Entrevista
Ginés Aniorte: "Descubrí en un momento de mi vida que el vuelo y la caída están separados por una línea muy fina"
Ginés Aniorte presenta Elucubraciones, un libro nacido de la crisis, la intuición y la escritura como salvación

El escritor Ginés Aniorte. / Juan Ballester
El poeta y escritor Ginés Aniorte regresa con Elucubraciones, un libro surgido "de una escritura de flujo libre" y concebido como una catarsis personal tras una etapa de "decepción, desengaño y extravío". A medio camino entre el pensamiento fragmentario, la confesión íntima y la reflexión poética, Aniorte explora en estas páginas la incertidumbre, la melancolía y las contradicciones del ser humano desde una escritura impulsiva, cercana a la automática, donde "la razón quedó en un principio invalidada".
El autor presentará la obra el próximo viernes 29 , a las 20 horas, en el Centro Municipal de Sangonera la Verde.
Elucubraciones nace, según explica, de una escritura de flujo libre. ¿En qué momento siente la necesidad de escribir de esa manera, sin apenas filtros?
En un momento de decepción y desengaño; de extravío también. Hay veces en que uno se siente perdido e intenta encontrarse allí donde nunca se había buscado, y, casi sin darse cuenta, se descubre excavando en el subconsciente por ver si de ese subsuelo manara un agua que pudiese calmar su sed. Lo que este libro expresa nace de manera impulsiva y sin pretensión de ningún tipo a través de una escritura que tiene mucho que ver con la escritura automática. Elucubraciones es ante todo una catarsis, aunque eso lo descubrí después.
Habla en el libro de una ‘quiebra interior’ y de una ‘reorganización forzosa’ de su mundo. ¿Este libro surge de una crisis personal?
Sí, en efecto. Surge de una crisis personal o, quizá tendría que decir, de un sentimiento de orfandad al que me vi abocado casi de improviso. Descubrí en un momento determinado de mi vida que el vuelo y la caída están separados por una línea muy fina. Creo que mi escritura tuvo un efecto terapéutico y, si bien no solucionó nada, fue una manera de sobreponerme y acostumbrarme a una nueva realidad. Con frecuencia, toda crisis se convierte, con el tiempo, en la cimentación de una nueva etapa.
Buscaba el desorden, porque creí que tal vez en esa confusión podría encontrar respuestas
Hay cierta ironía en algunos textos. ¿Desconfía de las grandes verdades?
¿Cuáles son las grandes verdades? Creo que la verdad es un proceso, un camino, y en ese camino a seguir va cambiando continuamente de apariencia. Lo que hoy puede parecer una verdad indiscutible, dentro de un tiempo podrá mostrársenos como una absoluta mentira. La historia da cuenta de ello y la sociedad a la que pertenecemos lo corrobora. Yo descreo y dudo de todo. Esa es mi verdad, que no tiene por qué coincidir con la verdad de nadie.
¿Cómo trabajaba esos textos? ¿Anotaba impulsos inmediatos o había después una depuración consciente?
Todos los pensamientos del libro están escritos a vuelapluma. Ese 'no detenerse' era a la vez un 'no pensar', aunque resulte paradójico, un dejarse llevar por la corriente. Al escribir, había una clara intención de que fuera así.
Lo que buscaba era el desorden, porque creí que tal vez en esa confusión podría encontrar respuestas, alguna lección, un remedio para mis desavenencias. Cinco años después, a la hora de publicarlos, he llevado a cabo una ligera reelaboración con el fin de que se aproximaran en cierta medida a la lógica.
En el libro parece haber una tensión constante entre razón e intuición. ¿Cuál de las dos domina realmente cuando escribe?
Intenté que predominase la intuición, y la razón quedó en un principio invalidada, si bien no del todo. Mi escritura era experimental. Pero, como he dicho, cuando recuperé los textos, me di cuenta de que las ideas estaban bastante oscurecidas y que la lógica había sido derogada en gran medida.
Fue entonces cuando intenté establecer cierta coherencia para que el lector pudiera aproximarse a mis pensamientos que, he de decir, están plagados de contradicciones, fruto del modo en que han sido concebidos.
Cuando al mundo le quitamos la poesía, se queda en los huesos
¿Le interesaba precisamente romper con la lógica narrativa o argumentativa tradicional?
En el momento en que escribía, no era mi intención hacerlo. Escribía por impulso, sin atender a nada, porque en aquel tiempo no pensaba que un día aquello se publicase. Creo que mi objetivo no era sino destilarme o depurarme a través de las palabras.
Hay momentos donde parece que el pensamiento se convierte casi en un monólogo interior filosófico. ¿Lee filosofía para inspirarse o su reflexión nace más de la experiencia vital?
Creo que ni siquiera podemos hablar de reflexión; es un 'conjeturar desbocado' que entonces no supe a dónde habría de conducirme. Pienso ahora que tal vez 'vomitaba' palabras, pero en el caos que representaban encuentro hoy un sentido innegable.
Es curioso, tengo la impresión de que en las respuestas de esta entrevista sigo elucubrando; hablar de este libro me empuja a ello. En cualquier caso, mi experiencia vital sostiene esta escritura porque, claro, de lo que hemos vivido nadie puede escapar.
¿Se escribe para comprender lo vivido o para soportarlo?
Para ambas cosas. Tras escribir, creo tener un conocimiento mayor sobre lo que expreso y he vivido, aunque puede que sea una falsa sensación. Pero lo que importa es lo que siento, no lo que es.
Y la escritura, en mi caso, me ayuda a soportar el día a día, sobre todo ahora que estoy enfermo y voy entrando en la vejez; lo que escribo es una medicina que calma los efectos adversos que procura el destino.
Vivimos en una época utilitarista donde lo que no produce dinero no es estimado
¿La escritura auténtica debe nacer de algún tipo de conflicto interior?
Estoy convencido de que hay gente, con suerte, que escribe sin tener conflicto interior alguno, y su escritura lo evidencia. La poesía, sin embargo, sí está vinculada con la insatisfacción o con algún tipo de problema existencial. De hecho, la poesía, en mi opinión, es melancólica por naturaleza.
Desconfío de los poetas que no crecen entre las sombras, que no cantan lo perdido. En el caso de Elucubraciones, queda claro que es consecuencia de una colisión entre el mundo y quien lo habita.
Aunque el libro se presenta como una serie de pensamientos, el lenguaje sigue siendo profundamente poético. ¿Puede dejar de escribir poesía incluso cuando no escribe poemas?
No me corresponde a mí asegurarlo, pero en estos pensamientos creo que hay poesía; no puedo escapar de ello. Excepto en los ensayos, no suele interesarme la prosa que no está impregnada de lirismo, si bien el lirismo es rechazado por muchos lectores.
La poesía, generalmente, implica esfuerzo a la hora de comprenderla, y vivimos tiempos de relajación intelectual donde el más mínimo esfuerzo es rehuido. Cuando al mundo le quitamos la poesía, se queda en los huesos.
Después de tantos años escribiendo, ¿qué relación tienes hoy con la literatura? ¿Sigue siendo necesidad, disciplina, refugio…?
Mi relación con la poesía es íntima y casi secreta. La necesito como necesito el aire para respirar y, más que un refugio, es una salvación. No concibo la vida sin libros. Soy consciente de que hay otras cosas muy importantes, pero los libros son más leales que las personas y por eso me entrego más a ellos.
Por otra parte, no entiendo la literatura sin disciplina, aunque este libro sea una excepción, ya que no me someto a regla alguna ni me exijo contención. La disciplina es entrega y, muchas veces, sacrificio, pero un sacrificio del que se obtiene placer. Sin un método, el peligro de precipitarse es mayor.
La literatura también es una forma de redención, aunque vana
También es profesor. ¿Qué ha aprendido de los jóvenes sobre el lenguaje y la forma de mirar el mundo?
Fui maestro. De los jóvenes aprendí mucho en su momento; quizá ellos me dieron a mí más lecciones que yo a ellos. Pero ahora veo con preocupación su manera de mirar el mundo y, por tanto, su futuro. Cuando fui joven, me gustaba recoger el testigo de los que tanto habían vivido y sabían, y supe buscar su sombra.
Tengo la impresión de que a gran parte de los jóvenes de hoy no les interesa lo que hemos aprendido los mayores a fuerza de caernos tantas veces. Nuestra experiencia no es valorada, y es una pena porque podrían aprovecharse de ella. Vivimos en una época utilitarista donde lo que no produce dinero no es estimado.
¿Hay algún pensamiento del libro que hoy le inquiete especialmente?
Me inquieta el pensamiento que cierra el libro y que recoge algo que he pensado siempre. Dudé en publicarlo porque no quería herir a nadie. Desde luego, no es mi intención. Espero que se lea con el mismo respeto que yo lo he escrito.
¿La literatura sigue siendo una forma de esperanza?
Desde luego que sí. En mi caso, me aferro a la escritura como si en ello me fuera la vida. Pero también es una forma de redención, aunque vana.
Presentación de 'Elucubraciones'
- ¿Cuándo? viernes 29 de mayo, 20 horas
- ¿Dónde? Centro Municipal de Sangonera la Verde
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