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En su rincón

Elena Mateo, dramaturga: Hay esperanza en los jóvenes

La directora del aclamado drama 'Nacional 340', que fue nominado en los Premios Max en 2024 por el mejor espectáculo revelación, llega al Teatro Romea con su obra 'Arquitectura emocional' el 21 de enero

La dramaturga Elena Mateo frente al Cine Rex.

La dramaturga Elena Mateo frente al Cine Rex. / JAVIER LORENTE

Javier Lorente

Javier Lorente

Aún veinteañera y ya es toda una inspiración. Ha estudiado Sociología en Granada, Arte Dramático en Murcia con un Máster en Valladolid sobre Pensamiento y Creación Escénica, tiene estudios de cine, escribe teatro, estudios de danza y sobresale en su trabajo de actriz. Es de Murcia y actualmente vive en Madrid, nominada en dos categorías para los premios Max, los más prestigiosos en la escena española, y estos días representa en el Romea su montaje 'Arquitectura emocional', que gira en torno a la memoria y a los lugares que nos conforman, como este cine Rex donde le hago la foto, por indicación de ella. Es una apasionada del cine, la lectura, los viajes y la música según compruebo en nuestra conversación en un café cercano. También hablamos de teatro, por supuesto, y del mundo actual. Me sorprende su madurez, pese a su descarada juventud y uno se siente encantado de que no todos los jóvenes hayan caído en brazos de las redes sociales, los móviles y el facherío desmemoriado.

Desde niña ha vivido el ambiente teatral familiar, de tal palo tal astilla. Su padre es Javier Mateo, director de escena y profesor de la Escuela Superior de Arte Dramático, de la que su madre, la profesora Dolores Galindo, ha sido directora. Elena no presume de ello, pero sí me confiesa que el ambiente en casa ha sido muy estimulante, siempre imperando la comunicación, el diálogo y la sana discrepancia. Me cuenta una relación maravillosa con su abuela, con la que ha hablado de sus montajes teatrales, de libros y de temas de actualidad. Hemos quedado temprano en esta fría mañana de invierno pues tiene que coger un tren para volver a Madrid donde tiene ensayos. El tiempo se me pasa volando, embobado por esta agradable joven, inteligente, culta y creativa.

Elena Mateos ha sido nominada en dos categorías para los premios Max, los más prestigiosos en la escena española, y el 21 de enero representa en el Romea su montaje 'Arquitectura emocional', que gira en torno a la memoria y a los lugares que nos conforman

La obra que trae al Romea: "En 'Arquitectura Emocional', dos amigas dialogan sobre lo que les deparará el futuro y sobre las próximas decisiones que tomarán en sus vidas. Hay nueve secuencias que giran en torno a la imaginación, la memoria y la personalidad. Hay viajes en el tiempo, personajes disparatados, juego de identidades… Un juego de identidades, una reflexión sobre la arquitectura emocional y sobre cuánta imaginación guardan nuestros recuerdos. Suena profundo pero también es muy divertida".

De Elena es la Dirección y la Dramaturgia y en el reparto cuenta con Cecilia Mansilla, Sara Agustí y Aurora G. Agud, que también se encarga del diseño musical. Y con la colaboración en la creación de Carmen Liza, también cofundadora de su compañía Physical Collage. La obra reflexiona sobre la crisis de identidad de los jóvenes en el mundo actual, esa juventud "esclava de los móviles y las pequeñas pantallas". Elena me confiesa que fantasea con lograr no tener teléfono móvil y me dice que ella no atiende demasiado a las redes sociales: "No estoy muy al día en facebook, no uso tik tok y a Instagram le podría sacar más partido pero me da mucha pereza publicar, lo uso para cosas de trabajo y de teatro".

Aquí no hay industria, muchas compañías las pasan canutas y hay que salir fuera.

En su residencia, el año pasado, becada por el Centro Dramático Nacional, en la Academia de España en Roma y también en el Teatro Kamerspiele de Múnich escribió 'La nieve sobre nosotros', sobre el consentimiento sexual. La nominación de los prestigiosos Premios Max, en 2024, fue al mejor espectáculo revelación por Nacional 340, una obra sobre ‘la desbandá’, aquella masacre que en la guerra civil española el bando sublevado cometió sobre miles de civiles que huían por la carretera de Málaga a Almería, un tema que habla de la valentía, la fortaleza y el compromiso de esta joven dramaturga, siempre preocupada por los temas de la Memoria que me dice: "También estuvimos con este montaje en el teatro Romea de Murcia, pero mucha gente no se enteró. Luego nos han pedido que la repongamos. Es una pena que muchas obras duren tan poco tiempo aquí en Murcia. Por eso y por otras razones opté por irme a vivir a Madrid. Aquí no hay industria, muchas compañías las pasan canutas y hay que salir fuera. Yo estoy intentando abrirme un hueco, es toda una apuesta vital. Eso no quiere decir que no esté orgullosa del escenario teatral murciano, al contrario, pero es tan difícil… Yo creía que con la nominación a los premios Max íbamos a flotar de bolo en bolo con Nacional 340, ya ves".

Derecho a discrepar

En Madrid, me cuenta, vive en un piso minúsculo: "Me preocupa mucho el problema de la vivienda que padece sobre todo la juventud, tema que también está presente en mi último montaje. Me preocupa la gente y el mundo que nos ha tocado vivir. Estoy muy preocupada por Gaza, Ucrania, Venezuela y este mundo al que nos están abocando, a punto de reventar por todos lados, me preocupa el auge de la extrema derecha y esta situación donde se está perdiendo el derecho a discrepar y a debatir sin crispación. No hay permeabilidad entre una especie de mundos paralelos que no tienen empatía hacia la humanidad en conjunto. Debemos ponernos las pilas, no dejar que sigan creciendo estos discursos radicales tan peligrosos. Hay que hacer pedagogía y es necesario llevar el teatro a los centros educativos, como hicimos con 'Nacional 340', una experiencia maravillosa con los institutos. Es necesario conocer la Historia y el Arte tiene que hablar de estas cosas, todo no puede ser ficción".

Hay que hacer pedagogía y es necesario llevar el teatro a los centros educativos, como hicimos con 'Nacional 340', una experiencia maravillosa con los institutos

Me gusta estas ideas tan claras, me llena de esperanza que la juventud no esté perdida, que siempre queda una minoría irreductible, como aquella aldea gala. Por debajo de Pepe Sacristán hay otra gente que conjuga el teatro con la memoria, que parece, a tenor de lo que nos desayunamos en las noticias de cada día, que otro mundo mejor ya no es posible. Y con esto poco a poco, seguimos hablando de libros. Últimamente ha leído mucho sobre el tema del consentimiento sexual, que tanto le interesa, como el de Vanessa Springora o el de Rosa Cobo. "Leo teatro, novelas y ensayo, autoras actuales pero también vuelvo a Virginia Woolf o Simone de Beauvoir… Me gustó mucho la escritora francesa Annie Ernaux, Premio Nobel en 2022, tan centrada en la memoria y en su propia biografía". Terminamos con una reflexión: "Me interesa estudiar las experiencias culturales en otros lugares. En Murcia hay que invertir más en cultura y animar a la gente a que vaya al teatro para desconectar del móvil, que sólo quiere adictos". Esperanza.

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