Patrimonio
Los secretos tras la pantalla de la Filmoteca Regional: su pequeño museo ya se puede visitar
El espacio cinematográfico inaugura un recorrido musealizado que combina historia y didáctica para descubrir cómo se preserva el séptimo arte

Ángel Cruz, director de la Filmoteca, ante uno de los proyectores del museo / Juan Carlos Caval
La Filmoteca Regional Paco Rabal de Murcia no es solo un espacio donde se proyectan películas; es un archivo vivo, un lugar donde cada proyector, cada cinta y cada fotograma encierra una historia tras de sí. Es por este motivo que, desde el mes pasado, se ha creado un espacio musealizado para explicar, no desde el cine, sino el cine en sí mismo, a través de diferentes piezas. En este recorrido, los visitantes no solo pueden observar objetos, pueden sentir la magia del cine y aprender cómo la tecnología, la creatividad y la memoria convergen para preservar el patrimonio audiovisual de la Región de Murcia.
La idea surge, tal y como cuenta Ángel Cruz, director de la Filmoteca, «para que se conozca la historia del cine en la Región de Murcia, en este caso a través de elementos como los proyectores, a los que se les presta poca atención, pero que son la pieza fundamental del cine».

La sala refrigerada donde se encuentran almacenadas algunas de las películas de la Filmoteca / Juan Carlos Caval
Desde el primer momento, la exposición musealizada revela el cine como una especie de arqueología industrial. Los proyectores, algunos todavía en pleno estado de funcionamiento, por la perfecta conservación de estos, son unas de las piezas clave de este espacio, como el de arcovoltaico, que utilizaba carbón para calentar los filamentos, aunque su maquinaria sí funcionase con electricidad. Otros se adaptaron a tecnologías más modernas, como los proyectores de 70 milímetros, considerados en su tiempo lo más cercano a la experiencia IMAX de hoy. Proyectores que cuentan su propia historia acompañados de unas cartelas instaladas junto a ellos.
«Los proyectores no son solo los que se han utilizado en la Filmoteca, son de diferentes cines de la ciudad de Murcia. Esas salas han ido cerrando y Miguel García, nuestro jefe de conservación, los ha ido recuperando y custodiando», explica Ángel Cruz, «Miguel, artesano y verdadero amante de los mecanismos, conoce cada pieza a la perfección, desde su origen hasta su funcionamiento».
Los proyectores, algunos todavía en pleno estado de funcionamiento por la perfecta conservación de estos, son unas de las piezas clave de este espacio
La magia de lo tangible
Los niños, a los que se les organiza visitas guiadas y gestionadas a través de sus centros educativos, pueden hacer este recorrido de la mano de Antonio Bautista, jefe de operaciones y comisario de la exposición. «Para ellos, la visita es un descubrimiento. Acostumbrados a móviles y pantallas digitales, los proyectores antiguos y los distintos soportes cinematográficos resultan elementos casi mágicos. Pueden tocar celuloides, cintas magnéticas, VHS, DVDs y comparar tamaños y grosores, aprendiendo cómo la película pasa de imagen fija a movimiento y cómo la luz se transforma en proyección», señala Bautista, «son como un aparato de guerra, un elemento mecánico que desconocen completamente».
Para los niños, la visita es un descubrimiento. Acostumbrados a móviles y pantallas digitales, los proyectores antiguos y los distintos soportes cinematográficos resultan elementos casi mágicos
La exposición también muestra que el cine no es solo entretenimiento, sino historia y técnica. Se explica cómo la industria cinematográfica evolucionó, desde las primeras salas temporales de principios del siglo XX hasta los cines emblemáticos del barrio del Carmen o el cine Rex, y cómo estos espacios fueron centros de encuentro social . «Al principio, los cines eran un acontecimiento. La familia se arreglaba y todos corrían a ver la película», recuerdan. Fotografías, carteles y cortos ayudan a reconstruir esta experiencia.

Parte del recorrido fotográfico de la Filmoteca / Juan Carlos Caval
Restaurar y preservar: la otra cara del cine
El trabajo de la Filmoteca no se limita a mostrar objetos; es también archivo, restauración y conservación. Las películas sufren un deterioro natural, incluido el ‘síndrome del vinagre’, y requieren condiciones de temperatura y humedad controladas. «Todo lo que se ha restaurado pasa a nuestras instalaciones climatizadas. Algunas películas necesitan incluso laboratorios especializados, como ocurre en Filmoteca Española», explica Bautista. Este trabajo, a menudo invisible, es esencial para preservar la memoria cinematográfica y garantizar que futuras generaciones puedan descubrirla.

Carteles de películas protagonizadas por el actor murciano Paco Rabal con motivo del centenario de su nacimiento / Juan Carlos Caval
Además, la Filmoteca documenta y digitaliza obras, haciendo accesible la historia del cine local. Se han publicado libros, como 'El patrimonio industrial cinematográfico de cámaras y proyectores' de Miguel García González, catálogos que detallan la evolución de los proyectores, se exponen las patentes de inventores locales y la historia de las salas. «Miguel tiene registrado un sistema que se usa en todos los cines del mundo. Es curioso porque uno no lo sabe; él es muy modesto, pero tiene patente», cuenta Bautista.
El trabajo de restauración, a menudo invisible, es esencial para preservar la memoria cinematográfica y garantizar que futuras generaciones puedan descubrirla
En el recorrido, cada pieza, desde los proyectores hasta los soportes de celuloide, es una lección de historia y tecnología.
Cine, ciencia y emoción
La exposición combina elementos históricos con experiencias didácticas. Los visitantes descubren que en el ‘hospital de películas’, algunas cintas reciben tratamiento especial para conservarse, lo que fascina especialmente a los niños: «Cuando les contamos que las películas también se enferman y que tenemos un ‘hospital de películas’, flipan», cuenta entre risas Bautista. «Esta es la labor más importante de la Filmoteca y la más invisible», cuenta el director Ángel Cruz, «la proyección de películas está muy bien, pero la recuperación de nuestra memoria audiovisual es nuestro ADN; si no, seríamos un cine club».
También, se explica cómo funciona la proyección, la importancia de la luz y del sonido, y cómo ambos se transforman en imagen y música para generar la experiencia cinematográfica.

Una de las cámaras de vídeo expuestas en la muestra / Juan Carlos Caval
El recorrido ilustra la transición del cine al hogar. Desde los VHS y DVDs hasta los discos duros y la proyección digital actual, que muestra cómo la tecnología ha democratizado el cine, pero también cómo ha cambiado nuestra percepción de lo extraordinario. «Ya todos tenemos un cine en casa a partir del avance tecnológico de los años 70. Antes, ir al cine era un evento único», explica Bautista.
Un espacio para la memoria
Contar con un edificio propio permite a este centro, adscrito al ICA (Instituto de las Industrias Culturales y las Artes), conservar sus colecciones y desarrollar actividades educativas y culturales. Las instalaciones incluyen cámaras climatizadas, talleres de restauración y salas de proyección, que permiten un recorrido completo desde la reparación hasta la exhibición. Aquí se enseñan los distintos soportes, se analizan las películas restauradas y se muestran los procesos de conservación que aseguran la supervivencia de la memoria visual.
«Mientras la proyección atrae al público, la conservación asegura que la historia del cine perdure»
Al final, la Filmoteca de Murcia es memoria, educación y, para los que todavía disfrutan de una película en pantalla grande, también es emoción. Un proyector, un fotograma o una película; recuerda que el cine es tecnología, pero también es arte y patrimonio. La exposición musealizada no solo permite a los visitantes explorar cómo ha evolucionado el cine o cómo se ha vivido, sino cómo la Filmoteca lo preserva. Desde los proyectores de salas históricas hasta la conservación de películas restauradas, todo forma un viaje completo por la historia audiovisual de la Región.

Un visitante observa uno de los antiguos proyectores de cine expuestos / Juan Carlos Caval
«Mientras la proyección atrae al público, la conservación asegura que la historia del cine perdure», concluye Ángel Cruz.
Este esfuerzo, mostrado en parte en la exposición abierta a todos los de los visitantes, convierte a la Filmoteca de Murcia en un centro donde se custodia el séptimo arte, un lugar donde historia, ciencia y pasión se mezclan para contar la gran historia del cine.
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