira, lo siguiente es descansar. Ahora termino en el Puerto de Santa María, el día 7 de agosto, y toca descansar. Soy abuelo y tengo mucha ilusión por pasar el primer año en la playa descansando, disfrutando de mi nieto. En septiembre seguimos con la gira muy intensamente, hasta principios de diciembre. Luego me marcharé a Argentina para preparar cosas y, a partir de enero, hago la segunda parte de Innato. Posteriormente, seguiremos de gira hasta junio, terminando en el Teatro Bellas Artes. También hay una película de Gracia Querejeta que me hace mucha ilusión y que sería para finales de 2027. Tengo muchas ganas de afrontar un personaje nuevo.

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