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Arte

Murcia no olvida a su Eduardo Rosales

La alcaldesa, Rebeza Pérez, inaugura en La Glorieta de España junto con la asociación de amigos del pintor un busto del madrileño, que pasó en la Región una etapa crucial de su vida

Un momento de la inauguración del busto dedicado al pintor Eduardo Rosales en La Glorieta de España, en Murcia.

Un momento de la inauguración del busto dedicado al pintor Eduardo Rosales en La Glorieta de España, en Murcia. / Israel Sánchez

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La Opinión

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Hace apenas una semana, el Museo de Bellas Artes de Murcia, dependiente de la Comunidad, presentaba públicamente su última incorporación: Venta de novillos, del madrileño Eduardo Rosales. La obra, excelente muestra del periodo costumbristas del reputado artista, llegaba por fin a las paredes del Mubam tras pasar una larga temporada en el Centro de Restauración de la Región, donde fue enviada tras ser adquirida el Ministerio y, posteriormente, entregada a la Consejería de Cultura murciana.

Fue la Asociación Amigos de Eduardo Rosales la que advirtió de la aparición en el mercado de esta obra y la que animó a la Consejería a pedir al Ministerio su compra (cosa que acabó haciendo por cerca de 61.000 euros). Después, la Comunidad defendió con «sólidos informes técnicos» que el destino idóneo para esta pieza era el Mubam, logrando finalmente su objetivo. Y es que la relación del artista con la Región es digna de mención.

Aquí pasó Rosales parte de su corta vida, buscando un clima benigno para paliar la tuberculosis que padecía. Durante esa estancia -tiempo en el que pintó Venta de novillos-, el madrileño «forjó lazos profundos, grandes amistades (como con el pintor mazarronero Domingo Valdivieso) y absorbió la luz de la huerta», explica la citada asociación.

Pues bien, ayer Murcia volvió a evidenciar el cariño que todavía le profesa al pintor, y lo hizo con un acto más evidente incluso que el de hace apenas unos días. Porque al museo se puede ir o no ir, pero La Glorieta es uno de los puntos más concurridos de la capital del Segura; y allí se muestra desde este lunes un busto de Rosales (realizado en el taller de los Hermanos Martínez Cava) que refuerza aún más ese lazo eterno que une al artista con esta tierra.

Fue la propia Rebeca Pérez, alcaldesa de la ciudad, quien se encargó de inaugurar la efigie del artista junto a los concejales Diego Avilés (Cultura e Identidad) y José Guillén (Desarrollo Urbano y Ciudad Inteligente), y en colaboración, de nuevo, con la Asociación Amigos de Eduardo Rosales. Y lo hizo como una invitación a conocerle (para quienes se crucen con la escultura) y con una (otra) bienvenida, la de Murcia, un siglo y medio después, a ‘su’ Rosales.

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