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Entrevista

Alicia Catalán, escritora, artista e 'influencer': "Mis seguidores en redes me han dado la seguridad para abrirme en el libro"

La creadora de contenido murciana publica su primera novela, ‘El canto de las ballenas sin mar’ (Suma de Letras), una llamada a perseguir el propósito vital que nace en lo más hondo de cada uno

Alicia Catalán se estrena en la literatura con la novela romántica 'El canto de las ballenas sin mar'

Alicia Catalán se estrena en la literatura con la novela romántica 'El canto de las ballenas sin mar' / Penguin Random House

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"Impostora" es lo que se decía a sí misma Alicia Catalán (Murcia, 2000) antes de lanzarse definitivamente a cumplir su sueño de dedicarse al arte y dejar atrás la carrera de ADE que estudió por aquello que se dice de que "ni el arte ni la cultura dan de comer", recuerda. Muchos la conocerán con su perfil @kalonbay, la creadora de contenido famosa por sus maquillajes de bodypainting’ que han dado la vuelta a las redes sociales, donde ha conquistado a más de 300.000 seguidores.

Pero, detrás de esa pantalla, había una escritora que acompañaba sus vídeos de reflexiones íntimas que engancharon a sus ‘followers’ y a la editorial Suma de Letras, quien le propuso escribir un libro. "Impostora" da comienzo a la novela con la que se estrena en la literatura, 'El canto de las ballenas sin mar', una llamada a perseguir el propósito vital que nace en lo más hondo de cada uno. En solo una semana ya va por la segunda edición, y el 13 de junio firmará ejemplares en la caseta 193 de la Feria del Libro de Madrid.

Una cita del pintor Paul Cézanne en el libro: "Un arte que no se basa en sentimientos no es arte en absoluto". ¿Con cuáles escribió?

La primera sensación es el síndrome de la impostora. Desde que empecé a dedicarme a cosas que no tienen que ver con mi carrera, ya no me lo voy a quitar nunca, pero soy consciente de que está ahí y aprendes a vivir con ello, y eso se refleja en Vera. Por otra parte, buscar tu identidad y no dejarte llevar a la hora de elegir dónde quieres dirigir tu vida por la presión de la sociedad o de los seres queridos. A veces tomamos decisiones por no herir a los demás o porque esperan algo de ti y, en el fondo, sabemos que queremos seguir otro camino.

Vera, la protagonista, a pesar de romper con todo y mudarse sola a Praga, allí lo encuentra todo. ¿Por qué entonces se cree "impostora"?

En el libro plasmo cosas que yo misma he sentido o han ocurrido en mi círculo cercano. Ella ve a su amiga Becca trabajando muy duro para hacer la carrera de sus sueños, pero no dejan de decirle "no" en sus ‘castings’ de actriz. Como Vera no ha hecho eso en ningún momento de su vida, siente que le ha venido todo de repente y que no debería estar ahí porque no lo ha luchado. La reflexión del libro es que sí, lo ha estado luchando, pero internamente. Si no hubiese estado preparada, no hubiera podido abrazar la oportunidad.

¿Esa tensión entre lo que los demás esperan y lo que uno quiere la vive la mujer en mayor medida?

No soy partidaria de diferenciar mucho. Pero es cierto que, a nivel de sociedad, como nosotras tenemos que ser tanto de lo que se espera en muchos ámbitos, quizá sí que estamos más expuestas a las expectativas de otros. Estamos metidas en más lugares en los que se espera que nos ciñamos a un determinado guion.

Vera cuenta su historia en primera persona, pero también Edrian, quien precipita la vida de ella, tiene sus propios capítulos.

Era importante el punto de vista de ese personaje para entender ciertas conductas de otros. Ayuda al lector a entender, sobre todo, el final. Y a nivel de la relación con Vera, él es lo opuesto.

A raíz de una ruptura en una relación sentimental, comencé a grabar mis maquillajes

Edrian le oculta su pasado a Vera, ¿hay mentiras necesarias para sustentar una relación?

Cuando escribí el libro pensaba que Vera iba a caer fatal [risas]. Es un poco prepotente, cree saberlo todo. Pero la decisión de Edrian está justificada por la actitud de Vera, que tiene prejuicios. Somos todos humanos y no creo que ni por una mentira piadosa ni por algo leve estemos condenados de por vida. Soy una persona que cree en las segundas oportunidades.

¿Cuál de estas pieles ha disfrutado más escribiendo?

Al acabar el libro me di cuenta de que todos los personajes estaban en un punto distinto del camino hacia sus sueños. Sin duda, la que más he disfrutado ha sido Agatha; me parece que le da el puntazo a la historia. Es como esas típicas abuelas que se meten en todo, que les da igual decir lo que piensan. Que son muy espabiladas, con mil ojos que lo ven todo. Pero el personaje de Victoria también me encantó porque es de los más complejos a nivel psicológico y, si tuviera que escribir un ‘spin-off’, lo haría con su historia.

Y en su camino, ¿cuándo ha sido más creativa?

Cuando dejas de estar en una relación sentimental. En mi caso, cuando lo dejé con un chico y quedé bastante mal, todo ese tiempo que invertía ahí lo dediqué a darle una vuelta a las cosas: metí mi energía en otros proyectos. Fue a raíz de esta experiencia cuando comencé poco a poco con el maquillaje. Cuando ves que a la gente le gustas y recibes ese cariño, es una sensación muy guay.

¿Por qué gusta en redes?

La gente está harta de la superficialidad en redes sociales, de que se vendan productos y no haya nada más allá. El hecho de hablar de emociones, de reflexiones o salir sin maquillar y completamente natural para contar cualquier cosa del día a día puede hacer que los seguidores se sientan identificados.

El libro lo firma además con su perfil de redes. ¿Es la misma Alicia quien escribe que la que la que se maquilla ante más de 300.000 seguidores?

Es difícil separar el personaje en las redes —que en mi caso no lo es tanto sino más bien un perfil de trabajo—, de tu vida privada. Me ha costado mucho gestionarme, porque cuando no organizaba ideas, me maquillaba, si no, editaba… Así no vives. A día de hoy lo llevo estupendamente y las dos versiones de mí son válidas y soy yo misma. Pero este libro lo ha escrito más Alicia Catalán, @kalonbay ha sido quien me ha dado la oportunidad de escribirlo porque, si no hubiera tenido los cientos de miles de seguidores, no hubiera podido hacerlo.

Antes de pintar, de niña leía hasta en los recreos. No pertenece a esa legión de ‘influencers’ que se está lanzando a escribir.

Eso es una realidad. Las editoriales sacan cada vez más libros ya no solo con ‘influencers’ de cualquier tipo de contenido ‘lifestyle’ [creadores que muestran su forma de vivir], sino con ‘booktokers’ [personas que comentan un libro en TikTok]. Cada vez cogen más y eso es inevitable. Aunque yo estoy en ese saco, para nada creo que El canto de las ballenas sin mar sea el típico libro de ‘influencers’. Escribí esta historia porque es lo que me hubiese gustado leer en cierto momento de mi vida.

Para mí, que un lector me diga "nena, se nota que lo has hecho con corazón", es lo más

¿Cómo una persona refleja su sensibilidad al juicio de los demás es capaz de sobrellevar la hostilidad de las redes?

He tenido mucha suerte. Es cierto que mi perfil es muy blanco; intento adaptar todo lo que hago a todos los públicos, no ofender a nadie ni tocar temas que pueden ser polémicos. Todo eso hace que tenga una comunidad de seguidores muy sana. Ellos me han dado la seguridad donde refugiarme para escribir tan abiertamente.

Al comienzo, presta una ‘playlist’ de canciones que suenan a lo largo de la historia. ¿Estamos empezando a leer también por los oídos?

Escribí la ‘playlist’ porque yo lo hago todo con música de piano de fondo con canciones de James Arthur, Ed Sheran… La música le da vida a todo porque activas un sentido más y la experiencia es más inmersiva. La lista era para que, el que se sienta capaz de leer con música, se pudiese meter en las ‘vibras’ del libro.

Pinta, escribe, influye... ¿qué podemos esperar próximamente?

Ahora quiero disfrutar, que han sido dos años de parto del libro complicado y leer las reseñas. Y quiero decirlo: nunca hice este libro para ganar dinero, porque me tomé el proceso de escribirlo como un proyecto personal. El no pensar si hacía algo más o menos comercial o cuánto tenía que vender ha hecho que la historia fluya. Para mí, que un lector me diga "nena, se nota que lo has hecho con corazón", es lo más.

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