Entrevista
Luis Leante: "Publicar teatro es garantía de que se podrá representar en el futuro"
El escritor caravaqueño presenta su última obra de teatro, 'e-Maternity', este jueves en la librería circular Libros Traperos de Murcia. La sexta dramaturgia del autor, que "escribe novelas entre obra y obra de teatro", expone una crítica al mercado como mediador de todas aquellas acciones que nos hacen plenamente humanos

El escritor Luis Leante, en su casa de Caravaca de la Cruz. / Miguel Ángel Valero
Hubo un tiempo en el que algunos cafés de la ciudad de Murcia, durante las noches, se convertían en el escenario improvisado de estudiantes que aspiraban, unos a convertirse en actores, otros en escritores. "Bebíamos cerveza, chupitos... y al mismo tiempo intentábamos crear obras de teatro", evoca Luis Leante (Caravaca de la Cruz, 1968) antes de presentar su última comedia, e-Maternity (La Máquina de Nubes), en Libros Traperos (Murcia) este jueves a las 19.00 horas junto a su editor, el dramaturgo Jesús Galera Peral. Ambos compartieron noches de café-teatro en aquellas pandillas de estudiantes que participaban en la compañía de teatro de la Universidad de Murcia. Aquellas fueron las primeras amistades con las que Leante —Premio Alfaguara de novela 2007 y tres veces ganador del Edebé de Literatura Juvenil (2016, 2020 y 2023)— compartía sus inquietudes literarias y que recuerda antes de subir el telón de su crítica a la deshumanización que ha provocado el comercio electrónico en e-Maternity.
Una obra donde relaciona la maternidad con el sistema de mercado. ¿Qué ha querido contar?
Yo he vivido siempre muy relacionado con la maternidad porque mi abuela era matrona. Y la evolución de la maternidad ha sido tan grande que a mí me ha impactado en los últimos tiempos. E-maternity es una comedia entre lo absurdo y lo disparatado que está basada en un fenómeno real: la venta de semen a través de Internet. Te lo envían de los países nórdicos, por ejemplo, por 6.000 euros en un pack y la mujer se autoinsemina. Pensaba que eso era una broma hasta que conocí a alguien que lo estaba haciendo. Me pareció tan absurdo en el sentido de que todo había cambiado tan deprisa que incluso la maternidad había entrado en las vías del comercio electrónico.
¿Qué conduce a uno a internet en decisiones como la de la maternidad?
Esa es la pregunta que yo me hago. Es por la deshumanización en general que se está produciendo a nuestro alrededor. El comercio electrónico es un avance tremendamente positivo, porque nos hace conseguir cosas en poco tiempo. Pero, a la vez, nos hace caer en la dejadez. Como internet nos lo pone todo tan fácil, hasta lo más personal, como tener un hijo, lo dejamos en sus manos. Hemos bajado la intensidad para conseguir las cosas.
Muchas autoras han escrito acerca de las decisiones sobre su cuerpo. ¿Tenía algo que decir una voz masculina?
Sobre la natalidad, la que tiene que hablar por encima de todo es la mujer, porque es la que va a gestar. Lo que ocurre es que el pequeño papel que tiene el hombre casi nadie lo muestra. Con el tiempo, me he dado cuenta de que casi no se habla de la herencia paterna, que es muy importante, aunque muchas veces puede ser negativa.
Incluso la maternidad ha entrado en las vías del comercio electrónico
¿Qué ocurre cuando Internet no puede cumplir nuestros deseos?
Me da la sensación de que vivimos en una burbuja de mentira. Las redes sociales se han convertido en ese lugar donde tenemos de manera ficticia lo que no podemos conseguir en la realidad. Esa felicidad, esos lugares a los que vamos y mostramos que disfrutamos mucho... Hay ahora un abuso, también, de la inteligencia artificial con la generación de imágenes falsas, de movimientos, que generan en mí un escepticismo. Es decir, que ya no me creo nada de nadie.
La IA está entrando en el cine hasta el punto de que ya se habla de que no necesitará actores. ¿Amenaza también el teatro?
Pues creo que es donde menos va a incidir. En el teatro lo que se necesita es mucha espontaneidad. Para mí, la gran terapia del teatro es vivir otros personajes, pero vivirlos realmente, porque tienes que hablar como ellos, convertirte en ellos... interpretarlos.
Hablando de terapia. ¿Cuándo ha necesitado más la escritura?
De los 20 a los 30 fue cuando la literatura resultó más trascendente en mi vida. Es como el que se vuelve adicto a los ansiolíticos; en aquella época quedé enganchado. La literatura tiene una parte de adicción muy grande que a veces es dolorosa. A mí me gustaría levantarme un día y no tener necesidad de escribir, pero es que lo necesito.
¿Tiene sentido escribir teatro aunque no se represente?
Para mí sí, porque la finalidad de escribir teatro es la representación, pero todo aquello que no se publica es muy difícil que se represente. Los autores que han llegado a nosotros del mundo clásico, como Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Plauto, Aristófanes... eran quienes se preocupaban de copiar las obras. Si no, se habrían perdido. Escribir obras de teatro y publicarlas es la única manera de que en algún momento se puedan representar en el futuro.
Para acabar, si tuviera que vivir dentro de una obra de teatro, ¿cuál sería?
Anfitrión, del autor latino Plauto Sársina, 254 a. C.–Roma, 184 a. C.). Ese anfitrión es Zeus, que baja del Olimpo a la Tierra enamorado de una mujer. Se convierte en su marido; la mujer lo confunde con su esposo y yacen durante jornadas enteras. Es tan irreal y atractivo a la vez.
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