Personajazo
Esty Quesada ('Soy una pringada'), de icono 'underground' digital al colegueo con Rosalía en un sofá
La de Barakaldo, que desde hoy vuelve a la tele como colaboradora de 'El tiempo justo', ha hecho de la incomodidad su marca, de la herida su discurso y de la polémica, su hábitat natural

Esty Quesada junto a Rosalía, en la foto promocional de su reciente episodio en el podcast 'Special People Club' (Podimo). / INSTAGRAM
Laura Estirado
Estíbaliz Quesada (Barakaldo, 1994) nunca ha encajado en el molde. Y en lugar de intentarlo, juega a dinamitarlo. Bajo el alias de SoyUnaPringada, ha construido uno de los personajazos más reconocibles del ecosistema digital español: ácida, exagerada, teatral, vulnerable y profundamente incómoda.
Mientras la primera generación 'influencer' vendía luz natural y vidas aspiracionales, ella ofrecía otra cosa: ojeras, sarcasmo, dramatismo y frases como "me quiero morir" o "qué horror todo" pronunciadas con una mezcla de tragedia y comedia que se ha convertido en latiguillo generacional.
Tras más de una década de exposición pública, Quesada ha pasado de grabar vídeos en su habitación a sentar a Rosalía en su podcast 'Special People Club' (en la plataforma Podimo) y protagonizar titulares por fumar en pantalla junto a la diva catalana. Entre un punto y otro, una carrera tan irregular como coherente.
Precisamente, este lunes, 16 de febrero, Quesada vuelve a la tele, como colaboradora de 'El tiempo justo', el magacín de Joaquín Prat. La 'youtuber' ya estuvo en Mediaset hace nueve años, presentando 'Snacks de tele'.
La estética como manifiesto
Parte del fenómeno Esty no se entiende sin su imagen. Maquillaje marcado hasta el exceso, 'eyeliner' afilado, labios oscuros, piel albina, ropa 'oversize', terciopelo, chándales imposibles, accesorios 'kitsch'. Una mezcla entre gótica doméstica, glam decadente y adolescente punk de extrarradio.
En un universo digital dominado por el filtro, ella eligió el exceso visible. Donde otros pulían, ella subrayaba. Su estética es su discurso.
Hay algo de Alaska en su teatralidad, algo de Divine en la exageración y algo del nuevo pop irreverente, tipo Samantha Hudson o La Zowi, en su capacidad para convertir la provocación en identidad cultural.
Del dormitorio al plató
El salto al 'mainstream', quizá a su pesar, ha sido progresivo. En 2017 presentó 'Snacks de tele' (Cuatro), su primera incursión estable en televisión. Después llegaron apariciones en 'Chester in Love', 'Convénzeme', 'Dani & Flo' o 'El hormiguero'. En todos los casos, su presencia siempre ha descolocado el tono tradicional del plató: demasiado cruda para el entretenimiento blanco, demasiado popular para el nicho alternativo.
Quesada también tiene un currículum en la ficción. Ha participado en 'La llamada', ha aparecido en 'Paquita Salas' y en la saga política 'Vota Juan, Vamos Juan' y 'Venga Juan'. Protagonizó 'Looser' (Flooxer), una serie diseñada alrededor de su personaje, y compartió pantalla con Nuria Roca en el formato de viajes 'Road Trip'. Incluso se atrevió con 'Celebrity Bake Off'.
Escribir desde la herida
Paralelamente, también ha sabido trasladar su universo al papel. 'Freak' (2017), su personal carta de presentación literaria: una mezcla de humor, cultura pop y autobiografía. 'Las cosas que me salvaron la vida' (2018) mostró un registro más íntimo. Y 'Pueblo Tomate' (2025) confirmó que el personaje tenía recorrido más allá del viral.
En entrevistas ha hablado abiertamente de episodios traumáticos de su infancia, integrando esas experiencias en su narrativa pública sin edulcorarlas. En 'S Moda' lo resumía así: "Soy incancelable porque siempre he ido de cara y no tengo nada que perder".
En distintas entrevistas ha relatado que sufrió abusos sexuales durante su infancia en el entorno familiar, una vivencia prolongada que condicionó su autoestima, su relación con el cuerpo y su manera de vincularse con el mundo. Lejos de convertirlo en un relato victimista, lo ha integrado en su discurso como parte de la explicación de su radical honestidad: la sensación de haber tocado fondo demasiado pronto y de no tener ya nada que ocultar.
Según sus propias palabras, se crio en una familia desestructurada. Su padre murió cuando ella era pequeña y vivía con sus dos hermanas y su madre, que no se ocupaba de sus hijas y a menudo anteponía sus caprichos materiales a la alimentación o a las curas básicas. También tenían problemas de deudas.
"En fin, chicas...", una de sus coletillas más famosas, mitad resignación mitad performance.

Nofumadores.org ha denunciado al pódcast 'Special People Club', donde Rosalía aparece fumando en un espacio cerrado y compartiendo cigarrillos, lo que incumple la Ley Antitabaco. / EPC
El exitazo del capítulo Rosalía
El gran momentazo reciente ha llegado en 'Special People Club', su podcast, con la entrevista con Rosalía. Sin estructura rígida ni guion evidente, ha sido más bien una conversación con aire de madrugada.
-"Tía... es que literalmente no me creo que estés aquí".
Risas nerviosas. Silencios. Confesiones pequeñas. Estoy saltando de tema un tema a otro, con esa mezcla de admiración y exageración dramática:
-"Es que me quiero morir, esto es fortísimo".
Durante el episodio, Rosalía habló de sus preferencias en cine, mencionando películas que le gustan -como 'Mommy' y la 'trilogía de Oslo'- y también confesó que no pudo terminar de ver 'Pink Flamingos', una obra de culto que le resultó demasiado extrema.
En otro momento de la charla, la artista compartió una experiencia con un exnovio al que volvió tras una ruptura, pero que la hirió emocionalmente con un insulto que la dejó tan afectada que "nunca más volvió" con él, dejando una impresión fuerte en la conversación.
La escena que terminó eclipsándolo todo fue el cigarrillo compartido en el estudio. Dos figuras públicas fumando ante la cámara con naturalidad doméstica. Quesada lo verbalizaba casi como broma: "Bueno, en fin, chicas… esto es ilegal, ¿no?". La denuncia posterior por parte de Nofumadores.org y la reedición del vídeo con el cigarro pixelado no han hecho sino reforzar el carácter icónico del momento. Rosalía en el universo Esty, sin filtro aspiracional.
Los 'looks' más icónicos de Esty Quesada
1. Gótica de dormitorio
'Eyeliner' extremo, labios burdeos, sudadera XXL. El uniforme de sus primeros virales.
2. 'Glam trash' televisivo
Terciopelo, brillos, dramatismo. Una mezcla entre estrella decadente y diva alternativa.
3. Chándal existencial
Ropa deportiva amplia, gafas oscuras, actitud pasota. El antipostureo convertido en estética.
4. Punk confesional
Negro riguroso y maquillaje como armadura en sus momentos más emocionales.
5. Versión literaria
Más pulida, pero siempre fiel al dramatismo oscuro. 'Mainstream' sin perder rareza.
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