Entrevista | Carlos Santos Actor
"Es muy común que los hombres no ahonden en sus sentimientos"
El popular intérprete murciano regresa a las tablas con ‘Menú cerrado’, obra que esta noche, a partir de las 22.30 horas, inaugura la Semana de Teatro de Caravaca

Carlos Santos (d) en una imagen promocional de 'Menú cerrado' / L. O.
La Semana de Teatro de Caravacasube esta noche el telón con la comedia dramática Menú cerrado, una obra cercana, actual y mordaz que combina humor, tensión y verdad, y que convierte una simple cena entre amigos en un viaje hilarante sobre todo aquello que nunca nos atrevemos a decir. El murciano Carlos Santos, ganador de un Goya, es uno de los protagonistas.
Esta noche asistimos a una cena en la que cada plato está diseñado para evocar momentos dolorosos; al menos, para los protagonistas.
Eso es. La obra la protagonizan tres tipos, amigos de toda la vida, que afrontan el difícil reto de adaptarse, ya bien entrados los 50, a un nuevo escenario marcado por la cada vez más difusa línea divisoria entre lo masculino y lo femenino. Las conquistas de la mujer, tan necesarias y que celebramos todos, han movido los clásicos dogmas o doctrinas del heteropatriarcado, haciendo que estos señores se tambaleen.
Una comedia dramática con ese pellizco que hace reflexionar al espectador. Porque, como dicen, la comedia es una cosa muy seria.
Es el estilo de Jordi Casanovas, que es el autor del texto. Esta obra forma un díptico con otro de sus trabajos, Jauría, que se nombra en nuestra función y pretende recordar lo que ocurrió en el caso de La Manada. Por supuesto, en Menú cerrado la comedia está servida, pero porque pensamos que, con un poco de azúcar, como decía Mary Poppins, estas cosas entran siempre un poquito mejor.
Uno de los motores de la función es una pregunta que se hacen estos tres amigos: ¿Por qué nunca se han visto llorar?
Efectivamente. Se conocen desde que eran niños y han hecho juntos de todo, así que... ¿cómo es que nunca se han visto llorar? Cada vez que han pasado por una situación dramática lo han resuelto emborrachándose, nunca ahondando realmente en los sentimientos de quien atraviesa esos momentos tristes. Esto es muy común entre los hombres, pero no entre las mujeres; ellas hablan de todo. Por supuesto, en la vida no todo es blanco o negro, pero creo que muchos espectadores pueden sentirse identificados.
¿Cómo ha sido preparar la puesta en escena con el director, Carlos Aladro?
La verdad es que ha sido un trabajo muy intenso. Nos hemos zambullido de lleno, tanto Nacho López como Raúl Fernández de Pablo y yo, en el texto, en los personajes. Hemos dejado que nos penetren, hemos escarbado más allá de las palabras del autor, buscando dobles, terceros sentidos. Buscando el meollo del asunto. Porque Jordi Casanovas hila muy fino y prácticamente no hay una sola frase en el texto que sea casual, no hay nada escrito de relleno; hasta en lo más tonto puedes encontrar un porqué, con lo que todo tiene un sentido, e ir descubriéndolo ha sido todo un viaje. Y luego Carlos Aladro nos ha dado muchísima libertad, nos ha ido tirando las migas para que nosotros las recogiéramos, viendo qué pasaba también entre nosotros tres. Ha sido realmente delicioso y estamos muy contentos del resultado.
¿Cómo es su personaje?
Eduardo es probablemente el más rocoso de los tres amigos, el menos dúctil, el que menos se deja permear. Y es, por tanto, el que tiene más difícil asumir toda esta ola de cambio. En definitiva, es el más reacio a perder sus privilegios como hombre. Igual que la mujer está atada a una serie de patrones, de normas, el pretendido ‘macho alfa’ también está condenado a ser el fuerte, y eso a mi personaje lo arrastra a una serie de comportamientos que le impiden básicamente alcanzar la felicidad. En realidad, creo que no se parece nada a mí, y por eso me lo he pasado muy bien. Es todo un reto darle alma a un tipo con el que comparto pocas cosas.
Estrenaron este montaje el pasado fin de semana, ¿qué tal fue?
Muy bien. La verdad estábamos deseando ponerla frente al público, y lo cierto es que nos sorprendieron. Fue maravilloso cómo navegaron con nosotros durante toda la función. Un éxito, sin duda. Ahora esperamos repetir en Caravaca.
Después harán parada en Bilbao durante varios días, y también les espera Madrid. Carlos, ¿cómo hace para coordinar su agenda?
Pues mira, lo que más me dificulta llegar a todo es que he sido padre hace apenas cinco meses; esa es la mayor complicación que tengo ahora mismo en mi vida. Esto del trabajo, el teatro, la televisión, el cine..., no es nada comparado con tener una niña. Nos coordinamos entre mi mujer y yo para llegar a todos los enayos, rodajes y bolos programados, pero también para no perderme ni un solo segundo del despertar a la vida de mi niña.
La última vez que hizo teatro fue con Volvió una noche, una gira que quedó truncada por la pandemia. ¿Tenía ganas de volver?
Aquel fue un trabajo de mi querido César Oliva... Teníamos una gran gira por delante y habíamos depositado muchas ilusiones en una obra que él siempre había querido hacer, pero la pandemia lo echó todo al traste. Así que sí, tenía ganas de volver a subirme a las tablas; ganas y nervios. Te puedo garantizar que el domingo estaba de los nervios porque hacía ya mucho tiempo que no hacía una obra de teatro. Pero llevaba tiempo con ganas de encontrar un texto y una propuesta que realmente me entusiasmara y cuando me propusieron el texto de Jordi... fue imposible decir que no.
Ahora le toca repetir, pero en su tierra. Y en un momento de mucho nivel en términos de creación tanto en el mundo del teatro como en el audiovisual regional. ¿Cómo lo ve desde dentro?
Realmente es un orgullo que Murcia esté en boca de todos, ya sea por el teatro o por el cine, como lo hemos vivido con Sorda, o con la música, de la mano de Viva Suecia y Arde Bogotá. Así que muy contento de que el panorama cultural y artístico de la Región esté teniendo el reconocimiento que merece; y muy orgulloso de formar parte, claro.
Y ahora..., ¿qué?
Pues tengo pendiente el estreno de dos películas: Las ciegas hormigas, basada en una novela y rodada en el País Vasco –de hecho, prácticamente solo se habla en euskera–, y otra que está ambientada en Murcia, aunque curiosamente no se rodó aquí. Y, por último, he tenido la suerte de interpretar a Raphael en la serie que próximamente se estrenará en Netflix. Ha sido una delicia.
LA REPRESENTACIÓN
‘Menu cerrado’
Fecha: Hoy, jueves, 22.30 horas.
Lugar: Plaza de Toros, Caravaca.
Precio: 15 euros.
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