Exposiciones
"El equilibrio entre denuncia y respeto no es fácil o difícil, es obligatorio"
Nuria López Torres expone en el festival FotoFest de Cartagena 'Hijas de ningún Dios', el proyecto fotográfico sobre la violencia contra las mujeres en México, que se puede visitar en el Teatro Romano hasta el 13 de abril

Una persona observa las fotografías durante la inauguración de la exposición. / Ayto. Cartagena
En el marco de FotoFest Cartagena, la fotógrafa Nuria López Torres presenta en el Museo del Teatro Romano Hijas de ningún Dios, un proyecto fotográfico que aborda la violencia contra las mujeres en México desde el testimonio directo de víctimas y familiares. Los feminicidios, desapariciones de mujeres y niñas, violaciones y tráfico de mujeres con fines de explotación sexual son una constante en el país donde más de diez mujeres son asesinadas en México cada día.
La fotoperiodista sitúa el inicio de Hijas de ningún Dios, que puede visitarse en el Museo del Teatro Romano de Cartagena hasta el próximo 13 de abril, en una manifestación del 8 de marzo en Ciudad de México, donde se reunieron colectivos feministas y familiares de personas desaparecidas. Allí conoció a un niño de siete años que sostenía una pancarta con la imagen de su madre y repartía folletos para encontrarla, así como una recompensa para quien le ayudase a dar con ella. Aquel momento fue determinante: “Se me encogió el estómago, la garganta”, recuerda López Torres, impactada por la mezcla de inocencia y convicción del menor.

La fotógrafa Nuria López Torres durante la inauguración de la exposición. / L. O.
Tras ese encuentro, contactó con la familia, residente en el Estado de México, una de las zonas más golpeadas por la violencia y las desapariciones. La visita y el testimonio directo marcaron el inicio de una investigación profunda. Aunque las desapariciones afectan a hombres y mujeres, López Torres decidió centrarse en las mujeres, coherente con su trayectoria.
El primer viaje tuvo un fuerte impacto emocional. La fotógrafa reconoce que se sintió “bastante sobrepasada” por los testimonios, especialmente los de madres que buscan a sus hijas. Relatos atravesados por el dolor y la incertidumbre, que obligan a un ejercicio de empatía radical: “Imagínate que despides a alguien por la mañana y no vuelve nunca más”.

Parte de la muestra expositiva de Nuria López Torres en el Museo del Teatro Romano. / Ayto. Cartagena
Trabajo con las víctimas
En su forma de trabajar, López Torres insiste en la necesidad de construir una relación de confianza, basada en el respeto y el tiempo. Antes de fotografiar, considera imprescindible escuchar y comprender cada historia en profundidad. “No puedes llegar y hacer fotos sin más”, señala, defendiendo un proceso en el que la cercanía emocional es clave.
Sobre el equilibrio entre denuncia y respeto, se muestra contundente: “No es que sea fácil o difícil, es que es obligatorio”. Para ella, ambos aspectos van necesariamente de la mano y forman parte de la responsabilidad ética inherente al trabajo documental.

Una de las fotografías de 'Hijas de Ningun Dios'. / Nuria López Torres
Durante el trabajo de campo, uno de los elementos más evidentes fue la impunidad. Los testimonios coincidían en señalar la falta de respuesta institucional, la desprotección y las dificultades del sistema judicial. “Es algo que se percibe muy rápido”, apunta. Entre los casos que más le impactaron, destacan especialmente los relacionados con la trata de mujeres con fines de explotación sexual, historias de extrema violencia, como la de mujeres explotadas desde la infancia o retenidas durante años en condiciones de cautiverio.
Aunque parte de su trabajo se sitúa entre el fotoperiodismo y la antropología social, matiza que no todos sus proyectos responden a esta lógica. Algunos tienen un carácter más analítico, mientras que otros, como este, combinan la denuncia y la observación social. Reconoce el desgaste emocional que implican estos procesos, lo que le lleva a alternarlos con trabajos menos duros.
Motivación y futuro
Su motivación responde tanto a inquietudes personales como a una responsabilidad social. Se define como “una contadora de historias” que utiliza la fotografía como herramienta para abordar temas que también la interpelan como ciudadana.
De cara al futuro, trabaja en proyectos de largo recorrido y mantiene abiertas nuevas líneas de investigación, aunque prefiere tomarse un tiempo antes de abordar otro trabajo de gran carga emocional. Destaca la importancia de espacios expositivos como el FotoFest que permitan dar visibilidad a estas realidades. En un contexto saturado de información, reivindica la necesidad de profundizar: “Con dos fotos y dos titulares no explicas la complejidad del mundo”.
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