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Música

Rick Astley recuerda los estribillos pop más reconocibles de los años ochenta

El icono británico de los ochenta actúa este sábado en Murcia On acompañado por OBK, en un concierto que reivindica una carrera mucho más amplia que el fenómeno ‘Never gonna give you up’

Rick Astley

Rick Astley

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Rick Astley, el cantante y compositor de éxitos como Never gonna give you up y Together forever, actúa en la Plaza de Toros de Murcia dentro de su gira Summer Shows 2026 en el ciclo Murcia ON, con OBK como artistas invitados.

Hay pocas canciones pop que el público no reconozca en los primeros compases. Never Gonna Give You Up pertenece a ese grupo. En un espacio de festival, el estribillo se convierte en canto colectivo, y conecta a distintas generaciones sin necesidad de explicar el contexto. La carrera de Rick Astley cambió de forma definitiva en 1987 con este sencillo, producido por el equipo Stock-Aitken-Waterman, responsables de los mayores éxitos del género dance-pop de la época. Alcanzó la posición número uno en 25 países, incluyendo Estados Unidos y Reino Unido. Este hito convirtió a Astley en el primer artista masculino con sus primeros ocho sencillos en el Top 10 de las listas británicas, un récord que mantuvo durante años.

El año siguiente, a ese primer número 1 en Reino Unido le siguieron Together Forever y Take Me Your Heart. Sin embargo, en 1993 Rick Astley se retiró, no sin antes haber vendido 40 millones de discos. Había sido padre, decidió que la familia era más importante, y estuvo en silencio durante década y media. Tenía solo 27 años y una descomunal presión encima que sublimó en pánico a subirse a un avión, algo que jamás vivió sobre el escenario.

Aunque nunca se fue del todo, tras varios años fuera de los focos, la figura de Rick Astley resurgió de forma inesperada en 2007 gracias a un fenómeno de viral internet conocido como Rickrolling; uno de los primeros formatos de troleo extendidos por internet, que consistía en sugerir a los lectores de un blog o una página web seguir un enlace para obtener información atractiva sobre cualquier tema, para acabar cayendo en el vídeo de Never gonna give you up. Ese vídeo de YouTube hoy suma 859 millones de visualizaciones en 12 años . Lo que comenzó como una broma interna en foros de Internet, se transformó en una campaña de mercadotecnia orgánica que revitalizó su imagen ante el público joven. En 2008, el cantante recibió el premio al Mejor Artista de la Historia en los MTV Europe Music Awards, impulsado por una votación masiva coordinada por internautas. En la actualidad, el video oficial de Never Gonna Give You Up supera las 1,500 millones de reproducciones.

La gran lucha de Rick Astley no ha sido la de cualquier otro artista –que pasa por alcanzar el éxito, mantenerlo y desarrollar una carrera, que a su vez le garantice una vida cómoda–, sino algo mucho más espinoso: demostrar a todo el mundo que no era un chiste.

A finales de los 80, una expresión habitual en Inglaterra era «Astley is on the noose» -cuya traducción literal sería algo así como «Astley está con la soga al cuello», y que vendría a significar realmente que Astley está acabado-, y con la que se incidía en el prejuicio más recurrente de toda su trayectoria: Rick Astley era la peor basura de la música, el cantante más ridículo de la historia, no había que tomárselo en serio. Con su voz de barítono, su pelo rojo y su aspecto de chico frágil, se le ridiculizó como el epítome del pop prefabricado de usar y tirar, pero regresó a lo grande en 2016 con el álbum 50. Lo produjo él mismo, escribió las letras e incluso tocó todos los instrumentos, alcanzando de nuevo el número 1 con el single Angels On My Side. En 2018 y 2019, publicó Beautiful life y The best of me, que contenía varios éxitos, como la pegadiza Try y la nostálgica The Good Old Days, con las que demostraba que seguía en plena forma, manteniendo el estilo bailable que siempre le ha caracterizado. En 2023 publicó su trabajo más reciente hasta la fecha, Are We There Yet?, su noveno álbum de estudio, y tercero consecutivo que ha escrito, grabado, interpretado y producido él mismo en su estudio de Londres.

Con el single Dippin My Feet, el artista da un giro en su estilo característico. Lo grabó en su estudio pensando no tanto en los fans irónicos, sino en los fieles que gustan de su pop-soul accesible. Y cuando puede, sale de gira. A veces esas giras se han enmarcado en eventos nostálgicos o que explotan ese aspecto de Astley que lo emparenta con la cultura del meme, pero no es lo único que le mantiene en pie. Quizá es que, al fin y al cabo, aunque sus discos de los 80 aparecieran en una época especialmente grotesca para el pop comercial, habría que reconocer que Never gonna give you up es una buena canción, y que Astley no era tan horrible como nos lo pintaron. En 2026 se encuentra en una etapa de plenitud artística. Su paso por el festival de Glastonbury en 2023 es recordado por los especialistas como una de las actuaciones más energéticas de la edición, ¡donde interpretó incluso temas de los Smiths!

A casi 40 años del lanzamiento de Never Gonna Give You Up, el cantante británico entró en Spotify, donde el tema alcanzó más de mil millones de reproducciones. Para el público que lo recuerda de la época en que «Never Gonna Give You Up» se convirtió en uno de los estribillos pop más reconocibles de finales de los ochenta, este es un encuentro con una voz que ha sobrevivido a su propia era.

OBK abren el cartel como artistas invitados.

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