Música
Carminho y Alice Phoebe Lou, protagonistas este martes de La Mar de Músicas
El marroquí Rachid B y la agrupación de música y danza tradicional kichwa Humazapas completan la convocatoria del fía en La Mar

La artista portuguesa Carminho. / L. O.
La intensidad con la que Cartagena está viviendo esta trigésimo primera edición de La Mar de Músicas puede distorsionar la realidad de los hechos, pero lo cierto es que, pese a ir camino de la veintena de conciertos, el festival no ha hecho más que llegar a su ecuador (nunca mejor dicho). Y es que hoy volveremos a tener en la ciudad portuaria una maratoniana jornada de música en directo con cuatro actuaciones que mantendran la actividad de manera ininterrumpida de siete de la tarde a pasada la medianoche.
Además, hoy tendrán lugar al menos dos de los conciertos más interesantes del programa de esta edición. Por supuesto, la portuguesa Carminho es quien copa todos los titulares, pero mención especial merece la sudafricana Alice Phoebe Lou. La primera actuará a partir de las 23.00 horas en le Auditorio Paco Martín del Parque Torres, mientras que Lou lo hará desde las 21.30 horas en el patio del Antiguo CIM; y, antes, el marroquí Rachid B abrirá fuego en la Plaza de la actual Facultad de Ciencias de la Empresa de la UPCT y Humazapas, a partir de las 20.00 horas en la Plaza del Ayuntamiento (escenario gratuito) pondrá la nota ecuatoriana de este martes, 21 de julio.
Las ‘cabezas’
Poco que decir de Carminho, quien ya se dejó caer anoche durante el homenaje del festival a la mexicana Lila Downs. Ella es, al final, una de las grandes voces del fado contemporáneo. Una artista que ha sabido recoger la herencia más pura de Lisboa y, al mismo tiempo, abrir ventanas nuevas para que el género respire en el siglo XXI. Representa a la perfección la tradición viva.
La lusa trabaja el repertorio clásico, ha revisitado a los grandes autores de su país y también ha mirado hacia América Latina, en especial hacia Brasil, en busca de nuevas sonoridades, pero siempre con una coherencia admirable. De hecho, cada paso que da ensancha el mapa del fado sin romperlo. Por eso es considerada en el país vecino como la gran renovadora en el género.
Además, Carminho tiene una estrella relación con España. Fue la primera portuguesa en conseguir el número 1 de nuestras listas en una colaboración con Pablo Alborán y este año ha trabajado junto a Rosalía en una de las canciones, Memória, tema que le cedió tras conocer el vínculo de la catalana con el fado (la superestrella de San Esteban Sasroviras ya versionaba canciones de Carminho antes de alcanzar la fama internacional».
Por su parte, Alice Phoebe Lou es una de las voces más libres y magnéticas del indie actual. Nacida en Cape Town en 1993 y afincada durante años en Berlin, comenzó tocando en la calle antes de construir una carrera totalmente independiente, al margen de la industria convencional; es más, ha rechazado contratos discográficos para mantener el control total de su obra, lo que se traduce en una propuesta honesta, íntima y sin concesiones.
La música de Lou mezcla indie folk, soul y pop alternativo, con una voz cálida y muy expresiva. Además, en ella muestra su capacidad para moverse entre lo delicado y lo emocionalmente crudo, con letras que exploran la identidad, el amor y la vulnerabilidad. Representa una forma de hacer música basada en la autenticidad, la independencia y la conexión directa con el público. No es de extrañar que haya cautivando los oídos de millones de melómanos de todo el mundo.
El resto del cartel
Sobre Rachid B, decir que la suya fue una de las grandes historias que nos dejó la escena musical en 2025. Ese año publicó El Ghorba, el disco que presenta en La Mar y que supuso su debut a los 50 años, y se coló entre lo mejor del curso. Él nunca se planteó «llegar a algo» con su música –sencilla, humana, increíblemente melancólica–, pero aquí está; y cantando en darija, dialecto árabe de Marruecos.
Por último, Humazapas es, más que una banda, una agrupación de música y danza tradicional kichwa. El proyecto surgió cuando un grupo de adolescentes de la comunidad de Turuku comenzó a investigar, junto a los taytas y mamas de su territorio, las músicas y danzas rituales del calendario andino, con el objetivo de rescatar tradiciones, que corrían riesgo de desaparecer. Con el tiempo, el colectivo amplió su repertorio hacia otras celebraciones y rituales de la cultura kichwa –como Inti Raymi, Semana Santa, matrimonios o velorios– incorporando instrumentos tradicionales como arpa, violines, guitarras, flautas de carrizo y rondín, así como danzas comunitarias como el fandango, chimbapura o las bandas de pueblo. En sus composiciones la música kichwa dialoga con estructuras contemporáneas, proyectando estas tradiciones hacia nuevos públicos.
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