Entrevista
Muerdo: "Seguimos en nuestra trinchera construyendo espacios de luz y bailando en la telaraña"
Muerdo regresa a la esencia con ‘Volver a donde nacen las canciones’, una gira acústica e íntima nacida de la necesidad de reconciliarse con su música, su salud mental y el sentido profundo de su proyecto artístico

Muerdo
En un mundo que corre a la velocidad del algoritmo, donde la música a menudo se consume como un producto de usar y tirar, Muerdo ha decidido frenar en seco. Pascual Cantero no solo ha hecho una pausa; ha emprendido un viaje de retorno. Bajo el título Volver a donde nacen las canciones, el artista murciano se desnuda de artificios en una gira acústica que nace de la necesidad de reconciliarse con su propia obra. En este momento vital de introspección y ruptura con los ritmos frenéticos de la industria, hablamos con él de ese ‘cambalache’ necesario, de su visión crítica hacia los grandes festivales y de cómo temas que ya son himnos, como Claridad, Lejos de la ciudad o Semillas, cobran una nueva vida cuando se cantan desde la calma y la esencia.
Hay artistas que necesitan el ruido de los estadios y otros que, para seguir creciendo, necesitan recuperar el silencio. Es el caso de Pascual Cantero, Muerdo, que llega con una propuesta que rompe con lo establecido: una gira de reconciliación. Tras un periodo de reflexión necesaria sobre la salud mental y el funcionamiento de la industria musical, el autor de Lejos de la ciudad regresa a los escenarios en un formato íntimo y acústico. Charlamos con un Muerdo más humano, más crítico y, posiblemente, más cerca que nunca de la raíz de sus canciones.
Ya has hecho varias giras por Latinoamérica. ¿Cómo ha ido esta última?
La gira Volver a donde nacen las canciones ha iniciado en Latinoamérica de la mejor manera posible. Teníamos muchas ganas de volver; llevábamos ya un año y medio desde la presentación sin volver a Latinoamérica, y hacerlo en este formato ha sido muy guay, tanto arriba del escenario como por la respuesta del público. Yo creo que la gente se ha sentido muy interpelada por el concepto, por este retorno a lo esencial, por el hecho de que ellos han sido partícipes de la elección del repertorio, y que había ganas de verme en esa tesitura de lo pequeño, no tanto en cuanto a aforo, porque ha sido una gira de lugares grandes la mayoría, pero sí a volver a lo básico. Ha sido un arranque de gira muy bonito, y yo también, a nivel humano y personal, lo necesitaba; ha supuesto un viaje emocional. El concepto de la gira es básicamente volver a lo esencial. Desnudar las canciones, despojarlas de artificio y reducirlas a su, para mí, máxima expresión, aunque parezca la mínima. Voy acompañado únicamente de dos músicos: un teclista y un vientista que también toca percusiones menores. Yo me siento al piano, a la guitarra, me quedo solo sobre el escenario... Un poco una vuelta a ese territorio. ¿Dónde nacen las canciones? Es el territorio de intimidad, el territorio esencial, ¿no?
¿Cuándo? Sábado 9, 20.00 horas
¿Dónde? Teatro Circo de Murcia
¿Precio? Desde 15 euros
Esta gira se presenta como una ‘reconciliación’. ¿Sentiste en algún momento que te habías distanciado de tu propia obra o que el ruido de la industria había empañado la esencia de lo que escribiste?
De alguna manera sentí que me había distanciado un poco de lo esencial del proyecto, o que no habíamos reparado en que algo tan importante como el formato básico hace muy bien al proyecto. Habíamos estado los últimos años de la etapa Sonde3, que fueron bastantes años (siete, ocho), muy centrados en intentar ir a festivales masivos, lo cual conseguimos porque estuvimos ahí, tuvimos presencia en muchísimos en estos años, tanto en España como en Latinoamérica, pero yo creo que no nos dimos cuenta de que el formato acústico favorece mucho a estas canciones. Y me favorece mucho a mí como frontman y como líder. Yo creo que de alguna manera, sí, nos habíamos distanciado de esa esencia, y luego, también una cuestión de coherencia, porque sabemos que detrás de los festivales (lo hemos visto ahora con todo esto de los fondos KKR, de Viña Rock), a veces hay unos intereses que se nos escapan. Marcas, sponsors, patrocinadores... Es difícil que la filosofía, la ética de esas empresas cuadre y sea coordinable con la ética y la filosofía de un proyecto como el de Muerdo. Entonces sí que siento que hay una reconciliación en esta gira, por lo menos que está todo más conectado con nuestro mensaje, y que tenemos el poder de elegir, y eso es lo importante.
Al desnudar con el formato acústico temas como Claridad o Vas a encontrarte, eliminando el artificio de la banda completa, ¿qué cosas nuevas has descubierto en ellas que no viste cuando las grabaste por primera vez?
He descubierto muchísimas cosas de los temas, he descubierto que funcionan con lo mínimo, que cuando una canción es buena funciona por sí sola. También he descubierto que canciones como Claridad, como Vas a encontrarte, la gente las tiene tan integradas, y las canta tanto de arriba abajo, que son la mitad de lo sonoro, lo ponen ellos; eso es maravilloso, y no hace falta a veces tener una batería o una programación electrónica detrás para que se sienta la vibración y que algo está vibrando alto, capaz de movilizar, incluso de incitar al baile. Curioso. Y luego también he descubierto que ha sido un viaje emocional en el sentido de volver a canciones que hacía quince años que no cantaba, de mi primer disco sobre todo, y volver a enfrentarme a ese Pasku que las escribió, volver a darles una resignificación, porque obviamente hay cosas que han cambiado en uno, y de alguna manera también descubrir lo poco que ha cambiado la identidad del proyecto, por lo menos; darme cuenta de que todo lo que ha sido Muerdo después ya estaba esbozado en esos primeros álbumes.
¿Cómo ha sido el proceso de selección de temas que abarcan toda tu trayectoria? ¿Hay alguna canción que te haya costado ‘perdonar’ o volver a habitar?
La elección ha sido muy bonita, porque el 90% de las canciones las ha elegido el público. Abrimos una vía por redes sociales que consistía en que ellos podían elegir el repertorio, y han elegido un repertorio precioso, toda una retrospectiva por todos mis discos, y volver a ciertas canciones, a cada paso, a canciones muy de mis inicios, de mi primer y segundo disco. Volver a esas emociones ha sido un viaje también profundo a nivel personal, y me tiene muy contento. No es que me haya tenido que perdonar nada, porque ninguna canción la había desechado, ninguna canción me había peleado con ella, pero sí de alguna manera es un ejercicio quizás de integrar todo lo que es Muerdo en un solo show, dejar de estar supeditado a la etapa concreta que he estado viviendo en cada disco y volver a integrarlo todo en un conjunto, que creo que es lo que es Muerdo, y me doy cuenta de que es un conjunto bastante coherente, y eso me gusta. Creo que es un repertorio con el que vamos a poder girar varios años, a pesar de que yo estoy haciendo canciones nuevas, y ahora pensando en proyectos y grabaciones y demás, pero creo que es un formato que va a tener una vida larga.
"Lo mejor que uno puede hacer por sí mismo es lo mismo que puede hacer por el colectivo"
Fuiste muy crítico con la dinámica de los grandes festivales y la ‘mercantilización’ del arte. ¿Crees que el formato íntimo de esta gira es tu respuesta política a ese modelo de ‘consumo rápido’?
No sé si es una respuesta política de este formato con respecto a todas esas dicotomías, dudas, tensiones éticas que me genera, pero desde luego es una respuesta humana. Yo necesitaba a un nivel muy íntimo volver a sentirme coherente, volver a reconectarme con lo que hago, entonces no sé si tanto política, pero desde luego humana, y por supuesto necesaria, o sea, necesaria para la propia sostenibilidad del proyecto en mí. Creo que eso es lo más importante.
Has hablado abiertamente sobre la necesidad de parar por salud mental. En un sistema que castiga el silencio y exige presencia constante en redes, ¿fue difícil tomar la decisión de decir basta?
Todo el rato estamos en un sistema de comparación, queriendo crecer a toda costa, lidiando también con la noche, los excesos, con todo, con la velocidad también que conlleva nuestro trabajo. Cuanto más sólido sea lo que hacemos en cuanto a esa conexión entre lo que se hace, se dice y se piensa o se siente... Esa conexión es el soporte que tenemos para poder enfrentarnos a esas otras particularidades que ponen en riesgo nuestra salud mental. Decidí parar, estuve cinco meses parado, recalculando ruta, planeando todo lo que iba a hacer esta gira. Y ha sido todo un proceso que no ha sido estético ni musical. Ha sido un proceso muy integral en cuanto a reconducir mi vida. Y darle ese lugar a la música en mi vida. Creo que eso se está notando también en los resultados, dando un buen resultado.
Con este proyecto pareces buscar otro tipo de gestión y cercanía. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de recuperar ese contacto directo, sin tantos intermediarios?
Me han sorprendido mucho ciertas cosas. Volver a una oficina pequeña, más pequeña de la que estaba, volver a tener una relación muy de socios, de par a par con la gente con la que trabajo, y luego también estoy haciendo algunos lugares pequeños, como la semana pasada, que estuvimos en el JJ dos días en Granada, un lugar de ciento y pico personas, y el volver a saludar al público, a todo el público que está en la sala... Eso me ha impactado muchísimo, porque obviamente cuando vas a un festival no sales después al público a saludar a todo el mundo, ni siquiera todo el mundo te quiere saludar, pero cuando estás en una sala pequeña y te permites hacer eso, jolín, es muy bonito. Había olvidado completamente lo que es mirar a los ojos al público, recibir el ‘feedback’ directamente después del show. Eso es lo que más me está sorprendiendo, y me parece que es superlindo, y luego el contacto directo también con las, con los empresarios de las salas, promotores…, que era algo que también había como desechado bastante en mi día a día, y creo que está bonito, porque al final somos todos actores de la misma escena cultural, y también hay gente ahí que pone mucho corazón, mucha guita, mucho esfuerzo, y está bueno hacerlos parte, sentirlos parte y mirarnos también de igual a igual, como actores todos de una de una misma escena.
Estás trabajando en un proyecto con Diego Guerrero. ¿Cómo está influyendo su visión (más ligada al flamenco y la pureza sonora) en tu manera de entender el ritmo y la composición?
Yo no sé si se ha anunciado todavía, pero el 16 de mayo lo presentamos en Murcia Tres Culturas. Vamos a estar tocando en la plaza de la Catedral, en la plaza de los Apóstoles, si no recuerdo mal, dentro del festival . Va a ser la primera presentación, digamos, en vivo del proyecto, a la cual le van a seguir también dos o tres festivales durante este año, y estamos muy contentos. Para mí, trabajar con Diego ha sido todo un regalo a nivel artístico; estoy aprendiendo muchísimo. Es verdad que mi proyecto Volver a donde nacen las canciones ocupa, digamos, la primera línea de expansión que yo tengo, o sea, por lo que más estoy echándole papas o echándole energía, pero este proyecto con Diego Guerrero transcurre como algo paralelo muy bonito que yo creo que aporta valor a Muerdo, que aporta valor a Diego; es una aventura muy generosa por las dos partes también, y musicalmente es muy disfrutable. No sé cuánto tiempo vamos a estar con esto. De momento vamos a sacar el primer EP; ya hemos sacado tres temas, faltan otros tres que van a salir ahora a finales de mayo, a fin de que puedan también inscribirse en los Latin Grammy, que es un recorrido que creo que es natural del proyecto, y estamos muy contentos.
El espíritu de Manu Chao: Siempre has tenido esa conexión con la música viajera y social. ¿Qué lecciones de humildad o de oficio te llevas para esta etapa de ‘reconexión’?
Siempre he tenido esa conexión, sí, lo del viaje y lo social siempre han ido muy ligados a mi música. Lo siguen estando, y yo creo que ahora, en esta etapa de reconexión, lo están más que nunca. Esta gira primera de Latinoamérica a España ha sido bastante rápida, pero ya estamos organizando una segunda parte del tour por América, que es una gira por provincias en las que nunca hemos estado; provincias de Chile, de Argentina, de México, de Colombia, provincias pequeñas, lugares pequeños. Creo que esto tiene mucho que ver con esa parte de reconexión con lo social y con lo viajero. Son lugares que queremos conocer, aunque vayamos a vender doscientas o trescientas entradas, y también queremos interesarnos por lo que está pasando a nivel social en esos lugares, porque además son lugares muy azotados por males del colonialismo y del siglo veintiuno: la extracción de recursos naturales, el fracking, la minería, la venta del agua... un montón de cuestiones sociales que atañen a esos territorios, y también nos hemos propuesto apoyar esas luchas y conocer esas problemáticas de primera mano en esta segunda parte de la gira que va a iniciar en agosto en Argentina y Chile y va a continuar por España y por Latinoamérica durante 2026 y 2027.
Semillas y Cada paso se han convertido en himnos para mucha gente. ¿Sientes responsabilidad extra al cantarlas en un momento social tan convulso como el actual? ¿Reescribirías alguna canción?
La verdad es que cuando canto esas canciones, Semillas, Cada paso, Lejos de la ciudad... quizás no sea yo el que lo tenga que decir, pero sí es verdad que son parte de la vida no solo de muchas personas, sino de algunos colectivos. No siento una responsabilidad especial, pero sí mucha comunión cuando empiezan a sonar; algo sucede, y eso es bonito. Ninguna de ellas la reescribiría; yo creo que somos resultados de todo lo que hemos hecho, de lo que hacemos, y no hay por qué mirar atrás; hay muchas canciones por escribir como para tener que reescribir alguna.
¿Qué te ha supuesto hacer una versión de Cambalache? ¿Cómo ves lo que va de siglo XXI? ¿El que no llora no mama, y el que no afana es un gil?
Estamos volviendo a lo peor del XX, a esas políticas de invasión, de persecución a las minorías y, por supuesto, a lo que ya está muy instalado: «El que no roba es un gil». Lo estamos viendo en todos los partidos políticos, en todas las democracias, en todos los sistemas. Está claro que algo que me niego a creer que sea una naturaleza humana, pero que desde luego es algo muy arraigado culturalmente —el robar, el pasar por encima de los demás, el robar no solo lo material, sino méritos, ideas— es, creo, un síntoma de una sociedad muy individualista, erróneamente individualista, porque no se dan cuenta de que lo mejor que uno puede hacer por sí mismo es lo mismo que puede hacer por el colectivo. Entonces igual seguimos en nuestra trinchera construyendo espacios de luz y bailando en la telaraña.
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