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Galardón

El Festival de Jazz de San Javier premia a Carles Benavent, el hombre que hizo hablar al bajo en flamenco

El bajista catalán, que tocó junto a Paco de Lucía durante más de veinte años, recibirá el galardón de la XXVIII edición

El bajista Carles Benavent.

El bajista Carles Benavent. / L. O.

L. O.

Hay músicos que no encajan en ninguna categoría porque han tenido la audacia —o la necesidad— de inventarse la suya propia y Carles Benavent es uno de ellos. El Festival Internacional de Jazz de San Javier ha decidido reconocerlo con el premio de su 28ª edición, un galardón que en esta ocasión no premia solo una trayectoria, sino una forma de entender la música que sostiene que el flamenco y el jazz nunca fueron mundos separados, sino lenguajes que estaban esperando encontrarse.

Lo ha explicado con precisión el director del festival, David Martínez diciendo sobre Benavent que"supo ver, antes que muchos, que el flamenco y el jazz no eran mundos separados, sino lenguajes capaces de dialogar, enriquecerse y abrir nuevas fronteras sonoras". Pocas veces un argumento para un premio resume tan bien por qué ese premio tiene sentido.

El bajo como frontera

Benavent empezó a los 13 años moviéndose entre el blues, el jazz y el rock, en bandas que fueron mutando hasta desembocar en Música Urbana, uno de los grupos pioneros del jazz fusión español. Pero su nombre quedó ligado para siempre a otro nombre, el de Paco de Lucía, junto a quien tocó más de veinte años y grabó cinco álbumes, contribuyendo desde las cuerdas del bajo a una de las renovaciones más profundas que ha vivido el lenguaje flamenco en el siglo XX.

A Paco de Lucía se sumaron Camarón de la Isla y el legendario pianista Chick Corea, con quien colaboró en directos y grabaciones hasta la muerte de este último. Una lista de nombres que no es un currículo, sino un mapa de la música contemporánea española e internacional.

Su influencia ha calado en generaciones de músicos que encontraron en él la demostración de que la técnica y la emoción no son incompatibles, y de que los géneros son convenciones útiles hasta que alguien decide saltárselas con suficiente talento.

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