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Entrevista

Antonio Arias (Lagartija Nick): "Aterroriza quedarte en tu charco, redondearte hasta agradar a todos"

Treinta y cinco años después de abrir caminos propios en el rock español, la banda revisa su trayectoria desde el directo, la crudeza y la fidelidad a una identidad que siempre ha preferido el riesgo a la comodidad

La banda de rock granadina Lagartija Nick

La banda de rock granadina Lagartija Nick / L.O.

La banda granadina Lagartija Nick ha abierto multitud de caminos impensables por los que, además, transitan un sinfín de artistas contemporáneos. Aparecieron a finales de los 80, la época de Cancer Moon, Surfin’ Bichos, Sex Museum, El Inquilino Comunista... Cada grupo tenía personalidad propia. Con la perspectiva que da el tiempo, Lagartija Nick son ya unos clásicos de la escena independiente española, pero su impacto mediático y comercial ha quedado en los márgenes.

35 años después, los de Granada, autores de la cumbre de la incomprensión que fue Omega -con Enrique Morente- y de trabajos conceptuales como Val del Omar o el reciente El Perro Andaluz (2023), donde recuperaban el poemario inédito del cineasta Luis Buñuel, han resumido su trayectoria, atentos a su propia identidad underground. en el disco en directo Eternamente en vivo (Montgrí, 2025). Grabado en el Teatro CajaGranada el pasado 26 de abril, suena como un manifiesto urgente y crudo de una banda que nunca ha sabido quedarse quieta, y pone en orden sus múltiples mutaciones sonoras. El trío original formado por Antonio Arias, Eric Jiménez y Juan Codorníu, acompañados del teclista J.J Machuca, se han embarcado en una gira recordando prácticamente todos sus discos, todas sus idas y venidas, sus grandes aciertos y, también, sus inspiradores fracasos.

Entrevistamos a Antonio Arias, fundador de 091, el alma pura de Lagartija Nick, que tomaron su nombre de una canción de Bauhaus.

Habéis lanzado Eternamente en Vivo. ¿Por qué, y cuándo, sentisteis que este era el momento preciso para registrar vuestro sonido actual en un disco en directo?

Cuando hicimos la gira del 35 aniversario de Lagartija Nick, viendo con mucha perspectiva nuestra discografía y con un espíritu más lúdico (los últimos trabajos habían sido muy sesudos, muy conceptuales, y queríamos liberarnos), en esa recopilación que hicimos de nuestra discografía sentimos que había una comunicación muy especial entre nosotros a la hora de adaptar con libertad las canciones de todas las épocas, y sobre todo, lo más sorprendente fue la reacción del público. Es curioso que si oyes las canciones en nuestras manos ahora, no echas en falta el sonido de antes, pero sabes que está muy cambiado. Eso también lo queríamos resaltar.

El disco puede ejercer de recopilatorio. ¿Complicado resumir 35 años de trayectoria? ¿Seguisteis algún criterio para la elección del contenido?

Sí, tenía ese aspecto de retrospectiva, pero la selección fue más divertida de lo que pueda parecer, porque, obviamente, Lagartija Nick, un grupo con una larga trayectoria en el tiempo, tiene cambios de formación -ocurre en casi todos los grupos-, y a la hora de seleccionar las canciones es muy curioso oír Celeste con la batería interpretada por Eric, o "Lo imprevisto" en manos de JJ y Juan. Nos da mucha alegría comprobar ese sonido que tenemos. Tanto servía para encontrarnos en canciones en que la formación no estaba como también para decir: “¡No, esa no, yo no estaba ahí!”. Había un poco de “yo no estaba ahí”, pero todo fue bastante divertido, nos lo pasamos muy bien.

La discográfica dice que este disco no tiene "los trucos de laboratorio con los que tradicionalmente se han maquillado los discos en directo en el rock español". Eternamente en vivo destaca por su crudeza. No hay retoques evidentes. ¿Qué buscábais?

En el escenario está la verdad: todo lo que has preparado y todo lo que puede pasar. Todo forma parte del espectáculo. En nuestro caso hay una anécdota bastante divertida que se repite a lo largo de los años: desde el primer bolo que hicimos Lagartija Nick, a Eric se le estropea la batería. En el tercer tema ya tiene problemas con el bombo. Al principio no sabíamos qué hacer. Era o tocábamos un trozo de una canción, hacíamos esto, lo otro..., hasta que comprendimos que eso forma parte del espectáculo. Si se le rompe algo, si hay que arreglarlo, si hay que hablar con la gente, eso hace que ese espectáculo sea recordable desde otro punto de vista. Desde otro aspecto, desde otro recuerdo, así que sí, me gusta el escenario por la verdad que conlleva, y porque lo que va a ocurrir va a ocurrir ahí. El otro día, Alonso de Napoleón Solo decía que nosotros tenemos una cultura del error. Le hemos perdido el pánico al escenario. El respeto siempre se le tiene.

En el escenario está la verdad: todo lo que has preparado y todo lo que puede pasar

Qué sensaciones has tenido al repasar el repertorio de Lagartija Nick? ¿Cómo ha cambiado tu relación con las canciones?. Sorprende la inclusión de “Fulcanelli”, una rareza dentro del repertorio. ¿Cuál ha sido la razón para incluirla?

Mi sensación era siempre de desafío, revalidarte en el tiempo, saber que estás ejerciendo tu oficio y tu manera de expresarte, y de aportar algo al mundo en el hoy, en este momento. Ese era mi sentimiento, reflejar la validez del grupo en 2026, por ejemplo, aportando esa humanidad, esa interpretación en directo, y esa humanidad que refleja lo que es el grupo unido sonando. A la hora de elegir el repertorio, ocurrían momentos muy divertidos; uno de ellos fue el de Fulcanelli, porque JJ empezó a tocarla con ese arreglo de Pink Floyd, y nos divertía mucho. Lo hacíamos en los ensayos, y apenas lo hicimos en directo. En Granada lo hicimos, y creo que una vez más, pero nos atrevimos con ese elemento de sorpresa y de ruptura sobre esa canción de ese disco que hemos recuperado. También los directos los empezamos con “Lo imprevisto”. Reivindicar ese momento lúdico y de otro tipo de relación con el público fue muy divertido. Era de las cosas que te encontrabas cuando nos poníamos a revisar canciones antiguas. En un principio la intención era intentar hacer dos de cada disco, pero luego ese pensamiento se iba modificando.

El álbum más visitado es Su (1995). El bloque de los noventa convive con canciones de vuestra etapa más reciente. ¿No hay grieta entre el pasado y el presente de Lagartija Nick?

Cuando nos dimos cuenta, estábamos interpretando 4 o 5 canciones del Su. Inconscientemente le damos una posición muy relevante a ese disco por lo que supuso para nosotros. Ese cambio de, estando en una multi, dejar el camino ese tan colorista y colorido de ”Inercia” y coger, digamos, el bosque negro de "Su", y ese camino que nos llevó a Omega, Val del Omar, Buñuel, Los cielos... Ese fue el camino que escogimos, pero de Su incluso sale una que quedó fuera en su momento y salió en “El shock de Leia”, que era “El signo de los tiempos”. Creo que está en las demos digitales de Su, ahí en 'Spoty'. Cuando hemos recuperado, siempre hemos recuperado una etapa que para nosotros es importante porque supone un momento muy determinante en la historia de Lagartija.

Granada es una fuente de inspiración tanto real como imaginaria

Este disco rezuma vuestra ciudad. ¿Qué tiene el directo de Lagartija Nick que solo se puede entender bajo la influencia del aire y la historia de Granada? ¿Sigue siendo la ciudad un motor creativo para ti o es más bien un lugar de resistencia?

Granada es una fuente de inspiración tanto real como imaginaria, en el sentido en que muchas veces contamos historias reales, como las de los Quero, o historias más mágicas. Ese chovinismo nos lleva siempre a querer recuperarla de otra forma. Ha tenido mucha historia, siempre ha estado pegada un poco a esa burguesía que comentaba Lorca. Una manera de reivindicar la ciudad es siempre desde otro punto de vista, a través de historias mágicas, de historias reales... Ese redescubrimiento de nuestro entorno es un descubrimiento de nosotros mismos para aportar una visión distinta de nuestra propia ciudad. En nuestro caso, con Lagartija ahondamos mucho en eso. La historia de Jesús (mi hermano) con Joe Strummer es bastante mágica, y la que está en la canción Strummer/Lorca. Es por esa motivación, porque tanto tienes el ruido de ciudad como el rumor del agua.

El recuerdo de Jesús Arias planea en cada verso. ¿Lagartija siempre ha sido algo más que una banda de rock?

Mi hermano tiene un peso determinante. Convive en el espectáculo con Lorca, con Buñuel, Val del Omar... En nosotros tiene mucha importancia, porque cuando retomamos esta segunda etapa, de la formación original del grupo a partir de 2015, la reformación de la banda fue recuperando canciones de mi hermano, “Agonía, agonía”..., ese tipo de cosas, porque nos aportaban mucho como una redefinición del grupo. A través de ese punk que mira en muchas direcciones podíamos recomponernos nosotros también. Creo que es justo ponerlo en su medida. Él sí que tiene mucho que ver con el sonido de ahora de Lagartija Nick. Si no es algo más que una banda de rock, es una banda de rock que hace algo más de lo habitual. Algo más que quedarse en la perfección o la autocomplacencia. Siempre hay una postura de autocrítica que nos mantiene vivos. Cada proyecto tiene que dar sentido a la existencia del grupo.

Cierra el álbum Celeste, un saludo a Morente y a Val del Omar. ¿Vuestro diálogo con la música y con el público siempre ha sido humanista?

En el caso de Celeste, es humanista porque Val del Omar quería hacer humanas las máquinas, y a los humanos máquinas: ese tránsito entre el futuro y el pasado, también con un espíritu de aportar música al mundo y una idea de convivencia. Por supuesto que las diferencias de opinión y religiosas son superválidas siempre que nos ayuden a convivir. Ese mensaje también está muy presente en Lagartija Nick. Aquí todo es bienvenido si nos ayuda a estar juntos.

Nuestra preocupación era conseguir el sonido expresivo, la energía que siempre hemos tenido

El título de Eternamente en vivo parece una declaración de intenciones contra la obsolescencia. ¿Es el escenario el único lugar donde una banda de rock alcanza la inmortalidad?

Nuestra urgencia era reflejar el sonido del grupo y la reacción del público ante ese setlist. Nos arrepentimos mucho durante la gira del 35 aniversario de no haber grabado una buena cantidad de conciertos. Nos lo jugamos todo a una carta en Granada, que eso tiene su extra: notas el calor de la gente de tu tierra, y de esos discos que a mí tanto me gustan, que son de una sola noche, de un solo momento, que la gente puede reflejarse (los que estuvieron allí), y oírse si ponen muchísima atención, pero sí, esa necesidad, esa cosa imposible de atrapar el momento creo que lo hemos conseguido en esta grabación. Luego teníamos el sentido de urgencia a la hora de elegir las canciones, pero también a la hora de no maquillarlo, ni regrabar. Los defectos, los errores, a veces aportan a las canciones, sobre todo en nosotros, que llevamos tantísimo años tocándolas. Esa no era la preocupación. La preocupación era conseguir el sonido expresivo, la energía que siempre hemos tenido Lagartija Nick, y creo que lo hemos conseguido bastante bien.

¿Qué recuerdos conservas de aquellos tiempos en que dejaste 091 para formar Lagartija Nick? ¿Sentías la necesidad de buscar otros caminos? ¿Qué referentes os motivaron en un principio?

En los tiempos en que militaba en 091, algo tan importante en mi vida, mi universidad musical, convivíamos con una edad muy joven. Ahí hay un carácter de urgencia que te empuja muy fuertemente. En mi caso era la necesidad de cantar, de exponer todo lo que había aprendido y estaba aprendiendo con 091, y eso fue la necesidad, veía que pasaba el tiempo... Si tiene que ocurrir, tiene que ocurrir ya. Si tengo que pasar las de Caín, tiene que ser ya, nadie puede hacer eso por ti, ni sufrir eso por ti. Cuanto antes empieces, mejor; antes te vas a encontrar con lo que vas a tener que lidiar durante toda tu vida. Esa es la verdad, porque a mí me trataban superbién con los Cero, pero supongo que fingí unos enfados para poder salir y montar lo mío, enfrentarme al mundo, que era lo que yo quería, sentirlo por mí mismo, porque Cero funcionaban bien, y acomodarse a algo, sin haber pasado lo que tienes que pasar... Esa era la idea.

Muchos grupos con 35 años de trayectoria se limitan a "tocar los éxitos". Tú sigues mirando a las estrellas y a la experimentación. ¿Te da miedo el conformismo?

A cualquiera le aterroriza quedarte en tu charco, redondearte hasta agradar a todo el mundo; peor, redondearte hasta agradarte a ti. Hay que buscarse siempre donde uno no se conoce; las estrellas son un buen ejemplo de eso. Mirar con curiosidad, con interés y con la pasión del aprendizaje, disfrutar cada día de ser músico y de poder hacer feliz a la gente de vez en cuando.

El compromiso con nosotros mismos es lo que ha hecho que nuestra carrera sea diferente

Si pudieras resumir estos 35 años en un solo concepto o una sola imagen, ¿cuál sería la que mejor define vuestra supervivencia en la industria?

El compromiso con nosotros mismos es lo que ha hecho que nuestra carrera sea diferente. Los trabajos tienen que darnos sentido, tienen que hacer que nos modifiquen, nos transformen. Eso, cuando encuentras fórmulas que funcionan mejor, y estás en una compañía y quieren que lo repitas... Ahí suele haber un problema. En nuestro caso, es muy evidente el disco “Omega”: fuimos expulsados de la compañía, fue el fracaso más grande que hemos tenido, pero tiene una verdad tremenda y una historia que contar. Así que si nuestro compromiso está en nuestra obra sin mirar alrededor, creo que consigues la fidelidad a ti mismo, que es lo que hace puedas continuar un poco más.

Antiguamente la publicación de un disco en directo significaba el cierre de una etapa para muchos artistas y la apertura de una nueva. “Esta va a ser la última gira de Lagartija, al menos en un largo periodo de tiempo", has dicho. Entiendo que también te apetecerá abrir espacios a otros asuntos. ¿Estás ya pergeñando algo de cara al futuro? ¿Qué hay del proyecto sobre la música gnawa?

Los discos en directo en este caso sí resumen una etapa bastante interesante de nuestra carrera, y también teníamos que parar a ese concepto de la gira 35 aniversario, que se nos ha extendido en el tiempo para poder recomponernos, buscarnos. Por supuesto, las ganas son seguir trabajando. Este año tenemos el 30 aniversario de Omega; algo haremos, y también me da tiempo a editar con mi proyecto Mawlid el disco sobre la gira que hicimos. Es un disco experimentando con la música gnawa y grabado en 5 ciudades de Marruecos para que le diese ese punto, colaborando con artistas como los Master Musicians of Jajouka o Miguel Ríos alrededor del mundo gnawa, una manera también de explorar los orígenes del rock. La música gnawa es la base del blues y del rock, la psicodelia a través de Brian Jones en los 60. Tiene una importancia tremenda en lo que a nosotros nos ha forjado como músicos: buscar el origen más que la tradición, y espero que salga ya en marzo.

Todos necesitamos el flamenco, rebuscar en nuestras entrañas de dónde venimos

En la promo he leído esta frase tuya: “Todo lo que sé de rock me lo enseñó un flamenco. Ese es mi resumen de los noventa”. ¿No se puede entender el rock de los noventa sin entender el flamenco?

El flamenco no necesita a nadie, y todos necesitamos el flamenco, rebuscar en nuestras entrañas de dónde venimos, por qué hacemos lo que hacemos, cuál es el ruido de nuestro entorno, y el flamenco aporta muchísimas cosas a eso: un compromiso, una manera de hacer música mundial, que dialoga con todo y con todos. Los tiempos del flamenco pueden ser los compases que usa el estilo, o los tiempos que llevan los flamencos. Con "Omega" cambió mi forma de ver la industria, mi relación con todo, por eso digo que todo lo que sé de rock me lo enseñó un flamenco, sobre todo tener la ambición de aportar música al mundo, una energía distinta al planeta Tierra, y eso con el flamenco es como puedes conseguirlo; aportando algo de tu grito interior, ese que debemos manejar.

Lagartija Nick

Fecha: Viernes 23.

Lugar: Sala REM.

Hora: 21.00 h.

Precio: 22€

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