Fotografía
El Archivo General expone los talleres íntimos de los grandes artistas españoles del siglo XX
La muestra 'El taller del artista' reúne 90 fotografías históricas de estudios y espacios de creación de nombres como Maruja Mallo, Jorge Oteiza o Moreno Carbonero

El escultor Agustín Querol esculpiendo el frontón de la Biblioteca Naciona / CARM
El Archivo General de la Región de Murcia inauguró este jueves la exposición El taller del artista, una muestra que propone un recorrido por los espacios de creación de algunos de los principales pintores y escultores españoles de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX a través de 90 fotografías históricas procedentes de la Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España.
La exposición, que podrá visitarse hasta el próximo 31 de agosto, está comisariada por Isabel Argerich y Óscar Muñoz y reúne imágenes de enorme valor documental tomadas por algunos de los fotógrafos más importantes vinculados a la documentación artística en España, como Mariano y Vicente Moreno, Ruiz Vernacci, Conde de Polentinos, Cabré, Wunderlich o Pando.
Además del interés puramente fotográfico, la muestra también funciona como una especie de viaje a la trastienda del arte español contemporáneo. Los estudios, talleres y espacios personales retratados permiten observar no solo las obras o herramientas de trabajo de los artistas, sino también la atmósfera creativa, las referencias visuales y el contexto material desde el que se construyeron algunas de las principales corrientes artísticas del país.
Del academicismo a las vanguardias
La exposición se estructura en cinco grandes bloques temáticos que recorren distintas etapas y sensibilidades del arte español entre finales del XIX y mediados del XX.
El primero se centra en el legado académico y decimonónico, con artistas vinculados a la pintura de historia y paisaje como Moreno Carbonero o Aureliano de Beruete. También aparece representado el peso de la tradición clásica a través de imágenes del antiguo Museo de Reproducciones Artísticas del Casón del Buen Retiro, donde numerosos artistas acudían a dibujar modelos inspirados en la Antigüedad grecorromana.
Las instantáneas pertenecen a la Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España
Los siguientes apartados muestran la evolución hacia una pintura más vinculada a la vida cotidiana, el costumbrismo y la representación de la sociedad española de la época. Ahí aparecen nombres como López Mezquita, Eduardo Chicharro o Juan de Echevarría, en talleres donde conviven referencias folclóricas, objetos populares y elementos propios de las distintas tradiciones regionales.
Uno de los espacios más interesantes de la exposición es probablemente el dedicado a los llamados "aires de renovación", donde empiezan a aparecer artistas que rompen con las normas académicas y se acercan a lenguajes más modernos y experimentales.
Maruja Mallo, Oteiza y la irrupción de la modernidad
Ese tránsito hacia las vanguardias queda reflejado especialmente en las imágenes dedicadas a figuras como Maruja Mallo o Jorge Oteiza, cuyos talleres muestran ya una relación distinta con el espacio creativo: más libre, más austera y menos ligada al aparato académico que había dominado décadas anteriores.
La exposición permite observar cómo el propio concepto de taller cambia con el avance del siglo XX. Frente a los estudios recargados y casi ceremoniales de algunos pintores historicistas, aparecen espacios más funcionales, abiertos a la experimentación y a nuevos materiales.
El recorrido concluye con fotografías correspondientes a la Guerra Civil y la posguerra, donde conviven el arte oficial promovido por el franquismo —con nombres como Fructuoso Orduna o Juan Cristóbal— y algunos primeros indicios de recuperación de una cierta modernidad artística en España.
La fotografía como documento artístico
Uno de los grandes aciertos de la muestra está precisamente en cómo reivindica también el papel de los fotógrafos que documentaron estos espacios. Las imágenes no funcionan solo como archivo histórico, sino como piezas con valor estético propio. La iluminación, la composición y la forma de retratar a los artistas dentro de sus estudios revelan una mirada muy cuidada por parte de autores especializados en fotografía de patrimonio y arte, capaces de convertir talleres, caballetes, esculturas o herramientas en escenarios cargados de significado.
El director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, destacó durante la presentación que la exposición permite observar “las distintas realidades que coexistieron en el arte español durante la primera mitad del siglo XX”, desde el arte más conservador y oficial hasta las propuestas más modernas y vanguardistas.
La muestra ha sido producida y cedida por el Ministerio de Cultura, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España y la Subdirección General de Artes Visuales y Creación Contemporánea.
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