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Arqueología

El maxilar de un oso y otros tesoros del paleolítico: Arrancan las visitas guiadas a la Cueva Negra

El yacimiento, donde se ha hallado un hueso maxilar de un oso, celebra mañana las jornadas de puertas abiertas

Investigadores y especialistas trabajan en la última campaña en el yacimiento de la Cueva Negra.

Investigadores y especialistas trabajan en la última campaña en el yacimiento de la Cueva Negra. / Enrique Soler

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Enrique Soler

Enrique Soler

El yacimiento de la Cueva Negra, ubicado en la pedanía caravaqueña de La Encarnación, celebra una jornada de puertas abiertas este domingo.

La campaña reúne a doce investigadores y especialistas bajo la dirección del profesor emérito de la Universidad de Murcia y el máximo especialista en el yacimiento, el doctor Michael-John Walker, junto al arqueólogo Mariano Vicente López Martínez y la doctora María Haber Uriarte. El equipo se completa con arqueólogos, biólogos y estudiantes universitarios que participan en la Escuela de Campo de Paleoantropología y Prehistoria del Cuaternario de la Región de Murcia.

Los propios directores e investigadores serán los encargados de guiar la visita, explicar cómo se desarrolla una excavación arqueológica y mostrar los principales hallazgos realizados durante la presente campaña, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de conocer de primera mano uno de los yacimientos más importantes de Europa para el estudio de los orígenes de la humanidad. María Haber destacaba lo fundamental de «que la gente conozca el patrimonio que tiene y que además lo valore». En este sentido, subrayó que «sabemos que por aquí pasa mucha gente durante todo el año. Queremos que sea consciente de la importancia de este yacimiento y lo importante que es cuidarlo».

El punto de encuentro será La Ermitica, en la carretera de acceso al yacimiento desde la pedanía de La Encarnación, a las 10.30 horas.

La campaña está organizada por la Asociación Murciana para el Estudio de la Paleoantropología y el Cuaternario (Mupantquat), con la colaboración del Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz y el apoyo de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.

Hallazgos de esta campaña

Durante los primeros días de excavación ya se ha producido un hallazgo de especial interés. El codirector del yacimiento, Mariano López, adelantó que se trata de un hueso maxilar perteneciente a un oso de una especie actualmente extinguida, que contribuirá a ampliar el conocimiento sobre la fauna que habitó este territorio durante el Pleistoceno Inferior.

Por otro lado, gracias a la criba con agua, han recuperado restos de roedores como ‘Mimomys savini’ entre otros. «Esta microfauna es vital para la biocronología: actúa como un ‘reloj biológico’ para datar con precisión la antigüedad de la Cueva Negro», especificó López.

Los investigadores centran este año sus trabajos en ampliar la excavación de las zonas más profundas del interior de la cavidad, donde aparecen abundantes restos de grandes mamíferos extinguidos; continuar el estudio de los niveles donde se localizaron las evidencias del uso controlado por el hombre del fuego y seguir documentando la tecnología empleada por aquellos grupos humanos en la fabricación de herramientas de piedra.

Evolución humana

Por otro lado, la Cueva Negra vuelve a situarse este verano en el centro de la investigación internacional sobre la evolución humana con el inicio de una nueva campaña de excavaciones arqueológicas y paleontológicas. Un equipo multidisciplinar de especialistas ha retomado los trabajos de campo en este excepcional yacimiento paleolítico de entre 900.000 y 800.000 años de antigüedad.

El alcalde de Caravaca de la Cruz, José Francisco García, ha anunciado la firma de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y la Asociación Murciana para el Estudio de la Paleoantropología y el Cuaternario (Mupantquat).

José Francisco García ha destacado que «para el Ayuntamiento es una prioridad seguir apoyando un proyecto científico de primer nivel que sitúa el nombre de Caravaca en el mapa internacional de la investigación sobre la evolución humana».

El regidor ha señalado igualmente que «la colaboración entre las administraciones y la comunidad científica resulta esencial para garantizar la continuidad de unas investigaciones que llevan más de tres décadas aportando conocimientos fundamentales sobre nuestros orígenes».

Las excavaciones en la Cueva Negra comenzaron a principios de la década de los noventa y, desde entonces, el enclave se ha consolidado como uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico europeo. Su extraordinaria secuencia arqueológica, coetánea de la Gran Dolina de Atapuerca, ha convertido este espacio en un lugar de referencia mundial para el estudio de la evolución humana y del poblamiento del continente europeo.

Un registro excepcional

El yacimiento conserva una de las secuencias arqueológicas más completas del Paleolítico Inferior europeo. A lo largo de más de tres décadas de investigaciones se ha recuperado una abundante y excepcionalmente bien conservada industria lítica, junto a miles de restos óseos de mamíferos, reptiles, anfibios y aves, que permiten reconstruir con enorme precisión el paisaje y las condiciones ambientales del sureste peninsular hace cerca de un millón de años.

Los descubrimientos más relevantes realizados hasta la fecha destacan las evidencias de una hoguera utilizada por grupos humanos para cocinar alimentos, consideradas entre las manifestaciones más antiguas del uso controlado del fuego documentadas fuera de África, así como un hacha de mano que se sitúa entre las más antiguas conocidas en Europa.

El profesor Michael-John Walker ha explicado que «muy pocos lugares en el mundo ofrecen un registro tan completo y tan bien conservado como el de la Cueva Negra. Cada campaña aporta nuevos datos que nos ayudan a comprender cómo vivían estos grupos humanos, cómo aprovechaban los recursos de su entorno y cuál fue el proceso de expansión de las primeras poblaciones humanas por Europa».

Walker, que estudia este yacimiento desde principios de la década de los noventa, ha añadido que «la extraordinaria conservación de los restos arqueológicos y paleontológicos convierte a la Cueva Negra en un laboratorio natural único para conocer la evolución humana. Después de más de treinta años de investigación, sigue ofreciéndonos respuestas, pero también nuevas preguntas que solo podremos resolver continuando las excavaciones», ha asegurado.

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