Jazz San Javier
Pat Metheny el mago desplegó su talento en San Javier
El guitarrista amplía el formato de trío de su proyecto Side-Eye para incorporar a músicos de la nueva generación y revisitar éxitos pasados

Pat Metheny tocando la guitarra / Alex Moreno
Pat Metheny y Side-Eye cumplieron con las expectativas en Jazz San Javier. De gira con el nuevo álbum Side-Eye III+, Metheny y su banda, de un nivel técnico sensacional, se encuentran en medio de una extensa gira. El proyecto 'Side-Eye III' es un formato concebido como plataforma para colaborar con músicos de la nueva generación.
Los proyectos anteriores de Metheny se basaban en tríos. Con el actual se dio cuenta de que la música que estaba componiendo para Chris Fishman (piano/teclados) y Joe Dyson (batería) necesitaba ser más grande. Como el Pat Metheny Group de años anteriores, amplió el formato de trío incorporando a los músicos necesarios, de ahí el '+' en Side-Eye III+.
Junto a los ya habituales Chris Fishman (teclados) y Joe Dyson (batería), se incorporan el contrabajista Jermaine Paul, que ya ha trabajado con artistas como MC Hammer o Macy Gray, y el vocalista y percusionista Leonard Patton, ampliando las posibilidades creativas.
Con su juiciosa mezcla de material nuevo y antiguo, reinterpretaciones y contrastes, Metheny ofreció exactamente lo que sus seguidores esperaban: melodías extendidas con ligados que consiguen que cualquier combinación de notas sea cantable y evocadora.
Hubo grandes éxitos, baladas acústicas con el público en total silencio (no se oyeron ni las chicharras), temas boperos, estallidos de guitarra sintetizada y momentos en solitario o dúo. Poco más de dos horas, con mucha diversidad de estilos y arreglos. El público, encantado. Poco importó a los asistentes que no se permitiera utilizar teléfonos móviles ni fotografiar o grabar a Metheny con su sempiterna camiseta de rayas, deportivos y pantalones cortos, huyendo de protocolos.
El concierto comenzó con la banda sin Metheny entrando al auditorio golpeando tambores desde la trasera del público, antes de bajar hacia el escenario. Mientras todas las miradas estaban puestas en la charanga, Metheny 'El mago' apareció sobre las tablas; allí estaba colgándose la primera de sus muchas guitarras. Recordó la forma en que el Pat Metheny Group se reunía en el escenario en los 80 para tocar Forward march, del álbum First Circle.
Se encendieron las luces y rápidamente dejó de lado la guitarra acústica con la que abrió el concierto para colgarse una guitarra eléctrica de caja hueca (su instrumento principal durante la mayor parte del concierto) arrancando sin contemplaciones con In on it’s (que abre Side-Eye III+), una deslumbrante exhibición de virtuosismo que puso inmediatamente de relieve el talento del trío principal (Metheny, Fishman y Dyson), junto a Paul y Patton. Acto seguido, buscando un contraste máximo, llegó una versión reciente de Bright size life, convenientemente despojada para reflejar la interpretación original y realzada por un sinuoso solo de bajo.
Luego volvieron al nuevo disco con Don’t look down, dando todo el protagonismo a Fishman con un lírico solo de piano, mientras Metheny se amparaba en las sombras. Del último disco también hicieron la preciosidad Make a new world y el soul gospel de Urban and Western, un tema lento y serpenteante con un solo de Hammond B3 muy bluesy por parte de Fishman, y voces de inspiración gospel a cargo de Patton, que se mostró fantástico en sus intervenciones vocales
Saltos cronológicos y estilísticos marcaron en cierto modo la pauta del concierto: temas del nuevo álbum intercalados con viejos favoritos, a veces reinterpretados de forma dramática. Uno de ellos fue Phase Dance, que solía abrir los conciertos del PMG con toda la banda reunida, pero que aquí se presentó como un dúo entre Metheny y Fishman a mitad de concierto.
Todos los miembros de la banda tuvieron múltiples momentos para lucirse, y vaya si lo hicieron. El trabajo de Chris Fishman a las teclas fue especialmente deslumbrante, asumiendo las partes de bajo cuando estaba en formato trío con Joe Dyson. Tener al lado semejante dominio de la melodía y el ritmo es poco menos que milagroso.De First Circle sonaron Más allá (Beyond), con un aire de bossa lenta y la voz dolorosamente melancólica de Patton, y la homónima First Circle (bastó con que el batería empezara a dar palmas marcando el intrincado ritmo que introduce la pieza para reconocerla).
También sonó la irresistiblemente funky The red one que tocó Metheny con su fogosa Roland sintetizada (en contraste con las delicadas baladas que siguieron, aderezadas por el sintetizador), perteneciente a un disco coprotagonizado junto a John Scofield. El toque funk subió de revoluciones con pases a contratiempo de toda la banda, un impresionante doblaje vocal de la compleja línea de guitarra por parte de Patton y un contundente solo de bajo.
Arsenal de guitarras
Pat Metheny fue, obviamente, el centro de atención, con una ejecución intrincada y pulcra que se ganó una ovación atronadora tras otra. La manera de tocar de Dyson parecía no requerir esfuerzo alguno mientras marcaba el groove con la banda.
Observar cómo se balanceaba constantemente su colección de platos demostró su control absoluto de la batería; no hay nada de cara a la galería; aprovecha cada rincón de su equipo. Todo gran batería alimenta a un gran bajista, y Jermaine Paul cumplió con creces alternando entre el bajo eléctrico y el contrabajo, demostrando a la perfección su soltura a lo largo y ancho del mástil.

Pat Metheny tocando con su banda / Alex Moreno
Timeline (original de Metheny aparecido por primera vez en un álbum de Michael Brecker) fue una magnífica oportunidad para escucharle al trío principal (Metheny, Fishman, Dyson) una interpretación impregnada de blues y del espíritu de las clásicas actuaciones en formato trío con órgano del sello Blue Note.
Phase dance, una de las primeras piezas fundamentales del Pat Metheny Group, se interpretó como un delicado dúo de piano y guitarra, con Fishman para darle a la melodía un acabado espacioso, pero minimalista que capturaba la fantasía de la obra.
Justo después, Dyson tocó un riff sencillo de pandereta alternado con un golpe seco de bombo, antes de ejecutar un atronador solo de batería. Metheny desató un torrente de ruido desgarrador, puro free jazz, que fue mutando hacia riffs de heavy metal, y dio el salto estilístico más brutal del concierto versionando dos composiciones de Ornette Coleman: Round trip y Broadway blues. Fue un momento electrizante, rebajando la temperatura para el cierre con Zenith blue, marcándose un solo con su famosa guitarra sintetizador Roland G-303, que recuerda a una trompeta repleta de efectos.
Aquello podría haber puesto fin a la actuación, pero Metheny —siempre generoso en lo que respecta a la duración de sus conciertos— tenía preparado un par de bises (me parece que el calor, o vaya usted a saber qué, nos privó de otro par más).
Para el primero, jugando de nuevo al contraste, Metheny se sentó en una banqueta para ofrecer, con su famosa guitarra acústica barítono, un íntimo medley en solitario, con America the beautiful, que sacó recientemente coincidiendo con el 250º aniversario de la independencia estadounidense; una emotiva pieza instrumental que entrelaza uno de los himnos patrióticos más célebres de los Estados Unidos con la melodía de 'El pueblo unido jamás será vencido', popularizada por el grupo Quilapayún, y Last train home (una de las grandes favoritas de los fans del PMG).
El segundo bis mostró otro giro radical, esta vez con toda la banda interpretando otro clásico del PMG, conocido por su ostinato hipnótico secundado por los deslumbrantes solos de guitarra sintetizador de Metheny: “Are You Going With Me?”.
Con un arsenal de guitarras y efectos, Metheny se lo pasó en grande ante un público entregadisimo; alternó durante toda la noche entre la guitarra acústica, sus características guitarras de caja hueca, un sintetizador y cuerdas de nylon (esta vez no sacó la guitarra Pikasso de 42 cuerdas y aspecto cubista).
Se cumplen 50 años de su debut, y permanece inalterable, tocando como los ángeles. Fue una velada verdaderamente especial que demuestra, una vez más, lo grande que es Pat Metheny.
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