Música
Ramoncín: "¿Qué es más importante, la libertad para tomarse cañas o la justicia de que todo el mundo tenga un lugar donde vivir?"
El cantante celebra 50 años sobre los escenarios con un directo que reivindica la emoción, la integridad y la vigencia de su repertorio

Ramoncín, en una fotografía promocional de su nueva gira / L.O.
Ramoncín no necesita demasiadas presentaciones, aunque su figura siempre admite nuevos matices. Músico, escritor y analista político, Ramoncín es mucho más que un referente del rock; es una voz que incomoda, cuestiona y no entiende de grises. En un mundo de corrección política, él sigue siendo el verso suelto. Detrás del maquillaje de los setenta y de los grandes himnos que marcaron a una generación, se esconde un observador incansable de la vida urbana, comunicador incisivo y polemista que nunca ha dejado de estar en el ojo del huracán. Ramoncín ha sido testigo y protagonista de las transformaciones de este país, pasando de los escenarios más canallas a los platós de televisión sin perder la esencia del barrio que lo vio nacer.
Hay nombres que se escriben con letras de molde en la historia de nuestra cultura, y el de Ramoncín es uno de ellos. Pionero del punk en castellano, ha pasado décadas navegando entre el aplauso ensordecedor y la crítica más feroz, pero siempre bajo una premisa innegociable: la libertad de decir lo que piensa. Regresa a los escenarios con la gira CELEBRACIÓN 50/70: un doble aniversario vital: 70 años de vida y 50 años de trayectoria desde que aquel primer disco dinamitara los cimientos de la música en España; una vida dedicada al arte y a la palabra. A los 70, la rabia suele transformarse en ironía o lucidez.
Hablamos con Ramoncín, que ha sabido habitar dos mundos aparentemente opuestos (el del rock visceral, el sudor y la carretera, frente al de la literatura, el pensamiento pausado y la palabra escrita), sobre su legado, sus batallas ganadas y perdidas, y esa mirada afilada con la que sigue diseccionando la realidad española.
Ramón, ¿qué supone esta nueva gira?
Yo creo que todo lo que tiene esta nueva gira de novedoso es que le hemos puesto un nombre... Se llama Celebración 50/70, porque coinciden dos cifras muy llamativas en un momento determinado, y lo que supone: que estás ahí, que sigues ahí, que eso que un día decidiste hacer sigues haciéndolo. Yo en realidad no he parado casi nunca. Desde el año 76 he tenido períodos más largos donde he tocado menos y tal, pero no tengo una sensación de haber parado durante mucho tiempo.
Cincuenta años en el escenario y setenta de vida. ¿Qué siente ese chaval de Vallecas cuando se mira al espejo antes de salir a tocar ahora, comparado con el que grabó su primer disco?
El chaval de Delicias e hijo adoptivo de Vallecas. Hay una parte que no cambia, una parte dentro de ti, por muchos años que cumplas e independientemente de lo que estés haciendo y que conviene mantenerla, que es la emoción, la integridad, la necesidad de hacerlo, el deseo, la ilusión. Todo eso tiene que mantenerse ahí, porque si no, es mejor dedicarse a otra cosa.
En esta gira vuelves a defender canciones que tienen medio siglo. Como hombre de letras que cuida el significado de cada término, ¿qué palabra te define mejor hoy: ‘nostalgia’ por lo vivido, o ‘vigencia’ porque lo que gritabas entonces sigue haciendo falta hoy?
Algunas de las canciones efectivamente tienen medio siglo, y otras treinta y otras diez... No sé si es bueno o malo, tengo mis dudas, pero que canciones, por ejemplo del año 78, tengan la trascendencia que pueden tener hoy, desde un punto de vista social o políticocultural, pues no sé si es bueno o malo.Y hay que tener cuidado con la nostalgia, porque la nostalgia conduce a la frustración. Entonces, simplemente ver que son vigentes, por mucho que nos duela. Que ahora una nueva canción que se llama No volarán, si se oye dentro de diez años y las cosas siguen estando como están, los latigazos, las frases, son las mismas, pero puedes decir esta canción está escrita hace un montón de años y sigue hablando también de las mentiras, de las falsedades, de la gente que miente.
Me iré al otro barrio sin decir ‘chiques’, no pienso utilizar una aberración lingüística por mucho que signifique algo
En tu primer álbum, Ramoncín y W.C., la provocación era casi una necesidad biológica. ¿Se puede seguir siendo igual de punk a través de un ensayo literario que subido a un escenario, o la palabra escrita es ahora tu arma más peligrosa?
En aquel álbum había canciones que trataban de los problemas mentales, de la homosexualidad, del abuso, del machismo, del asesinato de una mujer en una habitación de un hotel... Parece mentira que hoy tengamos que seguir hablando de esto. En estas fechas hay tantas mujeres asesinadas por sus novios, ex novios, maridos... Una cosa durísima, porque piensas que aquello que hacías formaba parte de todo lo que se intentaba hacer para que el mundo cambiara, pero ves que no. Yo creo que provocar con una imagen es muy pueril. Si te fijas, cuando se habla de la provocación con una canción en la tele en 1978 que se llama Marica de terciopelo, lo que provocaba más era el aspecto. En un país de treinta y cinco millones de habitantes nos vieron veinticinco millones y medio de personas. Eso es tremendo, es estar hablándole al país entero, pero, ¿en qué se fijó la gente? Yo creo que es muy difícil provocar una sensación así socialmente. Hoy en día las cosas han cambiado mucho, cuesta más que tiempo, cuesta un esfuerzo multiplicado. ¿Cómo llegas a veinticinco millones de personas? Si no llega ni siquiera una final de un mundial hoy en día. Está todo dividido en muchas cosas, en los medios tradicionales, en las radios, en las redes. Es complicadísimo, ahora un millón de algo nos parece muchísimo.
Rock and Roll duduá, Hormigón, mujeres y alcohol... son himnos generacionales. ¿Te cansa ser el 'custodio' de esas canciones o sigues encontrando algo nuevo en ellas cada noche?
No, a mí me encanta cuando cuando hacemos el Rocanrol duduá. Muchas veces digo 'mil novecientos setenta y ocho', porque está diciendo algo que podría estar diciendo un chaval de 20 años ahora, o sea, sal de tu casa escápate, coge a tu chica, escabúllete, quema tus libros, sal al camino y ríete. Yo creo que vale para ahora mismo, vale para cualquiera que tenga ganas de decir 'yo quiero escapar de aquí, salir de aquí, esto no me gusta nada'. Sigue exactamente igual. “Litros de alcohol” no tiene mayor mensaje que la pura provocación sexual y la diversión. Buscar más allá no sería real.
Dices que este show es «sin trampa ni cartón». En un mundo de autotune y pistas pregrabadas, ¿es el rock and roll el último reducto de la verdad absoluta?
Pues no, no creo que sea el reducto de la verdad absoluta, pero hay dos maneras de entender la música o entender el espectáculo. El espectáculo pueden ser las canciones exclusivamente. Vas a ver a Dylan y el espectáculo son las canciones. O puedes ir a ver un show si vas a ver a Taylor Swift. Cada uno está en una cosa distinta. ¿Qué es mejor o peor? No lo sé, pero a mí que me busquen...Yo prefiero ver a alguien que me guste en un sitio donde quepan tres mil personas que no quepan treinta mil. No lo desdeño, pero al último concierto grande que fui, al estadio del Atlético de Madrid, miraba alrededor y miraba a todas partes y todo el mundo tenía un teléfono en la mano, la gente estaba con el teléfono enfocando las pantallas. Veían pantallas a través de una pantalla, y solo los que están ahí delante, los pocos que de verdad se acercan a las primeras filas, estaban viendo de verdad al artista y a los músicos sudar, hablar y mirarse a los ojos. Yo prefiero eso muchísimo más.
Fuiste el cronista del Madrid de los márgenes. Publicaste el Tocho Cheli para recoger un lenguaje que se perdía. ¿Crees que hoy hablamos un castellano más pobre o simplemente menos ‘peligroso’?
Hablamos cada vez peor. Yo en eso soy insoportable, lo reconozco, pero me paso la vida corrigiendo, por lo menos a la gente que me interesa. Yo me iré al otro barrio sin decir ‘chiques’, no pienso utilizar una aberración lingüística por mucho que signifique algo. Y el Tocho Cheli es el diccionario de jergas más extenso que se ha publicado en ninguna lengua conocida.
¿Qué queda de aquel Vallecas de los 70 en el Madrid gentrificado de 2026? ¿Cuál fue tu relación con las drogas?
Es un barrio muy interesante, ahora es un crisol, más crisol que lo que era entonces, es un barrio interesante donde pasan muchas cosas, y se ha hecho muy grande, no solamente el distrito de Vallecas, sino Vallecas Pueblo. Todo eso contiene una cantidad de personas y de cultura brutal, y al ser zonas que tienen partes más deprimidas con otras que tienen menos... En la parte nueva del ensanche de Vallecas se está instalando una cantidad de gente joven que son clases medio- altas y profesionales, y ahí pues hay una manera de vivir que siempre va a ser distinta a la que te encuentras en las zonas más deprimidas. Yo con la droga... Yo soy un hippie, a mí me gustaba lo que sale de la tierra, y fumé los porros que consideré que tenía que fumar... Yo creo que desde el año 1980, y que era un crío, fumé, incluyendo el tabaco. Tres, cuatro, cinco años de mi vida, no tenía ninguna otra relación. Bueno, la ha tenido en los demás. He visto a la gente morirse, destrozarse, destruirse, salvarse, y luego pagarlo caro por lo que hizo, he visto el dolor tan profundo que ha hecho en familias, la ruptura de las familias, la cantidad de gente que se llevó por delante la heroína, lo he vivido, he visto gente jovencísima desaparecer por eso, y sigo teniendo una relación parecida cuando veo a alguien que es un cocainómano, me doy cuenta inmediatamente de que lo es, y de que es muy difícil tratar con ellos, gente que se da paseitos así porque le gusta la pintura... Ahora, a mí la gente que se fuma un porro me parece que están haciendo menos de lo que hace el que se bebe media botella de whisky. Mientras el alcohol sea algo a lo que todo el mundo tiene acceso, no entiendo por qué la marihuana o el hachís no tienen el mismo acceso que tiene el alcohol. Exactamente igual. O todos o ninguno.
Marica de terciopelo y Cómete una paraguaya fueron temas rompedores en su momento. ¿Cómo crees que recibiría la "generación de cristal" esas letras hoy en día?
Cómete una paraguaya, Umbral se dio cuenta muy bien, era dadaísmo puro, y hablar de dadá en 1978 era complejo y complicado. Imagínate ahora intentar que alguien se pare a pensar lo que es el dadaísmo. Y eso lo cazaron al vuelo gente como Umbral, Cela..., en fin, pocos, muy pocos, Torrente Ballester y pocos más. Marica de terciopelo es un poema de métrica libre con muchos versos en donde hay mucho de la literatura poética francesa del siglo XIX y de los conceptos de texto que tenía gente como Lou Reed, el primer Dylan o gente así. Yo creo que eso hay que pararse y leerlo, hay que olvidarse solamente del título y leerlo, y si el que que lo lee ha dedicado una parte de su vida a leer y lee y es una persona con un nivel razonable de cultura, pues se encontrará con un poema muy interesante, la verdad, pero si no, si lo único que haces es scrolling y pones caritas y pones 'puf', y 'uf', y 'arg' y poco más, pues no es fácil. O si estás oyendo canciones que no dicen absolutamente nada, igual eso es demasiado demasiado denso para algunas mentes.
La chica de la puerta 16 o Ángel de cuero tienen una narrativa muy cinematográfica. ¿Te consideras más un músico que escribe, o un escritor que usa el rock para contar historias?
Ah sí, eso me encanta, son pequeñas películas, estoy completamente de acuerdo, me gusta muchísimo, a mí me gusta narrar latigazos, como el tema nuevo de ahora, No volarán que son latigazos. O narrar. Y fíjate Ángel de cuero, la canción del año ochenta, que hay un momento en que dice 'quema tu número, arráncate la conexión', como si hubiera venido del futuro en ese momento, diciendo algo que hoy suena más, porque es que estás total, completa y absolutamente controlado, pero va narrando algo. Mira La chica de la puerta 16, yo veo las imágenes, yo estoy cantando La chica de la puerta 16 y veo a esas chicas que eran señoritas del colegio donde íbamos de crío y que salían de ahí, caminaban por una zona de mi barrio hasta llegar a sus casas y tenían que esconderse porque porque eran lesbianas, esconderse del hombre que las maltrataba, y que hoy en día tengas que dedicar esa canción... El otro día tocamos en Miranda de Ebro y tuve que ponerle nombre a las personas a las que dedicaba, a tres mujeres que un tipo hijo de la gran puta las había prendido fuego, las había asesinado. Entonces, claro, duele un poco, ¿no? Yo creo que lo único que me hace feliz relativamente es que el teléfono de asistencia para evitar la violencia de género es 016, qué curioso, la chica de la puerta 16.
¿Qué hace tan especial tu repertorio para que siga conectando con el público pese al paso de los años?
Pues creo que es eso, es contar algo que tiene imágenes; es conseguir que la banda que va a tocar esas canciones contigo no solo las toque, no sea un grupo de mercenarios bien pagados, y hay buenos músicos que hacen eso. No es eso, es gente que está implicada en las canciones, que las entiende, que sabe quién eres, por qué las he escrito, qué querías decir... Algunos acababan de nacer cuando escribí alguna de esas canciones, y ahora tienen que tocarlas y defenderlas, y solo lo harán si creen en ellas, si las sienten suyas.
En Putney Bridge hablabas de Londres y la soledad. ¿Sigue siendo el rock una vía de escape o se ha convertido en un refugio de nostalgia?
Bueno, depende. Cuando uno oye el último disco de Black Crows, dice «huy, aquí ha pasado algo», porque es un disco de rock puro. Cuando oye alguien el último disco de Los Stones, señores de ochenta años, es rock. Cuando la gente va a ver a AC/DC y durante dos o tres horas no para de saltar, de botar, y salen de allí y se van felices, pues qué maravilla, ¿no? Es que todo es pasado, vamos a hablar del reggaetón en pasado dentro de nada, por otras tendencias. ¿Es nostalgia ver Casablanca o es disfrutar de un clásico? ¿Es nostalgia ponerte a leer a Hamlet o es disfrutar de uno de los mejores libros que se han escrito? Yo creo que simplemente la cultura está completamente viva, que la cultura es maravillosa.
Lo que no voy a hacer nunca jamás es decir algo contrario a lo que creo y a lo que pienso porque estoy en un medio u otro
Mucha gente te descubrió en televisión con el concurso Lingo. ¿Cómo lograste mantener la credibilidad rockera siendo, a la vez, el "yerno ideal" de las tardes de TVE? ¿El mundo necesita voces incómodas como la tuya? ¿Qué te da la pluma que no te da el micrófono?
Esto es muy delicado. Hay una parte del rock que está plagada de fundamentalistas, pero de auténticos fundamentalistas, en los grupos, en los críticos, y en los seguidores Y eso hace un daño de la hostia, pero a mí me daba exactamente igual. Es que a mí que parara dos años para escribir el Tocho Cheli y les pareciera mal a algunos seguidores..., pues es que no quiero tener esos seguidores. A mí, que un señor crítico (divina palabra) de música, porque me viera en Lingo le pareciera que mi carrera musical no tenía importancia por hacer eso, solo me puede parecer que eso lo dice un gilipollas, y que no entiende que algunos tenemos la necesidad de hacer cosas. Es que el Tocho Cheli está ahí, sigue estando ahí, sigue siendo algo que nadie ha mejorado en lengua castellana, por el que personas tan importantes como Umbral decían 'este chico debería ir a la academia, esto que ha escrito Ramoncín deberían haberlo hecho varios académicos aplicados'. Es que, claro, yo soy un rockero que ha tenido, y tengo, relación con escritores, y con escritores muy importantes. Soy, creo, el único rockero al que un premio Nobel le ha entregado su medalla y le ha dicho 'llévatela a tu barrio si quieres, y se la enseñas a tus amigos'. Entonces, claro, yo, frente a eso, soy el único rockro que iba a verle un escritor tan importante como Gonzalo Torrente Ballester a los conciertos en el área Salamanca -venía con su familia siendo ya muy mayor-, entonces, claro, yo entre eso o haber sido solo un rockero, sexo,drogas y rock and roll, y solo beber cervezas y estar por las noches hasta las tantas en un pub ...Yo no, yo volvía -sigo haciéndolo-, yo vuelvo de mis conciertos. y cuando vuelvo me pongo a escribir o a leer o a ver una película., o me siento con mis amigos en mi barrio a charlar. Y ahora llega la feria del libro de Vallecas y tengo que presentar dos libros de escritores, de novelistas, uno joven, otro que lleva más tiempo. Es que yo disfruto de la amistad de Sergio del Molino ahora mismo, por ejemplo, por hablar de un grandísimo actual, y disfruto de hablar con él de su última novela, “La hija”, que es un librazo, y que hay que sentarse y leerlo. Entonces tú tienes que elegir lo que quieres, y yo prefiero estar leyendo “La hija” a estar en un bar poniéndome hasta el culo de cerveza, lo que no significa que no haya ido a los bares, que no me lo pase de puta madre, que no disfrute con mis amigos en un bar o haya pasado horas y horas y horas agarrado a las barras de un futbolín para llegar a ser el campeón del mundo de futbolín con mi hermano Felicín. Hay que decidir lo que quieres ser en la vida. Ahora ya es más fácil, ahora a nadie le parece mal que alguien vaya a la tele y tal, y luego están los “auténticos”, y cuando digo auténticos lo digo con comillas porque el disfraz de auténtico está chupao. Te disfrazas de lo que la gente quiere, no cambias de aspecto nunca en la vida, si tienes un coche bueno, lo escondes y te llevas el malo pa que te vean en las galas con el coche malo... Hay a quien eso le gusta, y por cierto hacen la misma canción todo el rato. Yo no tengo nada que ver con eso, me dedico a otra cosa, soy básicamente un autor compositor cantante de rock que además adora la literatura, y la cultura en general, y no pinto porque soy muy mal pintor, y no esculpo porque soy muy mal escultor, si no lo haría, y lo disfrutaría, o sea creo en esa idea completamente renacentista de que el que puede escribir una canción puede escribir un guión, el que escribe un guión puede dirigir una película...., pero sí, en eso soy un bicho raro, de lo cual me alegro muchísimo.
Tu faceta de tertuliano te ha traído tantos aplausos como críticas feroces. ¿Se puede ser libre en una mesa de debate hoy en día sin que te caiga la etiqueta de un bando u otro?
Yo odio la palabra ‘tertuliano’. Me parece repugnante. Yo soy analista. La diferencia es que un analista estudia de lo que tiene que hablar, se prepara y tiene una voz propia. Creo que la diferencia entre el analista y el tertuliano está básicamente ahí, en tener una voz propia. Tengo clarísimo quién soy, lo que soy, pero lo que no voy a hacer nunca jamás es arrodillarme. Y lo que no voy a hacer nunca jamás es decir algo contrario a lo que creo y a lo que pienso porque estoy en un medio u otro. Y el que me quiera ahí, me tendrá. Y si no, me quedaré en mi casa, me da igual.
¿Cuándo? Sábado 18, 21.00 horas
¿Dónde? Sala Garaje Beat Club, Murcia
¿Precio? 33 euros
Has vivido la censura de la dictadura, la de la transición, y ahora la de las redes sociales. ¿Cuál de todas te parece más peligrosa para un artista?
La peor censura es la falta de difusión. Esa es la peor, la más inteligente desde un punto de vista malvado. Bueno, hay una peor, o es lo mismo prácticamente: si vacías el estómago, cierras la boca. Y eso se lo ha sabido el poder siempre y lo ha sabido todo el mundo. ¿Por qué cuando llega, especialmente la derecha, empieza a censurar, a quitar a la gente su puesto de trabajo, a cambiar al director general de la compañía de teatro, al presentador de la tele...? Porque si le dejas fuera, una persona a la que dejas fuera y que de pronto se encuentra con que se le vacía el frigorífico, es a lo mejor más fácil domesticarla, ¿ no? Estamos hablando de algo que es una necesidad vital; esa es la gran censura, esa censura es demoledora, y la conocen muy bien desde hace mucho tiempo, desde hace siglos. Hay desde el estómago agradecido hasta el que le han molestado: 'ahora llego yo, es mi turno, y te vas a casa porque no quiero a nadie que me enmiende la plana'. Es tremendo. Y luego yo creo que las redes sociales tienen un gran problema, y es que no tienen censura, pero tienen que tener reguladores, y al regulador no le da la gana, no quieren, pero no solo no quieren, que eso es lo más cojonudo, no solo no quieren los Zuckerberg y los Musk y toda esa panda, es que no quieren tampoco los que les critican en sus medios: aquel que tiene un medio, periódico radio o televisión, y después de una entrevista o de un reportaje sacan una parte y la cuelgan en las redes sociales, no se preocupan de regular lo que dicen, y tienes que leer cómo a un a un periodista de un periódico, en su mismo periódico, cuando publica la entrevista que le ha hecho a alguien que no ha sido del gusto de algunos, le insultan, y no solo al que entrevista, sino también al entrevistado, y no hay nadie que regule eso, y regular es muy fácil, hay un límite que es el código penal, y todo lo que tenga que ver con la difamación, el insulto grave, la amenaza, la calumnia, la injuria, todo eso simplemente no hay que permitir que se lea en las redes sociales, y entonces ahí desaparecerán los odiadores y aparecerá la gente que tenga un criterio y que diga 'pues a mí no me gusta este libro, no me gusta esta entrevista, no me gusta este político, no estoy de acuerdo con lo que dice este cantante'... Y todos los demás desaparecerán porque son víboras venenosas que no deberían tener espacio en ningún sitio. Eso sí que es peligroso. Es lo más peligroso que hay.
A menudo dices lo que piensas sin filtros. ¿Sale caro ser Ramoncín en la España actual? ¿Cómo ha cambiado el significado de la palabra ‘libertad’ para ti en estos 50 años?
No, no, yo digo lo que pienso, pero no eso de «¡mira, no tiene filtro!», no. Yo pienso mucho antes lo que voy a decir, y luego digo lo que pienso. Primero, yo nunca voy contra el que está enfrente y dice algocón lo que yo no estoy de acuerdo. Yo hablo siempre del concepto. He llegado hasta aquí sin ponerme jamás de rodillas, no tengo por qué decir nada. Cuando la palabra ‘libertad’ se convierte en lo que algunos la han convertido, entonces la gente que tenemos una idea progresista, progresista de verdad, de la vida, lo que debemos hacer es utilizar la palabra ‘Justicia’. ¿Qué es más importante, la libertad para tomarse cañas o la justicia de que todo el mundo tenga un lugar donde vivir y tengan la posibilidad de acceder a una vivienda en alquiler o en compra sin que eso les cueste la vida o no puedan hacerlo nunca? Pues cuando alguien se adueña de la palabra ‘libertad’ para entenderla como se entiende ahora, de hecho, hay un momento en el que a un montón de niñas se les pone el nombre de Libertad, porque durante cuarenta años estuvo prohibido poner a los niños ese nombre, Cuando alguien habla de libertad y aquellos años, se ponen nostálgicos. Yo prefiero decir que lo nuestro es la justicia.
El escenario es un lugar sagrado, es como el vientre materno, el lugar del que no te quieres ir nunca
Tras medio siglo en la brecha, ¿sientes que el rock te ha mantenido joven de espíritu o que ha sido la literatura la que te ha ayudado a entender quién era realmente ese chico que grabó su primer disco hace cinco décadas? Después de tantos años sobre los escenarios, ¿cómo ha cambiado tu manera de vivir los conciertos? ¿Qué se encontrará el público que vaya a verte en Murcia? ¿Con 70 años, la ‘rabia’ puede transformarse en ironía o lucidez?
Me siento joven, me siento todo lo joven que me permite sentirme el haber vivido tantos años ya, y además varias vidas con la intensidad con que yo las he vivido. Para mí los conciertos son un encuentro... No quiero utilizar palabras espirituales, pero es un encuentro emocionalmente importantísimo, porque te encuentras con gente que lleva mucho tiempo siguiéndote, o que acaba de llegar y que les ha llevado su hermano o su madre o su padre, que te han oído en el coche y han dicho, «mira, papá, quíta ya a este» y les han contestado, «no, tienes que ir un día a verle en directo», y te llevan ahí y te ven y te miran y dicen «hostia». Y te escuchan. El escenario es un lugar sagrado, es como el vientre materno, el lugar del que no te quieres ir nunca. Y yo sentía eso entonces y lo siento ahora, y cuando la gente vaya a vernos en este concierto de Murcia se van a encontrar eso, van a encontrar a una banda de rock de verdad, que hace música de verdad, que las canciones son de verdad, y que mezcla la rabia, la ironía y la lucidez; está muy bien que vayan juntas.
¿Te planteas nuevos proyectos después de esta gira o esta celebración es también un punto de inflexión?
No, no es un punto de inflexión en particular. Estamos grabando los conciertos, los vamos a grabar hasta la primavera del 27, donde mi intención es sacar un disco triple en directo, y entretanto vamos haciendo nuevas canciones. Tengo dos libros pendientes, y muchas cosas y muchas ideas y muchas ganas de hacer muchas cosas, así que no son más que cifras: “50/70”. “51/71” es muy difícil, ¿no?, pero “50/70” es muy redondo. Ese es el truco.
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