En su rincón
José Antonio Aarnoutse: Hacer que suceda
El artista vence su "timidez y vergüenza" en la composición del nuevo disco con el que enriquece su universo creativo. Lo presenta el 7 de febrero en el Luzzy, en Cartagena, y en la Cumbre Flamenca de Murcia

José Antonio Aarnoutse en la casa familiar de Cartagena / Javier Lorente
En el caserío Los Curros, entre Cartagena y la Palma, en la casa de su madre, rodeada de un hermoso huerto de naranjos, higueras y palmeras, me encuentro con José Antonio Sánchez Aarnoutse, profesor de guitarra flamenca en el Conservatorio de Cartagena y muy conocido por tocar con grandes músicos de nuestra Región, como Manuel Luna o Juan José Robles y grupos de folk y de jazz. Después de los días de lluvia el cielo se ha quedado limpio y azul y le hago una foto en el huerto, que parece un vergel.
Le pregunto sobre un mural de azulejo y la presencia de varios molinos de viento de piedra artificial. No son los típicos del Campo de Cartagena y, efectivamente, son de la tierra originaria de su madre: Holanda. Su padre, José, emigró a aquel país para ganarse la vida en aquellos años duros, allí fue tornero y, a la vuelta, después de tener una chatarrería, "se colocó" de conserje en un colegio. Aarnoutse no tiene antecedentes musicales en su familia y aún así, ha desarrollado una carrera importante que lo hace ser reclamado por muchas formaciones y grandes solistas. Estos días presenta su segundo disco, 'Haz que suceda', y he visto una oportunidad para esta conversación en torno a un café y un pastel de almendra que su atenta madre nos ha servido.
"Intenté mejorar en lo que yo llamo la música de la calle; desde siempre me gustó picotear en el flamenco"
Me cuenta: "A mi padre le gustaba recoger y acumular objetos antiguos y tradicionales. Uno de ellos un acordeón que siendo yo un niño, quería tocar. Tenía cinco años y medio y mi padre me llevó a la Academia del Maestro Torres, en la calle del Duque. Al mes de estar allí me di cuenta de que yo no quería acordeón sino tocar la guitarra. Recuerdo que mi padre o mi madre me llevaban en un vespino y yo iba detrás con mi guitarra colgando. Imágenes que se me quedan grabadas".
A Pepe Torres le reconoce mucha culpa en su vocación y, luego, a Manuel Díaz Cano, en el Conservatorio de Murcia, que entonces estaba en la trastienda del Romea y donde empezó acudiendo como estudiante libre. "Mi hermano iba a clases de pintura y yo de guitarra y mi padre nos obligaba a ambos a ensayar en casa media hora todos los días, así que si queríamos salir a jugar ya sabíamos. Esta disciplina me vino muy bien, antes y ahora". Estudió en el Instituto Isaac Peral, en la modalidad nocturna, junto con marineros, amas de casa, los de la Escuela Taller de Bazán, repetidores… Luego hizo la carrera de Magisterio. Como siempre ha sido muy buen deportista, quiso hacer la especialidad de Educación Física pero no le daba la nota. "Terminé la carrera al tiempo que mis estudios de guitarra clásica", sacó las oposiciones y ejerció durante años de maestro de música.
Ha tocado con Malagüero, con La Banda del Pepo y hasta con Rozalén
Mientras tanto tocó en varios grupos, lo mismo de jazz que de homenaje a Paco de Lucía o de folk. Ha tocado con Malagüero, con La Banda del Pepo y hasta con Rozalén. Disfruto escuchando anécdotas con estos grupos musicales y me habla con devoción de algunos grandes de la música tradicional, como el Tío Juan Rita, Luna o Pedro Cabrera: "Yo me di cuenta de que sabía tocar la guitarra pero no transmitía ni improvisaba como Cabrera tocando el violín, una experiencia inolvidable para mí. Así que intenté mejorar en lo que yo llamo la música de la calle. Además, desde siempre me gustó picotear en el flamenco, desde los inicios de mis estudios. Al final estudié el Superior de guitarra flamenca en el Conservatorio de Murcia y poco a poco me fui decantando por esta modalidad. Me di cuenta de que tenía que poner todos los huevos en este cesto y no dispersarme". La conversación nos lleva a hablar de sus instrumentos: "Tengo dos guitarras eléctricas, y otra que le he dejado a uno de mis dos hijos, dos acústicas, dos flamencas, una clásica, un laúd, un charango, una guitarra sin trastes, un baglama de Turquía…", todo un harén.
Tras ocho años de maestro se cansó y se fue a La Manga a dar clases de español a extranjeros en Enseñanza Compensatoria. Tras especializarse en guitarra flamenca pidió excedencia en el cole y se sacó la plaza de profesor de guitarra flamenca en el Conservatorio de Cartagena. Yo lo recuerdo cuando vino a Pozo Estrecho acompañando a la cantaora Cari Gil en el homenaje a la escultora Maite Defruc, una actuación inolvidable para muchos. Ha grabado con muchos artistas y tiene dos discos individuales: El 'Arte del Encuentro' de 2018 y ahora el nuevo que presenta en Cartagena, en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, el 7 de febrero, y en la Cumbre Flamenca de Murcia en el Aula de Cajamurcia.
El mejor álbum flamenco
Su nuevo trabajo: "Solo hay dos caminos posibles: desistir de tus proyectos o hacer que sucedan. En este trabajo se aprecia una clara continuidad con mi anterior proyecto en solitario, 'El Arte del Encuentro' ". Ahora se incorporan, además, nuevas diferencias y matices que amplían y enriquecen su universo creativo. Su anterior fue reconocido como Mejor Álbum Flamenco en la II Gala de los Premios de la Música de la Región de Murcia, además de recibir excelentes críticas por parte de la prensa especializada.
"Componer para mí es enfrentarme a la timidez y la vergüenza, decir ‘aquí estoy, esto es lo que tengo, esto es lo que soy’.
Para la grabación de 'Hacer Que Suceda', Aarnoutse ha contado con la colaboración de numerosos músicos de gran talento: Mariola Membrives y José Antonio Chacón (cante), Antonio Enzan (shakuhachi), Eugenio Fernández (teclados), Javi Valero, Francisco Guillamón y Toni Saura (violín), Pablo Roca (viola), Elena García y Clara Sánchez (violonchelo), Juan José Robles (laúd), Jesús Gea (contrabajo), Josué Ronkyo y Walter Heimbigner (bajo eléctrico), Alejandro Solano (percusiones, palmas y batería) y Hermes Alcaraz (batería). El disco ha sido producido, grabado y mezclado por Eugenio Fernández en los Estudios EMU de La Unión, entre los meses de abril de 2024 y enero de 2026. La masterización ha corrido a cargo de Miguel Ángel González.
Me confiesa: "Componer para mí es enfrentarme a la timidez y la vergüenza, decir ‘aquí estoy, esto es lo que tengo, esto es lo que soy, desnudo y expuesto’. Puedes tocar una maravillosa obra de Vicente Amigo, pero tocar una propia es otro nivel. Mientras no grabo, la obra va cambiando, creciendo, adaptándose". La obra que da nombre al álbum es uno de los temas y otro está dedicado a su madre y a su pueblo holandés, Dordreht. Lo disfrutaremos.
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