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Exposiciones

Pérez-Reverte: "Ahora nos están tapando la guerra. En nuestro tiempo se veía continuamente, para eso estábamos allí"

El escritor y periodista cartagenero publica 'Enviado especial' (Alfaguara), sus crónicas bélicas de 21 años y 18 conflictos, y abre en el Ateneo de Madrid una exposición con sus fotografías de guerra

Arturo érez Reverte en la exposición 'Fotografías de guerra (1974-1985)'.

Arturo érez Reverte en la exposición 'Fotografías de guerra (1974-1985)'. / Chema Moya | EFE

E. P.

Durante veintiún años como reportero de guerra, Arturo Pérez-Reverte vivió en primera línea los conflictos más cruentos del último tercio del siglo XX, cubriendo dieciocho guerras en escenarios que iban desde el Líbano y el Sahara hasta las Malvinas, Angola, Nicaragua y Bosnia. Ahora reúne esa experiencia en dos formatos simultáneos: el libro Enviado especial (Alfaguara), que sale el 7 de mayo, y la exposición fotográfica Fotografías de guerra (1974-1985), que puede visitarse hasta el 31 de mayo en el Ateneo de Madrid.

En el encuentro con medios celebrado este miércoles en el Ateneo, el escritor cartagenero fue directo al diagnóstico: "Nos han alejado de la realidad. La guerra es un horror terrible. La guerra huele mal, apesta a carne podrida, a plástico quemado, a sangre. En la guerra se grita, los heridos aúllan, las tripas salen. Eso es la guerra, y eso es lo que tiene: cuando la gente lo conoce, dice 'cuidado con la guerra'. Ahora nos están tapando la guerra".

Nos han alejado de la realidad. La guerra es un horror terrible

Una afirmación que no es nostalgia, sino denuncia: el periodismo bélico contemporáneo, según Pérez-Reverte, ejerce una "censura voluntaria" para no herir sensibilidades que aleja al espectador de lo que realmente ocurre. "No he visto a niños con la cabeza aplastada, ni a un hombre mutilado, sangrando, ni a un herido aullando de dolor. Me refiero a las últimas coberturas. En nuestro tiempo se veía continuamente, para eso estábamos allí".

El último testigo fiable

La tesis del libro va más allá de la añoranza. Pérez-Reverte sostiene que los corresponsales de guerra de los años setenta y ochenta representaron la "última garantía" de veracidad en la cobertura de los conflictos. "Ahora graban los soldados o las víctimas con móviles, con la cámara del casco o con drones. Nosotros, los reporteros de esa época —los que están aquí y los que están muertos— éramos la última garantía de que lo que se contaba era la verdad. Ahora hay tanta interposición tecnológica y de intereses de todo tipo que ya no es fiable, ya no hay ninguna guerra fiable".

Nosotros éramos la última garantía de que lo que se contaba era la verdad

Enviado especial reúne en orden cronológico una selección de crónicas y reportajes escritos en los setenta y los ochenta, a los que se añaden artículos publicados en las últimas décadas sobre conflictos pasados y presentes, dignidad y cobardía, verdad y manipulación.

El título es un homenaje deliberado al libro homónimo de Hemingway, escritor a quien Pérez-Reverte admira y fustiga a partes iguales. La contraportada lo resume con la voz del propio autor: "Caminé por un mundo en guerra intentando comprender. No me lo contaron. Estuve allí, y esto es lo que vi".

Las fotografías, del archivo al Ateneo

La exposición Fotografías de guerra (1974-1985), organizada por PHotoESPAÑA, muestra una selección de imágenes tomadas por el propio Pérez-Reverte durante sus años como enviado especial, muchas de ellas inéditas hasta ahora. Puede visitarse en el Ateneo de Madrid hasta el 31 de mayo.

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