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En su rincón

Juan Pérez de Lema: De los últimos fotógrafos

El veterano fotógrafo recuerda su paso por la prensa regional, repasa las anécdotas de una larga trayectoria tras la cámara y reivindica el valor de tener una mirada propia

Pérez de Lema en su casa.

Pérez de Lema en su casa. / JAVIER LORENTE

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Javier Lorente

Javier Lorente

Hoy doy cuenta de mi encuentro con Juan Pérez de Lema Cebríán, que ha fotografiado y escrito, durante años, en estas páginas de La Opinión y en otros medios regionales. No ha perdido su afición y da cuenta de ello en las redes sociales y en varias páginas webs. Heredero de una conocida familia de empresarios y gestores de varias academias en Murcia y Cartagena, Juan estudió Magisterio y siempre fue un enamorado del deporte. En su casa, en una calle entre Villanueva del Río Segura y Archena, cuelgan algunas de sus fotos. Retratos, autorretratos, su madre, su famosa foto de La Martirio y algunas de sus dos pasiones: las motos y los caballos. Parece mentira que el vergel del Balneario de Archena esté tan cerca porque en su barrio, con amplias aceras nuevas, no se han acordado de dejar ni un alcorque para que las sombras de los árboles nos hagan más llevadero este verano infernal. Hablamos de fotografía y de su trayectoria.

No recuerda cuándo empezó a fotografiar, pero aún conserva su primera réflex que compró con 15 años en una droguería: era una Kónica. Me va contando todas las que luego ha tenido y la que usa actualmente. Conversaciones de fotógrafos. Me relata sus primeras iniciativas en la prensa y en revistas especializadas de deportes. "Escribía y fotografiaba sobre deporte universitarios, sobre el mundial de motos en el Jarama… Con 18 años ya escribía sobre tenis en una revista. No es de extrañar que mi tema fotográfico más recurrente haya sido la fotografía deportiva, aunque también he realizado fotografía social: casi ningún fotógrafo nos hemos librado de las Bodas, pero las muchas entrevistas que he hecho para la prensa me han llevado a especializarme en los retratos, cosa que sigo practicando y disfrutando».

Durante una temporada compaginó estos trabajos con otros en empresas informáticas: "Ya sabes, la fotografía a veces no da para todo y yo hasta fundé alguna empresa de programación". Me cuenta también que en los años noventa creó otras revistas: Clubes de Golf, Clubes de Tenis. Y que después hizo monográficos para la prensa regional: Nuestro Golf y Nuestro Tenis. "Siempre compaginando texto y fotografías con mi Nikon. Analógica, por supuesto". Se le da bien escribir.

"Con Paloma Reverte pasé al Diario La Opinión, donde he estado diecisiete años con los mismos temas deportivos que estuve en La Verdad. Siempre fui autónomo, ya sabes tú lo que es eso", me dice. Lo de las bodas es un mundo aparte: "Yo tenía un estilo particular, espontáneo, con una visión como de paparazzi, extraña para algunos pero muy apreciada para otros. Ciertamente huía de las poses". Y añade: "En el retrato siempre me ha gustado preparar la sesión, quedar para conocer la persona, cultivar la comunicación y hacer que hubiera una complicidad y naturalidad. El retrato bueno es el que consigue la naturalidad. El fotógrafo tiene que orientar pero no imponer, conseguir que la gente esté comoda. Aprendí mucho de Tito Bernal, Marcial Guillén y otros. Mucho antes de que se normalizase el teletrabajo, yo siempre lo hacía desde casa. Hoy, ya jubilado, disfruto de una libertad creativa absoluta, veo mucha fotografía y creo que he sido muy afortunado al vivir una época hoy casi perdida, en la que no existían los filtros de belleza, solo aquellos que utilizaban una media o vaselina para difuminar las fotos. A mí, realmente, me gusta la fotografía contrastada, los retratos con iluminación dura, con textura, con imperfecciones en la piel". Disfrutamos compartiendo anécdotas, historias fotográficas inolvidables: "Una vez me encargaron un almanaque para una empresa. Resulta que debía ser un desnudo de la propia jefa, artístico, pero denudo al fín y al cabo. Resulta que era una especie de venganza para su ex. Cosas y anécdotas mil, como aquella madre del novio que al ver el reportaje me montó una buena porque había salido menos que la madre de la novia. De las bodas se podría escribir un libro, sobre todo si intentas dar rienda suelta a tu creatividad y se te ocurre fotografiar el ramo en primer plano y sacar a los novios detrás, un poco desenfocados. Hoy día parece que todo el mundo puede ser fotógrafo, que basta con tener un móvil y usar aplicaciones y filtros, pero para ser fotógrafo hay que tener una mirada especial. Nosotros vemos fotos, encuadres y momentos donde otros ni se enteran. No basta con tener una buena cámara, hay que tener una mirada especial".

Y me cuenta que igual pasa al escribir: "No basta con tener una buena máquina de escribir o un buen ordenador, hay que saber elegir y ordenar las palabras, hay que conocer el idioma, hay que tener cosas en la cabeza, y eso sencillamente no lo da ni la IA".

Después de tantos años haciendo fotografía deportiva, Pérez de Lema me habla de cómo le ha influido: "He aprendido a tener una mirada previsora, a ver venir las fotos, a tomar decisiones rápidas". Me cuenta también que atualmente tiene una página en Instagram dedicada al mundo de los moteros: "Me apasionan las motos y me gusta retratar el pintoresco mundo de sus personajes. Los moteros me permiten practicar una fotografía que me encanta, con sus retratos psicológicos, su vestimenta pintoresca de tipos tan especiales con pinta de chicos malos". Y añade: "La fotografía más difícil es la de niños y la de mascotas porque es más complicado el dirigirlos. Luego están las mujeres, que nunca están satisfechas de cómo salen". También me describe su estudio portátil, con sus fondos plegables y sus flashes: "Lo que más me gusta es un fondo oscuro y difuminado, en el que resalte el personaje. Si no tengo fondo lo hago con la iluminación y con la profundidad de campo".

Seguimos hablando de otros temas que le gusta fotografiar, como las fiestas populares, la Semana Santa de Lorca, los Carthagineses y Romanos de Cartagena : "Me gustan los momentos especiales y espontáneos como fotografiar un romano que tiene un teléfono móvil en una mano y un asiático en la otra".

Una conversación estupenda con un colega, con un gran tipo, sensible, creativo y con el cerebro bien amueblado. Terminamos hablando del Mundial, claro: "Este equipo nos debe enseñar que se pueden hacer grandes cosas siendo diferentes, que el compromiso, la solidaridad, el sacrificio y la confianza mútua son la mejor estrategia para alcanzar los mejores objetivos. Y en esta España tan dividida esto nos tiene que enseñar".

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