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Premios Laik Región de Murcia

Entrevista

Clara Plath, grupo de música: "La luz y la sombra son nuestra seña de identidad como grupo"

Regresa con ‘Voladera’, su nuevo álbum, que presentará en directo el 20 de febrero en la Sala REM dentro del ciclo Microsonidos 2026 junto con Cycle

El grupo Clara Plath actúa en la sala REM de murcia el 20 de febrero

El grupo Clara Plath actúa en la sala REM de murcia el 20 de febrero / Fátima Ruiz

Clara Plath publicaron este viernes 'Voladera', un álbum de pop-art sorprendentemente sustancial sobre el amor, la ruptura y la lucidez emocional. Sin renunciar a la épica sonora, Voladera es un disco de contrastes: íntimo y expansivo, luminoso y oscuro, delicado y frontal, donde conviven la memoria, la ternura, el desengaño y la necesidad de reconstrucción personal, donde los límites entre lo extraño y lo familiar se difuminan. Puro bálsamo de tigre para el corazón.

Es una de nuestras mejores compositoras, perspicaz, especialmente experta en reforzar y socavar la esencia emocional de sus narrativas con detalles cotidianos, que aportan profundidad a las frases más sencillas. La fortaleza de Clara siempre ha sido escribir canciones profundamente emotivas, arraigadas en sus propias experiencias y haciéndolas sentir como propias.

La pareja formada por Clara y Roberto rebosa encanto y grandeza; la química musical del dúo es evidente. Se han rodeado de excelentes músicos procedentes de grupos como Second y León Benavente para dar forma a la grabación: Nando Robles al bajo; Javi Vox y Gabriel Batán con sus guitarras; y las baterías se las han repartido entre César Verdú y Sergio Nicolei.

Voladera más bien parece un nuevo comienzo, y confirma a Clara Plath como una de las formaciones más sólidas y personales del pop alternativo estatal. Lo presentarán el 20 de febrero en la Sala REM durante una velada incluida en la programación del ciclo Microsonidos 2026, donde también actuarán Cycle.

Cada canción del nuevo disco emerge mostrando su personalidad y su propio discurso

Clara Plath

— Grupo

'Voladera' suena a ese tipo de álbum que marca un antes y un después en la carrera de un artista, especialmente con ese respaldo de Flor y Nata Records y la calidad de los colaboradores. El título sugiere vuelo, pero también fragilidad o dispersión. ¿Qué significa para vosotros, y por qué es el paraguas perfecto para este disco?

Voladera representa la membrana que unifica y da sentido al conjunto. Desde el principio, quisimos salirnos de lo conceptual. Cada canción tiene su propia identidad, sonora y compositiva. Todas se diferencian como si fueran pájaros de distintas especies que conviven en una jaula gigante, una ‘voladera’ que vuela hacia el infinito.

Se dice que este es vuestro trabajo más ambicioso hasta la fecha. ¿En qué momento de la composición sentisteis que las piezas encajaban para formar un álbum cohesionado y no solo una colección de canciones?

Desde el primer momento. La intención era realizar una obra heterogénea, en la que diéramos rienda suelta a nuestra creatividad para explorar diferentes territorios, tanto a nivel de letras como en lo musical. En nuestro trabajo anterior, Oscura, todas las canciones tenían un tratamiento similar. Con Voladera queríamos hacer justo lo contrario.

¿Dónde se ha grabado el disco? ¿Alguna anécdota? ¿Su elaboración ha sido de las más complejas de vuestra carrera?

Se ha grabado en MIA Estudios, con Antonio Illán a los mandos técnicos, lo que ha sido un sueño para nosotros, pues le tenemos gran admiración y cariño. ¿Anécdotas? Para mí hubo varios momentos top, por ejemplo, cuando Javi Vox improvisó unos arreglos de guitarra impresionantes, o cuando yo lloré cantando Despertar. Y sí, ha sido una grabación difícil, realizada en dos momentos con un parón grande debido a una afección que sufrí en mis cuerdas vocales. Ha costado mucho, pero, en mi humilde opinión, ha merecido la pena.

¿De dónde salieron las letras? ¿Había alguna unidad temática y conceptual en el disco? ¿Qué queríais exponer?

Las letras son producto de mi cabeza loca y de mi corazón sensible. He dado el paso radical a componer en español, y eso me ha hecho salir de la zona de confort en la que me escondía tras el inglés. Son más punzantes y explícitas. No hay unidad, puesto que cada canción emerge mostrando su personalidad y su propio discurso.

'El engaño' remite al rock americano más polvoriento. ¿Cómo nació esa canción? ¿Qué sonido buscabais?

Fue de las últimas que compuse, y en ella quería tratar el tema de los celos y la infidelidad, hablar de la desconfianza. Rober pensó en darle ese sonido fronterizo, tipo Tarantino, que tanto nos gusta.

El disco, pleno de contrastes, se mueve entre la luz y la oscuridad. ¿Es una reconciliación con vuestras propias sombras, o un intento de buscar la luz a través de la música? ¿Puede ser un reflejo de la reconciliación con Clara Plath de hace diez años?

La luz y la sombra son dos caras de la misma moneda, dos elementos en los que siempre nos hemos movido y que forman parte de nuestra seña de identidad como grupo. Rober y yo, como tándem creativo, conjugamos esa dualidad y todas las tonalidades. No hay reconciliación con nada, solo crecimiento y aprendizaje.

Con Días de playa, un viaje sonoro hacia los recuerdos de la niñez, iniciasteis una nueva etapa junto a músicos de Second y León Benavente. ¿Qué aportó el ‘ADN’ de bandas tan icónicas al sonido de Clara Plath?’ ¿Hubo algún momento de ‘clic’ creativo donde una canción cambió radicalmente de dirección gracias a su visión?

Han dejado su huella magistral y muy reconocible. Javi tiene un talento innato para crear; es capaz de hacer una segunda voz a mi melodía con su guitarra y darle esa impronta tan personal y talentosa. César, por su parte, tiene un toque muy particular, elegante y contundente, y maneja el ‘doble charles’ como nadie. Los escogimos para unas canciones determinadas sabiendo que las iban a hacer suyas, y eso ha enriquecido el resultado final. Además, por supuesto, de Nando al bajo, Sergio a la batería y Gabi a la guitarra, que proporcionan el sonido original y tan característico de la banda.

Desde la nostalgia de 'Días de playa' hasta la vulnerabilidad de 'La mitad rota de dos' y la fuerza de 'Tetit'a, ¿cómo han ayudado estos adelantos a entender el mapa emocional del disco?

Creo que han servido para dar una visión aproximada de la heterogeneidad del disco, de esa variedad de aristas que desplegamos, tanto en lo musical como en la temática de las letras.

Los avances del nuevo disco ponen de manifiesto una evolución más que interesante. ¿Hacia dónde dirigís vuestros pasos? ¿Os guía alguna referencia musical?

Nunca se sabe, el futuro es incierto, y estamos abiertos a aprender y descubrir nuevos caminos. La inspiración nos guiará y haremos lo que queramos, como siempre. Lo que nos conmueva, nos interese y nos haga disfrutar. Ya sabes, las mentes creativas no paran de idear.

La intención era realizar una obra heterogénea, en la que diéramos rienda suelta a nuestra creatividad

Clara Plath

— Grupo

Que estas canciones se sienten más personales se hace totalmente evidente con 'Tetita', que pone en el centro el amor maternofilial. Profesora de filosofía, madre. ¿Cómo es mantener vivo un proyecto en estas circunstancias?

Tetita es una oda al amor materno-filial en concreto, y al enamoramiento en su primera fase en general, a ese momento en el que lo darías todo por la persona amada. Pues es muy jodido, sobre todo por el tiempo y la dedicación. Aun así, es apasionante poder combinar todas estas facetas que, en el fondo, no son tan diferentes, pues en todas ellas encuentro la pasión por aprender y la entrega a los demás.

La mitad rota de dos habla de una pérdida muy dolorosa. ¿Qué fue aquello que no llegó a ser?

En esta canción yo quería tratar el tema del aborto, un territorio inexplorado hasta la fecha. Me interesaba mucho, desde el respeto más absoluto, poner palabras a un hecho tan fuerte y desgarrador. En el fondo, hablo de la pérdida, algo que todos experimentamos tarde o temprano en la vida. Cómo cantar, con amor y dolor, a algo que pudo ser y no fue, como tantos proyectos e ilusiones que se quedan en el camino. Para mí, era un reto necesario e ineludible. Ahora, que reflexionen los demás.

Una nueva idea: este último adelanto funciona casi como un renacimiento. ¿Fue esta canción el motor que impulsó el resto del proyecto?

Curiosamente, fue la última canción que grabamos en el estudio. Recuerdo que casi se queda fuera del disco, pero finalmente convencí a Rober y se grabó. Sí, efectivamente, para mí es la resurrección.

El álbum termina con 'Mensaje final de los corintios', cierre bíblico/poético. Como poeta, ¿qué peso tiene la palabra y la referencia literaria en el desenlace de este viaje?

Todo. Esta canción surgió de manera muy anómala; es un experimento mental y musical de Rober que, como se puede apreciar, tiene una firme educación religiosa.

Tu faceta de poeta es inseparable de tu música. ¿Sientes que en 'Voladera' los versos han mandado más que nunca sobre los acordes?

No creo que se trate de una cuestión de poder, sino de equilibrio. Siempre hay una cierta tensión entre lo musical y lo poético; para mí es inseparable. Tal vez, en este trabajo, al ser íntegramente en español, los textos adquieren un protagonismo más evidente.

Dado que el disco se define como un ‘viaje emocional’, si Voladera fuera un paisaje físico, ¿dónde estaríamos parados al terminar de escucharlo?

Sin duda, en un páramo desierto o en un paisaje lunar. Solos, ante el peligro.

Vais a acompañar a The Primitives y Cycle. ¿Cómo os sentís? ¿Qué tenéis en común con ambas bandas?

Para nosotros es otro sueño cumplido. De adolescente escuchaba a The Primitives, sobre todo su disco 'Galore', y ¿quién no ha bailado 'Confusion' de Cycle? Son bandas a las que admiramos, por sus trayectorias y, sobre todo, por ser auténticas.

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