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Entrevista

El Otro Paraíso: "El paraíso comienza al encontrarnos y hacer sonar nuestra música a salvo de todo"

El Otro Paraíso es una banda murciana de indie rock que recupera la sensibilidad noventera desde una mirada contemporánea y un directo orgánico e íntimo

Los miembros de El Otro Paraíso Jose Salinas, Marian Sanz, Pilar Aparisi  y Taewon Choe.

Los miembros de El Otro Paraíso Jose Salinas, Marian Sanz, Pilar Aparisi y Taewon Choe. / L. O.

El Otro Paraíso —Marian Sanz (voz y guitarra), Pilar Aparisi (bajo y coros), Jose Salinas (batería) y el surcoreano Taewon Choe (guitarra solista y coros)— es una de las grandes bandas emergentes murcianas de indie rock. Con un pie en la nostalgia y otro en la emoción contemporánea, rescatan texturas que muchos echábamos de menos. Presentan en Microsonidos su primer álbum: Cómo acabará este viaje, autoproducido en varios estudios, grabado y masterizado por Pepe Marsilla en Mia Estudio (aunque el tema titular lo produjo Anto Planes en Icónita Lab).

Con un sonido que parece rescatado de una cinta de casete de los 90, El Otro Paraíso nos devuelve la delicadeza, las melodías soleadas al estilo de Harriet Wheeler de The Sundays, el empuje alternativo de las Breeders y esa cotidianidad agridulce de La Buena Vida: la música que han amado siempre, conectando lo personal, la conciencia colectiva y la emoción para crear un vehículo narrativo lleno de detalles literarios. Su estilo muestra un tira y afloja entre lo áspero y lo tierno; sus canciones cuentan historias vívidas y viscerales. Son sumamente talentosos, con un apetito voraz por todo tipo de músicas y exploraciones creativas. Según el propio grupo, "Cómo acabará este viaje va de la herida a la luz, con una mirada tanto personal como social y universal, profundamente conectada con el presente". Sus armonías deslumbrantes y su lirismo mordaz trascienden las expectativas del género, y tiene ese equilibrio difícil de lograr entre lo bailable y lo profundo.

En una era de ritmos frenéticos, El Otro Paraíso apuesta por la pausa y la herencia del indie pop más auténtico. Hablamos sobre el proceso de creación de este álbum, la vigencia de las influencias noventeras y sobre el destino de este viaje sonoro que acaban de emprender.

Debutasteis en 2025, pero ¿cuándo se encendió la bombilla de poner en marcha la banda?

A finales de 2023 comenzamos a publicar algún single, y concretamente Vuelven solas tuvo una buena acogida. Formar la banda actual fue un proceso largo impulsado por Marian y Pilar (vocalista y bajista) hasta lograr la combinación mágica de los cuatro miembros que hemos presentado en el disco. Era necesario un sentimiento mutuo y un compromiso firme para abordar un proyecto fuerte que iba a exigir mucho esfuerzo en todos los sentidos; por ello, encontrarnos juntos por fin fue un auténtico flechazo que puso en marcha el motor de forma natural.

¿De dónde salió el nombre? ¿Qué queríais señalar?

Lejos de referirse a un lugar edénico e idílico, El Otro Paraíso apunta a lugares más profundos. Cada cual tiene su refugio especial y secreto donde sentirse uno mismo. Para nosotros ese lugar es nuestro punto de encuentro, sea el que sea, porque siempre nos libera de todo lo demás. Por cierto, está todo el mundo invitado a conocerlo.

¿Cuándo comenzasteis a trabajar en estas canciones? ¿Qué ha cambiado en vosotros, como individuos y como banda, desde vuestro debut?

Marian llegó con una muestra de canciones debajo del brazo, y los demás nos sentimos identificados con su forma de abordar la composición. Surgieron sugerencias y enfoques nuevos que las fueron convirtiendo en lo que son ahora. En seguida comenzamos a crear nuevos temas desde cero, y quedó clara nuestra compatibilidad para componer de manera conjunta, siempre dejando espacio en cada tema para el desarrollo de los puntos fuertes de cada uno.

Queremos ver un futuro en el que volver sola a casa no sea una amenaza

Eso nos ha dado mucha cohesión como banda sin perder el sello personal individual. Hemos crecido en confianza mutua para probar cualquier idea sobre las canciones de cara a los directos, y hemos crecido también como ‘familia’ por todo lo que estamos compartiendo desde que empezamos a presentar el disco.

Venís de proyectos anteriores. ¿Habéis tenido que reaprender a entender la música para vosotros? ¿Escribís en conjunto las canciones? ¿Cómo lo gestionáis?

La huella de los proyectos anteriores y de las influencias particulares es indiscutible, y no es posible ni necesario desprenderse de ella. Esa huella ha sido como la manera de aprender a caminar de cada uno en el mundo de la música en todas sus facetas. En cuanto al sonido que mostramos en nuestra producción, lo bueno es que ninguno ha tenido que renunciar a su estilo ni forzar una adaptación a la banda. Todo lo aportado ha tenido cabida, y el resultado nos encanta: nos reconocemos en nuestras canciones, somos nosotros mismos. Y no importa quién de nosotros traiga la primera idea sobre un tema nuevo; lo importante es cómo lo hacemos crecer, cómo conseguimos sentirlo nuestro.

Por supuesto, cada artista es único, pero cuando hablamos de referentes, ¿son más voces, actitudes o maneras de entender la música lo que os influye?

Lo que deseamos mantener con respecto a nuestros referentes es el sonido orgánico y natural en el directo. En ese sentido, no nos atrae disparar efectos, pistas programadas o coros grabados; ofrecemos lo que honestamente sabemos hacer. En todo lo demás, nuestras influencias son muy diversas, aunque coincidimos en el estilo de la música independiente de los años 90. Para Sara Zamora, por ejemplo, somos los Smashing Pumpkins murcianos. Nos encantó que nos lo dijera.

¿Escribís desde vuestras vivencias, o sois más de inventaros historias?

La propia experiencia puede disparar la imaginación y crear vivencias internas que, aunque no hayan ocurrido, casi podrían considerarse autobiográficas. Hasta los sueños se pueden sentir a veces de forma más intensa que la vida real. Sufrimos por lo que no nos ha ocurrido, también construimos castillos en el aire… Teniendo en cuenta estas consideraciones, todas nuestras canciones serían autobiográficas, o podrían serlo en un futuro, pues expresan algo que ya va por dentro de nosotros.

Vuelven solas es un tema con una carga social sobre la violencia contra la mujer. ¿Cómo fue el proceso de composición de una letra tan directa manteniendo vuestra identidad sonora?

Vuelven solas es directa porque parte de una experiencia vivida muy concreta. ¿Por qué asumimos que una mujer volviendo sola está indefensa, y cuestionamos los motivos de esa exposición a tantos peligros? No queremos eso. Queremos un futuro diferente.

El Otro Paraíso no va de un lugar perfecto, sino del refugio donde poder ser auténtico

En cuanto a nuestra identidad sonora en este tema, queda bien plasmada la presencia de cada uno: se escuchan unos pasos al principio, la sección rítmica va abriendo la canción y el camino a la mujer que pasa, la guitarra rítmica va subrayando los momentos clave, y la guitarra solista da fuerza al mensaje, quitando los miedos con contundencia. El tema concluye en un final despreocupado, optimista y esperanzador. Quizá por todo ello esté gustando tanto desde que salió como single.

No quiero vivir sin luz. ¿Representa esta canción el núcleo emocional de lo que queríais contar en este LP?

Tanto este tema como Día 10 podrían considerarse el núcleo emocional con el que nos sentimos identificados: impotencia ante las dificultades del ritmo vital que se nos impone y reivindicación de un espacio propio, de un desarrollo individual que queremos defender para que no se pierda nuestra identidad entre la masa que supone la vida diaria. El objetivo es no dejar de ser nosotros mismos aunque nos adaptemos. Olvidarnos de nosotros sería la peor traición.

Síndrome de Stendhal es un título muy visual para una canción. ¿Qué «belleza» o qué situación os abrumó tanto como para dedicarle un tema?

Síndrome de Stendhal es una canción de amor, y analiza el enamoramiento por alguien que te entusiasma desde el primer momento por su energía especial, su dulzura y naturalidad, algo muy superior a la atracción. Va más allá del deseo, es sentir el hallazgo de alguien con quien se podría construir una vida de ensueño en común. Se percibe esa intuición a través de todos los sentidos, y se expresa a través de la música como una especie de magia que pretende enredar con un hilo invisible a esa persona que sacude de repente tu vida.

Murcia es una cantera inagotable de bandas. ¿Qué aporta El Otro Paraíso al ecosistema musical actual de la región para diferenciarse?

Murcia tiene una buena cantera, especialmente de grupos formados por hombres, mujeres solistas y también hay alguna mujer tocando en bandas. Grupos como el nuestro deberían ser la referencia para el panorama musical en general. Debemos hacer hueco a las mujeres para que formen parte de un trabajo en equipo que siempre es mejor uniendo esfuerzos y energías distintas, superando estereotipos, convirtiéndonos en compañeros de un mismo viaje, sin más.

Hay un tira y afloja constante en nuestra música entre lo áspero y lo tierno

Los festivales, todos los carteles y programaciones de conciertos deberían tener en cuenta que hay que escuchar nuevas propuestas y no caer en la repetición de una misma fórmula. Hay que apostar por ello y dar visibilidad a algo que seguro que puede gustar a la gente, pero que aún no conoce. Lo que aportamos está por ver.

Primero habrá que mover esta música y ver hasta dónde puede llegar. Es importante que haya oportunidades para ello, como la que nos brindó el Festival Actual de Logroño al seleccionarnos como semifinalistas en su Guerra de Bandas. Y es que los concursos deberían hacerse con actuaciones en directo, y no a través de votos por redes sociales, que no nos parece un criterio fiable para lanzar a un nuevo grupo.

¿El disco ha sido un proceso que ha ido directo al estudio, o ha habido mucho trabajo previo en el local de ensayo?

Muchísimo trabajo previo y algunos directos para que cristalizaran bien las ideas. Llegamos al estudio con las cosas muy claras. La producción es de El Otro Paraíso; estábamos convencidos de que tenía que sonar a nosotros. El resultado, con Pepe Marsilla y Anto Planes a los mandos en sus respectivos estudios de grabación, nos ha encantado; era lo que buscábamos.

Vuestra música respira influencias de los 90 (The Sundays, La Buena Vida...). ¿Es una búsqueda consciente de ese sonido «indie auténtico» o es simplemente lo que os sale de forma natural al coger los instrumentos? ¿Qué grupos os han inspirado para hacer este disco?

Nos hemos dado cuenta de que hemos regresado a esos lugares sin pretenderlo. Nuestro resultado apunta en esa dirección, y debemos admitir que esos grupos nos han influido. Sin embargo, no teníamos la intención de emular su manera de entender la música. Nuestro directo, de hecho, es lo que ofrece realmente nuestra esencia, más allá de la grabación de estudio. Ahí es donde interesa descubrirnos como banda. Un concierto es el verdadero acto de comunicación con los demás.

¿Sentís que este primer LP es vuestra misión cumplida personal, o es solo el despegue de algo mucho más ambicioso? ¿Desde la salida del disco sentís que habéis avanzado?

Es nuestra «misión cumplida» en cuanto a primer disco. Hemos reunido las primeras canciones que hemos tocado juntos, y queríamos que tuviera cabida en el disco todo este repertorio como símbolo de nuestra primera etapa como banda.

Vendrán más cosas, claro que sí, porque ya estamos haciendo nuevas canciones y preparando un trabajo que va a suponer una evolución en nuestra trayectoria. Cada día nos conocemos más y mejor, y eso ayuda a crecer y a sentir esas ganas de seguir. Pensamos que encontraremos nuestro rinconcito en el panorama musical; hay público para todos, y tenemos mucho que ofrecer.

Hay un tira y afloja constante en nuestra música entre lo áspero y lo tierno

¿Un lugar de Murcia que sea vuestro 'otro paraíso' particular?

Honestamente, como respuesta unánime que tenga que ver con nosotros: la confitería Luis Miguel de La Alberca (risas). Ahí nos hemos reunido, hemos tomado decisiones importantes, nos hemos enfrentado a las dificultades del proyecto, las hemos superado, hemos comido tartas y pasteles de carne y, además, ahí siempre podemos tomar los mejores asiáticos de este lado del Puerto de la Cadena. Pero dejando a un lado esta anécdota, debemos mencionar nuestro local de ensayo de Underground.

El paraíso comienza al encontrarnos, enchufar la guitarra al ampli, conectar los micros, oír nuestras risas y hacer sonar nuestra música a salvo de todo. A veces hasta apagamos la luz, no necesitamos nada más.

¿Qué es lo que más os emociona de defender este disco en directo?

Nos emociona el feedback del público, que nos comenten qué les ha gustado, que les sorprenda encontrar un sonido diferente al del disco cuando lo han escuchado previamente, que salgan con ganas de llevarse el CD físico, de seguirnos en redes o deseando que vayamos a su pueblo o a una sala más grande a tocar. Nos encanta que haya gente que vea futuro en nuestra propuesta, que nos visualice en escenarios de mayor envergadura, formando parte de carteles más ambiciosos.

Tras escuchar el disco completo, la pregunta es obligada: ¿Habéis descubierto ya cómo acaba (o cómo sigue) este viaje?

Cómo acabará este viaje tiene un mensaje muy claro como conclusión: "Me levantaré para acabar este viaje bien". El viaje seguirá, y lo haremos lo mejor posible mientras la vida lo permita, porque merece la pena el viaje, y El Otro Paraíso es ya nuestro 'rincón exquisito'. Deseando seguir dándolo a conocer.

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