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Entrevista

Lady Ma Belle: "Hemos hallado en la autogestión la mejor fórmula, o al menos la menos mal"

Con su segundo álbum, consolidan un sonido más directo, donde conviven la épica guitarrera, la vulnerabilidad y una narrativa honesta

El grupo musical Lady Ma Belle.

El grupo musical Lady Ma Belle. / L.O.

Tras un camino de búsqueda sonora y letras que arañan, Lady Ma Belle regresan con La Rendición, un álbum que, lejos de lo que sugiere su título, es una victoria creativa absoluta, un triunfo rotundo. Con una producción impecable y una narrativa que transita entre la melancolía y la luz, este disco promete ser el que los termine de asentar en los grandes escenarios. Un trabajo donde el pop alternativo se abraza con la épica y la vulnerabilidad. Indie-rock en estado puro, con las canciones (y el corazón) para cruzar el umbral del pop. La salida del disco cierra la gira de La Rendición, que ha recorrido salas emblemáticas y festivales de renombre, demostrando la capacidad de la banda para conquistar con su energía y calidad musical.

Acompañará a Lady Ma Belle la banda gerundense de indie-pop Carmen 113, cuyo sexto álbum, Diva (2024), cierra una trilogía compuesta también por Discutir desnudos e Hipnótica, invitando a explorar la diva que todos llevamos dentro.

¿Cómo os sentís justo antes del cierre de gira?

Bien, la verdad, con más ganas que nunca. El crecimiento de la banda en el último año ha sido clave y nos ha motivado mucho para seguir avanzando. Y cerramos en casa, qué más se puede pedir.

El título La Rendición suena a ejercicio de honestidad brutal. ¿Qué significa? ¿Es, precisamente, algo más que un mero título? ¿Ante qué se han rendido Lady Ma Belle en este segundo disco?

La Rendición es una metáfora. En realidad, hablamos de una aceptación, de un ejercicio de reflexión que tiene que ver con asumir aquellas situaciones adversas que no podemos controlar y afrontarlas siempre con actitud positiva. En la industria de la música nos hemos encontrado muchas, pero también en nuestro día a día.

Se nota un mimo especial en la producción. ¿Cómo fue el proceso de encontrar ese equilibrio entre la energía del directo y la pulcritud del estudio? ¿Qué papel ha jugado el productor Raúl Nácher en la consolidación de vuestro sonido?

Encontrar a Raúl Nácher ha sido un punto de inflexión y uno de los motivos principales del crecimiento que estamos teniendo. El productor es la pieza clave para potenciar las virtudes de cada uno de los miembros y suplir las carencias que podamos tener. Raúl ha encajado con nuestra dinámica de una forma muy natural, y nos entendemos a la perfección. Tenemos mucha suerte de tenerle con nosotros. En directo nos da más libertad para expresarnos y poder centrarnos en disfrutar y transmitir más sobre el escenario.

El Dolor es una canción con mucha carga emocional. ¿Fue terapéutico componerla o costó sacarla a la luz por lo que cuenta?

Siempre hay algo de ambas. Cuesta trabajo, pero también ayuda a curar las heridas y de alguna forma honrar la memoria de Pedro del Vas, que nos dejó un vacío enorme, pues no solo era un amigo, sino que también fue un padre para esta banda.

La Chica de las Converse tiene un aire más fresco y narrativo. ¿Cómo surgió la canción? ¿Existe esa chica o es un arquetipo de la nostalgia que todos llevamos dentro?

Pues es un poco ambas cosas también. Sí existe esa chica; de hecho, originalmente era La rubia de las Converse, pero también está escrita como una historia de amor abierta que haya surgido en cualquier festival y desde una perspectiva onírica, claro que sí. Cuando escribes, siempre dejas volar la imaginación.

Los videoclips de estos singles cuidan mucho la estética. ¿Qué importancia le dais a la imagen para complementar lo que dicen vuestras letras?

En el mundo audiovisual en el que vivimos, cada vez es más difícil separar la imagen de la canción. Le damos mucha importancia, y tratamos de cuidarla como un eslabón más del proceso, siempre respetando el estilo y la personalidad de cada miembro. Algo que nos parece fundamental.

El disco presenta temas inéditos, como No queda tiempo. ¿A qué alude? ¿De qué no queda tiempo, y de qué sentís miedo, tal como tituláis otra canción? ¿Qué sensaciones aspiráis a conseguir despertar en el oyente?

No queda tiempo habla de una relación que se está apagando, en la que hay una distancia emocional entre ambos, pero que aún están a tiempo de recuperarla. Supongo que de alguna manera todos nos hemos visto en una situación similar.

Quizá es demasiado pronto, pero ¿cambiaríais algo del disco en este momento? Lo digo porque, desde fuera, cabe suponer que Lady Ma Belle es una banda meticulosa y perfeccionista.

La búsqueda de la perfección es un arma de doble filo. Los artistas a veces nos obsesionamos con sonidos, letras o arreglos que hacen que cuestionemos todo desde el momento en el que salimos por la puerta del estudio. Por eso se necesita una figura del productor: descargar la responsabilidad alivia esa carga mental. Lo que queda grabado es una representación momentánea de la canción. Si las volviéramos a grabar, serían seguramente distintas.

¿Cómo ha evolucionado vuestro estilo en estos últimos tres años? ¿Cómo definiríais en la actualidad a Lady Ma Belle?

Es cierto que en los últimos años hemos ido hacia un sonido más orgánico, pero no fue algo planificado. Surgió de manera natural. Cuando nos sentamos a escribir, nos apetecía expresarnos más con guitarras que con sintes. Supongo que depende mucho del estado de ánimo. Definirnos musicalmente resulta complicado: hacemos la música que sentimos y que nos divierte. Mejor que la gente nos defina como quiera.

El tema La Rendición fue grabado junto con Cisco Salas, vocalista de La Rabia del Milenio. ¿Cómo se estableció vuestra conexión?

Le contactamos por la admiración que teníamos hacia él, y nos sorprendió que era aún más grande de lo que pensábamos. Como artista y como persona, es muy auténtico. Nos impactó el momento en el que se puso al micrófono: surgió una magia que invadió el estudio y todos nos miramos sorprendidos. Es un artistazo increíble. En la canción, además, Raúl hizo un gran trabajo de armonización para encajar las dos voces durante todo el tema.

Tras pasar por distintos sellos, ¿habéis encontrado ya vuestro lugar? ¿Qué habéis aprendido hasta ahora sobre la industria musical (discográficas, management, giras...) que os haya sorprendido, algo que creíais que sería más fácil o algo que sabíais que sería difícil, pero salió peor de lo esperado?

Es un poco decepcionante ver cómo la meritocracia brilla por su ausencia en la contratación de festivales, y la falta de profesionalidad y ética de muchos ‘profesionales’ del sector puede resultar frustrante. Al final, hemos encontrado en la autogestión la mejor fórmula, o al menos la menos mala.

En un mundo saturado de contenidos, de playlists infinitas y de música virando hacia lo digital, de singles de usar y tirar, vosotros apostáis por el formato LP. ¿Es un acto de resistencia romántica? ¿Lo sacáis en vinilo? ¿Cómo cuidáis que Lady Ma Belle mantenga un sello propio que destaque sin sacrificar autenticidad para gustar masivamente?

Tratamos de no pensar demasiado en la oferta que hay; sabemos que es inmensa. Nos centramos en hacer nuestras canciones lo mejor posible. Mimarlas desde la composición original hasta el directo, y compartirlas con todo aquel que quiera sumarse a esta familia. Sacamos también el disco en vinilo porque nos parece la manera más digna de honrar las canciones. El formato físico aún tiene algo que no ha conseguido reemplazar el digital.

Una vez que se apaguen las luces del último concierto de fin de gira... ¿Qué sigue? ¿Hay ya nuevas composiciones en el horizonte?

Por supuesto, tenemos muchas composiciones en el disco duro. Ya estamos dándoles forma y deseando poder llevarlas al estudio.

¿Cómo son vuestros conciertos en la actualidad? ¿Habrá sorpresas y colaboradores en la sala REM?

Desde arriba del escenario los vivimos como una explosión de energía brutal. Es casi terapéutico. Tocar en la REM en casa, además, es sin duda especial por la conexión con el público, así que estamos deseando que llegue el viernes para vivirlo.

Como siempre que tocamos en casa, subirán amigos al escenario. No solo músicos (hasta aquí puedo leer).

Terminar una gira siempre es agridulce. Después de tantos kilómetros, ¿cuál es ese momento especialmente mágico que se queda grabado? ¿Qué es lo que más vais a echar de menos de estar en la carretera con este repertorio?

En el Festival Fortaleza en Lorca subimos al escenario a Alexandra, una niña con una enfermedad rara, antes de tocar nuestra canción Dieciséis, dedicada al proyecto 16 Familias: que tienen miembros con enfermedades raras. Sin duda, nos emocionó a todos, y fue el momento más emotivo de la gira. El escenario siempre se echa de menos, tiene algo muy adictivo, así que esperamos volver a disfrutarlo pronto.

Viernes 16, 21.00 horas Sala REM, Murcia 15 euros

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