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Diálogo entre artistas

Ramón Gaya une Murcia y Tenerife con un intercambio de obras inédito entre museos dedicados a un solo creador

La Fundación Cristino de Vera acoge una exposición con 24 obras del pintor murciano y las del tinerfeño, fallecido en enero de 2026, aterrizarán en Murcia el 8 de mayo

Exposición 'La realidad salvada', de Ramón Gaya, en la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias de La Laguna

Museo Ramón Gaya

Antes de morir, el pintor Cristino de Vera (Santa Cruz de Tenerife, 1931-Madrid, 2026) dejó bien claro su entusiasmo por que su obra dialogara con la del pintor murciano más universal, Ramón Gaya. Ese testamento implicaba un intercambio de cuadros que tendrían que viajar cerca de 2.000 kilómetros de Murcia a Tenerife y viceversa.

La institución murciana tomó la iniciativa y, desde el pasado viernes, una selección de piezas de Gaya ha aterrizado en la exposición La realidad salvada, en la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias de La Laguna, convirtiendo esta colaboración en el proyecto de intercambio entre museos unipersonales más ambicioso de España. Las obras de Vera —Premio Nacional de las Artes Plásticas en 1998— realizarán el recorrido inverso para la muestra 'El taller del eremita', que se inaugurará el 8 de mayo en el museo Ramón Gaya.

Una selección de cuadros y obras literarias de Ramón Gaya, expuestas en la Fundación Cristino de Vera

Una selección de cuadros y obras literarias de Ramón Gaya, expuestas en la Fundación Cristino de Vera / Museo Ramón Gaya

El crítico de arte Juan Manuel Bonet inauguró la exposición junto a Rafael Fuster, director del Museo Ramón Gaya, y resaltó la iniciativa como "un itinerario excepcional y a contracorriente" sobre "un artista que nunca se dejó arrastrar por las corrientes dominantes". Además, la muestra de Cristino de Vera en Murcia será la primera dedicada al artista tras su fallecimiento, en enero de 2026.

Los artistas como "embajadores de su tierra"

Este hito se asienta sobre la idea de los artistas como los mejores "embajadores de su tierra", con obras que permiten componer una idea de sus diferentes etapas artísticas y vitales. Se salda, incluso, una deuda con creadores que no han sido suficientemente reconocidos, pero que han pintado los capítulos artísticos de la historia reciente.

El director del Museo Ramón Gaya, Rafael Fuster, y el crítico de arte Juan Manuel Bonet, en la Fundación Cristino de Vera junto a las obras del tinerfeño.

El director del Museo Ramón Gaya, Rafael Fuster, y el crítico de arte Juan Manuel Bonet, en la Fundación Cristino de Vera junto a las obras del tinerfeño. / Museo Ramón Gaya

Las obras de Ramón Gaya ya se habían presentado en otros museos unipersonales como el de Sorolla en Madrid, el Museo Casa Natal Picasso en Málaga o el Museo Estaban Vicente de Segovia. Pero nunca antes la Red de Museos Unipersonales había coordinado un canje de piezas a la vez para que fueran exhibidas paralelamente en la pinacoteca del otro. De esta forma, se abren nuevas posibilidades para ampliar la visibilidad de los artistas y consolidar una red cultural y artística de museos dedicados a un único creador.

Este tipo de exposiciones no son solo una retrospectiva, sino que invitan a recorrer el pensamiento de los artistas y la manera en que plasmaron sus preocupaciones y las de su tiempo. Del Museo Ramón Gaya se han trasladado 24 piezas. Permiten transitar desde sus inicios precoces —con obras realizadas en su infancia— hasta su madurez, marcada por el exilio, el diálogo con los grandes maestros y una depuración extrema del lenguaje pictórico. La muestra revela así un itinerario artístico atravesado por la memoria, la pérdida, el exilio y el reencuentro con la pintura como forma de salvación.

Vidas paralelas

El diálogo al que aspiraba Cristino de Vera con Ramón Gaya no era casual ni tan solo de admiración. Ambas trayectorias coincidieron tanto en lo artístico como en lo vital. La etapa de la posguerra fue un punto de inflexión para De Vera durante su infancia; le imprimió un carácter retraído e introvertido que se reflejó en toda su obra. La pintura de Gaya también adquirió otros tonos durante su exilio en México después de la contienda.

El pintor tinerfeño Cristino de Vera

El pintor tinerfeño Cristino de Vera / EFE

Ambos pintores encontraron en Madrid la escuela del artista y en el Museo del Prado la inspiración de los maestros. Aunque por circunstancias diferentes, los dos fueron grandes viajeros. De Vera reflejó en sus obras el dolor, la angustia, la soledad o la muerte, un registro que mantuvo incluso en la época de las vanguardias pictóricas. Pero también supo verter su mundo interior en la escritura, en concreto, en la poesía. Un rasgo que lo hermana, aún más si cabe, con el Gaya reconocido como "el mejor escritor de arte", que dejó una amplia colección de ensayos, cartas y poemas.

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