Entre letras
La vida, la luz y la naturaleza
Chamán Ediciones publica un espléndido volumen recopilatorio de la obra poética de Josefina Soria: ‘Un mar lleno de peces me navega’

Josefina Soria de joven. / L. O.
Josefina Soria (Albacete, 1926 - Murcia, 2010) es una gran escritora, poeta, ensayista, narradora y dramaturga, vinculada a Cartagena y a Murcia, en donde trascurrió gran parte de su vida, que merecía hace muchos años contar con una buena edición de todos sus libros de poesía. Una iniciativa, surgida en Albacete, al cuidado de las profesoras María Moreno Molina, Toñi Arenas López y Llanos Morales Isach, ha conseguido que Chamán Ediciones (en su colección Chamán ante el Fuego) publique un espléndido volumen recopilatorio de toda su obra poética: Un mar lleno de peces me navega. Poesía reunida (1972 – 2012).
Afirman las editoras que la poesía de Josefina Soria "es un canto a la vida, a la luz y a la naturaleza, pero es también un adentrarse en el cuerpo y en la conciencia, una búsqueda en la intimidad para lograr la fusión en el canto y la palabra de lo externo y lo personal, del paisaje y de la emoción". Precisamente en ese verso que titula la edición ("Un mar lleno de peces me navega") sorprende la maravillosa asociación entre un estado de ánimo exultante y una hermosa imagen que refleja la inmersión en el mar de la vida que constituye toda la poesía de Soria, tan plena de existencia, tan vitalizada por las mil experiencias del largo camino y del incansable navegar por su propia biografía y su personal historia.
Tiene ahora el lector la oportunidad de comprobar cómo ha evolucionado la poesía de la escritora a través de sus etapas y descubrir algunos de los elementos que singularizan su obra y que confirman, a lo largo del tiempo y de los libros, la intensidad de sus representaciones poéticas, y sobre todo las vivencias en ella recogidas. El amor, la amistad, la familia, los valores de la convivencia, la naturaleza, la propia moral, muy alta y digna frente a los enemigos de siempre, las carencias y las dificultades de la vida, el tiempo y la muerte, son asuntos vertebradores de muchos de sus poemas, que no son sino fragmentos llenos de verdad y de auténtica pasión. También la celebración está presente, porque se reviven mitos remotos, lugares legendarios que transportan a la autora y a su lector a mundos de prodigio donde sentir entusiasmo y amor por la vida misma y por sus perfecciones. Espacios de ensueño que se reviven en versos hímnicos impregnados, sin embargo, de inevitable nostalgia, la nostalgia del recuerdo, la angustia de la memoria. Toda su obra está presidida por una gran entereza moral, por una dignidad superior que impregna el contenido de muchos de los poemas de un insobornable sentido ético. Algunos poemas contienen un tono melancólico acaso porque esa melancolía está expresada por símbolos muy nítidos, por una palabra poética riquísima.
A veces, los sentimientos están entrañados en la más absoluta intimidad, y el tono elegíaco se acentúa con especial dramatismo. Hay momentos en que Josefina Soria regresa y vuelve su mirada hacia el mundo en que ha vivido y se recrea en los gozos de lo conseguido con poemas de celebración, que revelan la alegría de lo logrado en esa condición del regreso, pero no de regreso al pasado, sino al infinito, como reza el título de uno de sus libros mejores, al infinito mundo de las vivencias que han permanecido y no se olvidan, a la familia, evocada como una piña que, sin embargo, al abrirse, el viento dispersa sus piñones, una familia evocada en sus dolores, pero también en los gozos, que, indelebles, permanecen infinitos días en la memoria.
La noche, los sueños, las sombras pueden llegar a entenebrecer estas evocaciones vitales que son como impulsos provocados por la luz de un recuerdo, a veces sugerido por una visión feliz que puede llegar a empapar un poema de sensualidad, prendida a la vista de un adolescente desnudo junto al mar, o retenida en el recuerdo de sensaciones muy intensas ceñidas al fuego de unas manos ardorosas.
Y es que es la vida la que inspira todo el universo poético de Josefina Soria, la vida que, como el mar, lanza olas repetidas, y que, como la naturaleza, alterna sus propios días y muestra en su trascurrir los diferentes aconteceres, sucesivos, variantes, dejando sus gozos y sus heridas, pendientes muchas veces de cicatrizar. Soñar, en todo caso, es la gran fuerza de la autora y su propia fiesta, esa fiesta que figura en el título de su último libro, Es mi fiesta y lloraré si quiero, y a los sueños solo les basta una hebra de luna o el temblor de un viento enajenado para vivir esa fiesta única y personal, aunque las lágrimas puedan aparecer.
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