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Entrevista

Sergio Dalma: "He aprendido a ser más Josep que Sergio Dalma; me gusta que el artista no me haya comido"

Tras más de 30 años de carrera, el cantante de Sabadell, regresa a la Plaza de Toros de Murcia este sábado con ‘Ritorno a Via Dalma’

El cantante Sergio Dalma.

El cantante Sergio Dalma. / L. O.

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J.M. Lax Asís

J.M. Lax Asís

Sergio Dalma regresa a Murcia el 30 de mayo con Ritorno a Via Dalma, su vigésimo tercer álbum y el cierre de una trilogía que comenzó hace quince años y que vendió más de 300.000 copias. El cantante de Sabadell acaba de batir su propio récord con el duodécimo Premio Dial y sigue siendo incapaz de dosificarse sobre un escenario. Confiesa que cada vez se pone más nervioso antes de salir. A sus más de treinta años de carrera, Josep Capdevila sigue siendo más persona que personaje. Llega a Murcia con Ritorno a Via Dalma, un proyecto que celebra los quince años del disco original.

¿Qué llevó a volver a este territorio precisamente ahora?

Yo no era partidario de hacer más de un Via Dalma. Pero cuando terminamos la gira anterior, nos juntamos el equipo, alguien dijo "hace quince años de aquel disco" y pensamos que era una buena forma de homenajear algo que supuso tanto.

Lanzamos sobre la mesa temas de Battiato, de la Carrà, de Mina, de Pausini... y además queríamos hacerlo en España, porque los tres anteriores Via Dalma se grabaron en Italia. El reto era grande: enfrentarme a temas tan icónicos, tan presentes en el imaginario de la gente.

¿Cómo se decide un repertorio con canciones tan icónicas?¿Hubo un criterio que acabara ganando cuando había discrepancias?

Fue una reunión larga , de ocho horas, con comida italiana, vino italiano... Cuando alguien lanzó el nombre de la Carrà, dije: "¿cómo voy a cantar yo un tema de la Carrà?". Pero quizás hacía falta esa valentía, ese empujón que me dieron para atreverme.

Con Battiato me pasaba igual, siempre le he tenido un respeto enorme, me parecía intocable. Al final nunca se trata de competir con los originales, eso es irrepetible. Se trata de agarrar la canción y darle mi toque. Que suene a Dalma.

¿Cómo se convive con esa dualidad entre respetar una versión canónica y reinventarla?

No te voy a engañar; pasé meses durmiendo menos de lo normal. Son canciones que tengo muy interiorizadas y abstraerte de todo aquello para darle tu toque no era fácil. Hacíamos mil y una pruebas con arreglos diferentes, empezando siempre desde piano y voz, que es muy desnudo.

Algunas resistían más, otras me daban más miedo. Pero después de meses de trabajo y con la ayuda de los productores creo que dimos con algo que hace honor a aquel primer Via Dalma y que a la vez da pie a una gira donde la gente las disfruta porque siguen muy presentes.

Nunca he pretendido llamar la atención de un público más joven haciendo algo que no soy

Laura Pausini ha elogiado su versión de Entre tú y mil mares, y Nek también le felicitó. ¿Ese reconocimiento de los propios artistas le quita el peso de encima?

Siempre se hace con respeto, cariño y admiración. Entre tú y mil mares es un tema de Biagio Antonacci, con quien habíamos trabajado hace muchos años, y que Laura ha hecho famoso. Contar con el beneplácito del autor y de ella, pues... siempre anima. Y lo de Nek igual, estaba contento de que hubiéramos incluido una canción suya. Eso te dice que lo has hecho bien.

Más de treinta años de carrera. ¿Qué da más satisfacción: alcanzar el éxito o sobrevivir a él?

Lo complicado es con el paso de los años seguir ahí, y sobre todo seguir con esa ilusión. Saber que no es solo una generación la que te sigue, sino dos o tres, con lo cual hay una mayor responsabilidad. Pero me siento feliz porque la elección que hice en su momento se ha convertido en mi vida, en mi trabajo, y sigo con las ganas de subir al escenario y compartir todo esto con el público.

Es una de las voces españolas más asociadas a la música italiana. ¿Eso nació con sus estudios en Filología Románica o fue anterior?

Fue el machaque de mis padres con esa música, porque les encantaba. Y en la radio de aquella época, las canciones que ganaban en San Remo al poco tiempo ya se cantaban en español aquí. Luego estudié italiano en el Dante Alighieri, tuve una beca para ir a Siena que no pude aprovechar porque la música pudo más, y con los años he ido trabajando con músicos y compañeros italianos, he vivido temporadas allí. Es mi segunda casa.

Sergio Dalme durante una actuación en directo.

Sergio Dalme durante una actuación en directo. / Ivan Martínez

Ha atravesado varias industrias musicales distintas, desde el vinilo hasta el ‘streaming’. ¿Cómo se mantiene uno sin quedar atrapado en ninguna de ellas?

Si desconectas, te quedas atrás. Es verdad que vivimos una inmediatez brutal. Pero nunca se ha consumido tanta música como ahora, de otra forma, a través de las plataformas. Y hemos conseguido algo impensable hace años: que la gente compre un ticket para ir a un concierto que antes era gratis. Hay un amor enorme por la música en directo. Pero tienes que ir de acuerdo con cómo va viviendo la sociedad, si no, te quedas colgado.

Usted estuvo en Eurovisión cuando había orquesta en directo. ¿Qué se pierde cuando el espectáculo visual devora a la música?

Un festival que se llama de la canción donde no haya música en directo, cuando más que nunca la gente quiere ver directo, me decepciona. Lo entiendo como escaparate: la producción visual es bestial. Pero se ha descuidado lo musical. Cuando yo fui en el 91, en Roma, veo las imágenes ahora y parece el festival de fin de curso de una escuela comparado con lo que se hace hoy.

Sin embargo, San Remo sigue teniendo banda en directo, sigue apostando por la música. Eso es lo que me chirría un poco de Eurovisión.

A veces me da miedo que se me corte la voz porque me emociono cantando; es la mejor señal que puedo tener

¿Cuál de los temas de Ritorno a Via Dalma le está dando más sorpresas en esta gira?

Hay canciones que crees que la gente va a compartir contigo y luego las que te sorprenden. Las de Battiato, por ejemplo: siempre fue alguien muy querido aquí, y me encanta ver que la gente joven lo va descubriendo. Y hay otras del Via Dalma original que pensaba que quizás no recordarían tanto y me he llevado una gran sorpresa.

Al final el show es una noche italiana donde todas esas canciones de tantas décadas te transportan a momentos importantes de tu vida. Es muy nostálgico, pero a la vez es una fiesta.

¿Hay canciones que se siente ‘obligado’ a cantar, que le debe al público?

Sí, por supuesto. Hay canciones que forman mi columna vertebral y que tengo que cantar por respeto hacia mí, hacia mi trabajo y hacia mi público. Soy incapaz de bajar del escenario sin cantarlas.

¿Como por ejemplo Bailar pegados?¿Le dio miedo en su momento, la sensación de que podía encasillarle?

Sí, lo hubo. Era muy al principio, el segundo disco, y además con la connotación que tiene Eurovisión, que a veces diluye las canciones. Tuve ese temor. Pero siempre luché por seguir creciendo, por sorprender. Y afortunadamente han pasado los años y Bailar pegados sigue vigente, pero también otras. Nunca me hubiera imaginado que pudiera tener tanta vida.

Acaba de recoger su duodécimo Premio Dial, el récord histórico en la categoría masculina. ¿Qué le dice ese dato?

Que soy un peasdo [Ríe]. Ya en serio, nunca me ha obsesionado eso de los premios, te lo digo de verdad. El premio más grande es sacar un disco y saber que cuentas con el cariño del público, un público con el que hemos crecido juntos y al que se han sumado nuevas generaciones. Ese es el mejor regalo. Pero cuando te dan un premio también alimenta el ego, claro, y te gusta saber que la gente no se olvida de ti.

Después de más de treinta años, ¿siguen habiendo nervios antes de salir al escenario?

Muchísimos. Yo creo que más que antes, porque con los años te das cuenta de lo que significa. Son nervios de respeto: a tu trabajo, al escenario, a tu público. Quieres dar el máximo, estar al cien por cien. No sé dosificarme, sé que a lo mejor al día siguiente tengo otro concierto, pero en ese momento me vuelco y lo disfruto al máximo.

Si comparas mi Eurovisión en el 91 con el de hoy día, el nuestro parece un baile de fin de curso de una escuela

¿Ha aprendido algo de su voz que no sabía a los treinta años?

Siempre me ha exigido cuidarla. Soy buen bebedor de vinos y los contrastes no le van bien. Cuando empezaba, después del show salía con los compañeros, hablabas alto, escuchabas música en alguna sala, y al día siguiente la voz estaba más mermada. Ahora evito todo eso. Con los años te conoces mucho más a ti mismo.

¿Qué sigue emocionándole después de tanto tiempo?

Llego al recinto con tiempo, hago la prueba de sonido y me quedo entre bambalinas viendo cómo va entrando la gente. Cómo llegan, qué cara traen. Eso ya te va diciendo cómo puede ser el show.

Luego los nervios antes de salir, el reencuentro con el público... No solo por el aplauso, que nos gusta a todos, sino ese entendimiento con ellos. Con los años he ido aprendiendo qué espera de mí mi público e intento sorprenderles dentro de ese marco.

Fuera de su zona de confort, ¿cuando lo llaman por su nombre real se da la vuelta o solo lo hace cuando está en un sitio donde saben que es Josep?

Me extraña cuando estoy en casa y alguien me llama Sergio, porque la gente que me ha conocido toda la vida me llama Pep. Con los años aprendes a convivir con las dos personas, pero mi lucha desde el principio siempre ha sido que el personaje no se coma a la persona. Y en ese aspecto estoy orgulloso de que no haya ocurrido.

¿Teme el paso del tiempo, que las nuevas generaciones le eclipsen?

No. Disfruto envejeciendo. No puedes darle la espalda a algo tan natural. Y nunca he pretendido llamar la atención de un público más joven haciendo algo forzado, porque eso nunca, nunca: ni a nivel físico, ni emocional, ni personal. He tenido la suerte de que nuevas generaciones se han sumado de forma natural y espontánea. Eso no se puede forzar.

¿Y qué puede esperar Murcia el 30 de mayo?

Murcia siempre ha sido una cita obligada y el público me ha tratado con un cariño especial. Ojalá este 30 de mayo ocurra lo mismo. Les vamos a recibir con los brazos abiertos y les garantizo una noche donde lo van a pasar bien, donde se van a trasladar a momentos importantes de su vida, se van a emocionar, van a saltar y van a ser felices. Que eso es lo que cuenta.

Concierto de Sergio Dalma

  • Cuándo: Sábado 30 a las 21.30 horas
  • Lugar: Plaza de Toros, Murcia
  • Precio: Desde 49,50 euros
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