En su rincón
Fotografiar con un bote
La divulgación cultural ha estado en su encuadre durante más de 40 años en Sabadell y, desde 2005, en Murcia. Ya jubilado, fabrica sus propias cámaras estenopeicas que le llevan «a la esencia de la fotografía»

Lajara en el Laboratorio del Centro Puertas de Castilla. / Javier Lorente
Volvió a la Región en 2005, después de 40 años en Sabadell. José Damián Lajara Lucas nació en Abanilla y es un reputado fotógrafo y vídeo creador, muy interesado siempre por la divulgación de los artistas y de la cultura. Su padre fue emigrante, estuvo en Francia en aquellos años en que la gente salía para buscarse el pan. Estudió ATS en Murcia, cuando aún no había Facultad de Medicina y esa escuela pertenecía a la de Valencia. Marchó a Cataluña y allí estudió Técnico de Psiquiatría. Rehusó un trabajo en un Centro Penitenciario y cambió de profesión, la fotografía.
Estuvo 15 años haciendo fotos en una discoteca y fotografió eventos culturales y musicales. Me cuenta anécdotas de fotografiar algunos grupos famosos, como los problemas que tuvo con Milli Vanilli para que no se acercara demasiado ni los sacara de perfil… (luego se descubrió que en realidad no eran ellos quienes cantaban). También trabajó en una agencia de modelos, en una revista italiana de música y para otras revistas de autocaravanas o de vinos. Fue un proceso de aprendizaje en el que tocó todos los palos y fue evolucionando, me confiesa que hasta hizo bodas para ganar ingresos extras. Aunque yo lo conozco con su inseparable Sony, me cuenta que trabajaba con Mamiya, en formato medio y con Nikon en paso universal. Hablamos un rato de equipos fotográficos, cosas del oficio. «Empecé a hacer vídeos para TV3 y otras televisiones catalanas. He tenido la suerte de haber podido vivir siempre de mi trabajo fotográfico. Siempre pensé que no era bueno dispersarme en varias cosas, que había que apostar por una y ser bueno en tu profesión», y me dice que le ha ido bien.
Ha hecho varias exposiciones, pero en Cataluña expuso por primera vez de manera individual: una de retratos analógicos en blanco y negro, en la que vendió una foto de homenaje a Marilyn Monroe, que aún recuerda, y otra en la Galería Albatros donde expuso dos colecciones de retratos y pasajes que vendió a unos coleccionistas alemanes. En Sabadell, en el Canal 50, realizaba 3 programas, uno de cultura, otro de debate y otro de cocina: «Tratábamos temas de interés, como las adicciones o la vejez, era mi visión de aquel formato de La Clave. El de cocina conjugaba la grabación de restaurantes, que se promocionaban, y la explicación siempre de una experta nutricionista». Cuando volvió a Murcia se ofreció a varias televisiones, creó el Proyecto ‘Kultural Gallery’, que se vio en La Opinión TV y otros para TV Murciana o para la 7TV. Ha entrevistado y hecho reportajes de sus exposiciones a más de 350 artistas, un trabajo enciclopédico muy valioso, un recorrido sin igual por los artistas de la Región y una fórmula muy interesante para acercarlos al público y a los colegas. Desde hace un tiempo, este programa se puede ver en Youtube y cada vez tiene más visitas. Me confiesa que las televisiones siempre quieren que sean periodistas o caras bonitas quienes presenten los programas, también los culturales, pero que él siempre se ha empeñado en un formato en que deja hablar al artista, sin intermediarios, dándole todo el protagonismo al creador.
Damián Lajara me sigue hablando de su trabajo: «Disfruto mucho haciendo este trabajo. Cuando me jubilé, en lugar de ir a una farmacia o de encerrarme jugando al dominó, preferí seguir en contacto con los artistas. Me gusta ir a las exposiciones y a sus estudios y me encanta la labor posterior de edición del vídeo. La edición ahora es mucho más fácil. Yo recuerdo mis primeros años con el U-matic, el primer formato de vídeo que se comercializó, también por Sony, era lo único para televisión, hasta que llegó el Betacam. Recuerdo aquellas pesadas cámaras al hombro, y aquellos trípodes inmensos, así estoy yo de las cervicales. Menos mal que ahora mi cámara actual pesa menos de 800 gramos».
Damián se ha hecho todo un especialista en la cámara estenopeica, una suerte de artilugio primitivo que reduce a lo básico este arte de escribir con luz: «Se basa en la cámara oscura, ya descubierta 500 años antes de Cristo, cuando la luz y la imagen del exterior entra por una estrecha ventana y proyecta la imagen en una pared de una estancia a oscuras. El tema está en que el orificio no tiene lente, con lo que no hay ningún tipo de ajuste que puedas controlar». Las cámara estenopeicas se las fabrica él mismo, con un bote, que tiene un pequeñito agujero, donde introduce la película. «Uno nunca sabe lo que va a salir, solo tienes una idea muy aproximada y estás deseando revelar». Hemos quedado, para la foto que ilustra este escrito, en el laboratorio del Centro Cultural Puertas de Castilla de Murcia, donde nuestro interlocutor suele trabajar, además de en su propia casa.
Cámaras caseras
Por sus características y dificultad, la cámara estenopeica es más apropiada para fotografiar paisajes urbanos, pero Lajara se ha especializado en personajes y ya ha hecho varias exposiciones al respecto: «Este formato me lleva a la esencia de la fotografía, a lo primigenio. Me transmite una sensación de libertad y aventura increíble y un excitante desasosiego que no se resuelve hasta que no revelas. Es un proceso muy artesanal con un bote de hojalata con una tapadera. El negativo tiene un formato aproximado de 13 x 18 centímetros, con lo que permite ampliaciones de calidad, de aproximadamente 170 x 80 cm». Me recuerda Damián algunos de los muchos proyectos que ha realizado con este proceso, como aquél de las 17 alcaldesas de la Región de Murcia, en 2019, una exposición itinerante que estuvo en Cartagena, Bullas, Molina o Beniel.
Volvió y comprobó que en la Región de Murcia no estaba tan retrasada técnicamente como creía, que aquí había buenas productoras, buenos platós y buenos profesionales. Lo que sí echa de menos es una mayor difusión de la cultura en los colegios: «Un contacto más directo con los artistas, ir a sus exposiciones y traerlos a las aulas, para darlos a conocer a los jóvenes y a los niños». Me sorprende sus muchos proyectos. Dos de ellos en su Abanilla natal: uno sobre farmacopea y otro sobre los 10 edificios más emblemáticos de la localidad. Me insiste: «La fotografía me da la vida, mucho mejor que hundirme en el sofá». Terminamos hablando de patrimonio, de aquella manía de meter la pala para hacer edificios nuevos. Un placer.
