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Arte

‘La calle pintada 1’: cuando el viaje se convierte en fotografía

José Luis Vidal Coy expone en Innovadora una serie nacida del 'street art de Penang', en Malasia

José Luis Vidal Coy con algunas de las fotografías de la exposición.

José Luis Vidal Coy con algunas de las fotografías de la exposición. / Israel Sánchez

Tres meses viajando sin rumbo fijo por el Sudeste Asiático pueden cambiar —o, al menos, afinar— la forma de mirar. De un otoño de 2017, con un billete de ida y vuelta Londres–Kuala Lumpur–Londres, nació La calle pintada 1, la exposición fotográfica que José Luis Vidal Coy presenta en el espacio La Innovadora, del 14 de enero al 11 de febrero de 2026.

La muestra se inaugura este miércoles a las 19:30 horas y tiene su origen en una parada casi casual en Pulau Penang, una isla malasia situada a la entrada del estrecho de Malaca, aproximadamente el doble de extensa que Ibiza. En su capital, George Town —ciudad marcada por el legado colonial británico y la convivencia de comunidades malayas, indias y chinas— Vidal Coy se encontró con algo inesperado: una ciudad convertida en galería al aire libre.

Cuando la calle se convierte en galería

Unos murales que recordaban inevitablemente a Banksy —aunque sin su carga social ni política— invitaban al transeúnte a interactuar con la obra. No todas eran imágenes cerradas, sino escenas incompletas que pedían la participación del público, el gesto espontáneo, el retrato improvisado o el selfi inevitable. Aquella idea sedujo al fotógrafo.

"Cuando ves el resultado final es cuando decides si el proyecto merece la pena".

Sobre cuándo decidió que su material podía convertirse en un proyecto, Vidal Coy explica que “cuando ves el resultado final es cuando decides más o menos; de pronto ves todo el material y valoras si merece la pena. Empecé a hacer las fotos por divertimento, pero cuando vi que había más y más y me fui enterando del contexto, decidí que de ahí podría salir algo”.

Una exposición que nace de la espontaneidad, tal y como resume el propio autor: “El proyecto como tal no me lo planteé al principio; fue un algo que me encontré allí”.

‘Mirrors George Town’

El responsable de ese proyecto original de 'street art' fue el artista lituano Ernest Zacharevic (Zach, 1986), afincado en Penang, que en 2012 creó la serie Mirrors George Town, compuesta originalmente por seis murales. Cinco años después, cuando Vidal Coy recorrió la ciudad, algunas de esas obras empezaban a mostrar el desgaste prociciado por el salitre marino, propio de la zona insular, y el tiempo, mientras otros artistas anónimos se habían sumado a la iniciativa, multiplicando los grafitis por toda la ciudad.

Uno de los murales participativos que se muestran en la exposición.

Uno de los murales participativos que se muestran en la exposición. / J. L. Vidal Coy

La participación directa que proponían estos murales fue uno de los aspectos que más atrajo al autor de la exposición. “Muchos de los murales son participativos, como se ve en algunas fotografías. La gente que pasa por allí se hace una foto con el mural porque combina la imagen con objetos reales con los que se puede interactuar”, explica Vidal Coy. “Por ejemplo, hay una motocicleta que está pintada, pero que también tiene un asiento para que la gente se siente; hay varias ventanas que se pueden tocar. Cualquiera que pase por allí puede participar de la obra y hacerse una foto si quiere.”

Intención sin intención

El fotógrafo aclara que su propósito no era preservar las obras —algunas ya deterioradas— sino disfrutar de la experiencia. “Fue todo muy improvisado hasta que me di cuenta de que podía sacar algún partido de eso. Pero no era una idea de preservación; realmente eso dependerá de los autores y de la municipalidad de Georgetown.”

"De la profesión te queda la manía de seguir mirándolo todo como si estuvieras trabajando".

No se trata, por tanto, de un inventario exhaustivo ni de un catálogo turístico. La calle pintada 1 es una mirada personal, casi periodística, a ese diálogo entre arte urbano y vida cotidiana, entre pintura y fotografía, entre obra y espectador.

Sobre cómo su trayectoria profesional influye en su forma de mirar, Vidal Coy lo resume así: “Tampoco lo sé muy bien, pero es casi una manía, porque cuando estás trabajando, estás trabajando, pero luego te queda la curiosidad de seguir mirándolo como si estuvieras trabajando en realidad, y al fin y al cabo eso es lo que hago con la fotografía.”

Una mirada forjada en el periodismo

Hoy, ya jubilado, abuelo y colaborador habitual de La Opinión, Vidal Coy sigue viajando, mirando y fotografiando con la misma curiosidad que cuando empezó. La calle pintada 1 es una muestra de ese espíritu: un proyecto que no pretende sentar cátedra, sino compartir una experiencia visual nacida del azar, del viaje y de la calle.

Una mujer se deja retratar junto a uno de los murales.

Una mujer se deja retratar junto a uno de los murales. / J. L. Vidal Coy

Sobre lo que espera que el público se lleve tras visitar la exposición, concluye: “Estos murales son precisamente para que pertenezcan a una ciudad, a la gente que pase y a la gente que la visite. Yo lo único que hago es recoger esa idea.”

La exposición se titula La calle pintada 1 porque, quizás, el proyecto no termine aquí. Vidal Coy explica que también fotografió el auge del 'street art en Miami', donde acumuló abundante material.

Aquella experiencia podría dar lugar a una segunda entrega: La calle pintada 2, un proyecto que el autor no descarta retomar cuando le apetezca, como prolongación natural de esta mirada a la ciudad, la calle y la participación del espectador.

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