Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La Banda de Jutxa

El Crespo Zapata y el arte de honrar al flamenco

Emiliano, 'El Crespo Zapata'.

Emiliano, 'El Crespo Zapata'. / Vipy

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Jutxa Ródenas

Jutxa Ródenas

Corría el año 1984 cuando El Cabrero actuó por primera vez en el Festival Internacional de Cante Flamenco de Lo Ferro, y le debemos mucho. Le debemos tanto, que para homenajear la grandeza de su cante, de su esencia, sólo podíamos hacerlo de la mejor manera: tener sobre el escenario a El Crespo Zapata, su hijo.

El dolor de la pérdida es, en última instancia, un acto de amor extremo. Es el precio que pagamos por habernos atrevido a amar, honrar y respetar a alguien con tanta intensidad. Solo su hijo, con permiso de la afición, podía ser quien esta noche nos deleite con su arte.

El Crespo respira música por cada poro de su piel. Además de cantante y productor, toca batería, piano, guitarra eléctrica, bajo... Lo conocí reivindicando justicia social a ritmo de Rock’n’Roll, hoy lo hace al compás de una guitarra flamenca.

"Mi relación con el flamenco viene de muy niño y nunca me alejé de él. Lo he escuchado y practicado desde siempre, por eso, esto no es más que volver a donde uno pertenece. Sin entrar en detalles, cuando la vida te enseña las garras, es importante seguir lo que te dicta el corazón y, en un momento muy difícil, decidí sumergirme por completo en el arte de la guitarra flamenca. Ella me salvó, me rescató como persona y por eso, aún hoy, le dedico al menos seis horas diarias. Siento que le debo algo. Fue a través de la guitarra que me reencontré con el niño que una vez fui, y me eché de nuevo a cantar. Salió, sin más".

"El flamenco nace de una queja, y yo me quejo más que el que va al dentista a que le saquen una muela"

Cuando se tiene el conocimiento y la preparación, actuar con decisión nos permite avanzar sin limitaciones. El nuevo miembro de mi banda retomó los cantes que ya conocía y estudió otros nuevos. Sus letras y su forma de interpretarlas guardan el carácter reivindicativo de antaño, pureza sin artificios y rebeldía literaria.

"El flamenco nace de una queja, y yo me quejo más que el que va al dentista a que le saquen una muela. Creo que como vehículo de expresión es insuperable. Su naturaleza es la de la gente de a pie y eso facilita enormemente la transmisión, tanto del mensaje como del sentimiento que lo acompaña. En sus formas, se muestra sincero frente al dolor, la tragedia, la pena, el abandono... No se necesita más".

El conocimiento musical es la herramienta perfecta para valorar el trabajo de los demás musicos, la dureza que conlleva. Con lealtad y empatía, se sostienen los pilares de la continuidad de un arte centenario que nació fruto del mestizaje entre las culturas gitana, árabe, judía y andaluza.

Has asumido la responsabilidad de mantener viva la memoria de tu padre interpretando sus célebres fandangos y cantes cargados de compromiso social frente al público.

Es un orgullo, aunque también una responsabilidad . Cuando voy a cantar no pienso en ello, lo único que importa es hacerlo bien. Estudiando es donde se encuentra uno consigo mismo y no en la opinión de los demás. En el flamenco existen personas con sensibilidades dispares, no se puede gustar a todo el mundo. La escuela de Antonio Mairena no tiene nada que ver con la de Pepe Marchena y, sin embargo, ambos eran titanes. Más allá de esto, están las opiniones que trascienden el flamenco y se centran en otros aspectos, como pudieran ser el color de los pañuelos o el de las botas que uno calza. Ahí ni me paro.

"Fue a través de la guitarra que me encontré con el niño que fui, y me eché de nuevo a cantar"

El Crespo Zapata es conocedor de la magnitud que supone para el flamenco un festival como el de Lo Ferro. Será este año el primero que pise sus tablas.

"Conozco el festival, estuve hace muchos años acompañando a mi madre que, por aquel entonces, cubría como productora la actuación del cuadro de la bailaora Juana Amaya".

Pues te esperamos, querido Emiliano, ‘El Crespo Zapata’. Te esperamos con devoción, respeto y admiración. Te esperamos por aprecio y veneración a tu estirpe. Tu hermosa madre Elena, administradora del hogar y custodia del talento, cuyo apoyo incondicional y sacrificio silencioso son la verdadera base de la transmisión del arte. Te esperamos para sentir tu voz, tu garra y recordar, a través de tu quejío, a Don José Domínguez Muñoz, El Cabrero, tu padre.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents