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Artes escénicas

Más de 400 bailarines tomaron el Puerto de Cartagena para celebrar el Día de la Danza

El mal tiempo obligó a trasladar el maratón al domingo, pero no impidió que las escuelas de la ciudad llenaran de ritmo la fachada marítima durante toda la jornada

Una de las actuacioness del domingo en Cartgena por el Día Mundial e la Danza.

Una de las actuacioness del domingo en Cartgena por el Día Mundial e la Danza. / Ayto. Cartagena

L. O.

El Puerto de Cartagena fue el domingo escenario de un maratón de danza que reunió a más de 400 bailarines de las escuelas y academias de la ciudad, desde los más pequeños hasta adultos, en una jornada organizada por el Ayuntamiento en colaboración con las propias escuelas.

La lluvia obligó a mover el evento del sábado al domingo 26, aunque el Día Internacional de la Danza se celebra oficialmente el 29 de abril.

De los niños a los profesionales

Desde las 10:30 horas, la explanada del Puerto acogió un flujo continuo de disciplinas distintas. Por la mañana actuaron los grupos infantiles y juveniles; por la tarde, los adultos. La jornada cerró con una gala de profesionales en la que docentes y artistas de la ciudad interpretaron piezas de mayor exigencia técnica. La programación estuvo coordinada por el coreógrafo y docente Gabriel Caravaca, con el objetivo de visibilizar el trabajo de los bailarines y coreógrafos locales y ofrecer un espectáculo gratuito y accesible.

Antes de cada bloque, profesionales del sector leyeron el manifiesto internacional de este año, firmado por la coreógrafa canadiense Crystal Pite. Con treinta y cinco años de carrera y más de sesenta obras creadas para compañías como el Royal Ballet, el Nederlands Dans Theater, el Ballet de la Ópera de París y el National Ballet de Canadá, Pite entregó un texto que parte de un diagnóstico sombrío del mundo actual para reivindicar la danza como respuesta: un lenguaje del cuerpo que acumula resistencia y esperanza a través de pequeños actos de valentía, curiosidad y colaboración. No es un manifiesto festivo. Es uno incómodo, y por eso vale la pena.

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