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Diego Sanz: "La música tiene que emocionar, entristecer, alegrar y hacernos sentir"

Catedrático de Música de Cámara en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, es cofundador, junto con su hermano Pedro, del cuarteto de cuerda La Emoción y cuenta con más de 26 años de trayectoria

El catedrático y violinista Diego Sanz.

El catedrático y violinista Diego Sanz. / L. O.

Diego Sanz, catedrático de Música de Cámara en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, es cofundador del cuarteto La Emoción, junto a su hermano Pedro Sanz y los jóvenes mellizos Guerrero. Con más de 26 años de trayectoria y conciertos en escenarios como Nueva York, Tokio, París o el Museo del Prado, el cuarteto combina experiencia y juventud para transmitir emoción en cada interpretación. Hoy, en la Iglesia de Jesús-Museo Salzillo, interpretarán obras de Corelli, Haydn, Mozart y Beethoven, en un programa pensado para despertar distintos sentimientos navideños, desde la contemplación hasta la alegría, en un entorno que fusiona música y escultura. La cita es a las 19:00 horas, con entrada libre hasta completar aforo.

¿Cómo surge La Emoción y qué significa este proyecto?

Después de un ciclo de 26 años haciendo cuartetos, decidimos iniciar un proyecto nuevo hace aproximadamente año y medio. Pensamos que la mejor manera de refrescar y rejuvenecer era incorporar a los mellizos Guerrero, Miguel Ángel y Margarita, dos músicos de un talento impresionante que han sido alumnos nuestros. Tienen 20 años y ya están lanzados a nivel europeo, ganando premios internacionales y formándose en distintos países. La idea era que esa mezcla de experiencia por nuestra parte y juventud, frescura e ilusión por la suya funcionara bien. El nombre refleja lo que para nosotros es lo más importante de la música: la emoción. Que la música diga algo, que emocione, entristezca o alegre, pero que siempre haga sentir al espectador.

¿Cómo influye esa mezcla generacional en la dinámica del cuarteto?

Está siendo un disfrute tremendo. Nosotros aportamos más la parte de organización, gestión y experiencia, y ellos aportan unas ganas enormes, ilusión y un nivel artístico altísimo. Además, nos queremos, nos respetamos y lo pasamos muy bien juntos, lo que crea un ambiente de trabajo muy agradable y se nota en la interpretación.

Este sábado ofrecen su Concierto de Navidad en la Iglesia de Jesús-Museo Salzillo. ¿Qué repertorio han preparado?

Hemos elegido obras de Corelli, Haydn, Mozart y Beethoven, con una selección de movimientos que transmitan distintas emociones. No son obras largas, sino un recorrido muy navideño: momentos de recogimiento casi de plegaria, otros más alegres y otros muy divertidos.El concierto se abre con el Concerto Grosso de Arcangelo Corelli, una obra barroca escrita expresamente para la Noche de Navidad —Fatto per la notte di Natale—, que es una auténtica maravilla. Después pasamos al clasicismo con Haydn y Mozart y cerramos con Beethoven, que ya apunta al romanticismo. Y puede que haya alguna pequeña sorpresa final, navideña y con sonrisa, pero eso no lo podemos contar.

¿Influye el entorno del Museo Salzillo en la interpretación?

Muchísimo. Salzillo es barroco, y por eso también arrancamos con Corelli, que es contemporáneo de ese lenguaje artístico. El entorno es mágico: tocar rodeados de tanta genialidad crea casi una fusión entre música y escultura. Cada espacio cambia la acústica y la manera de tocar, y aquí todo invita a una experiencia muy especial.

En estos 26 años, ¿qué momentos han sido especialmente memorables?

Uno muy especial fue tocar en la Sala de Velázquez del Museo del Prado, delante de Las Meninas, en el aniversario del museo y el Año Mozart de 2006. Ensayar esa mañana solos en el museo, rodeados de los cuadros de Velázquez, fue inolvidable. También fueron muy importantes los conciertos en Nueva York, en el Instituto Cervantes, o la inauguración del Instituto Cervantes en Tokio, en una semana dedicada a García Lorca. Pero venir a Murcia y tocar en casa siempre es un gusto enorme, y más siendo cuatro murcianos.

Se piensa que la música clásica es algo muy lejano, pero es la más pura que existe

¿Cómo compaginan la docencia con la actividad concertística?

Como estamos repartidos, trabajamos mucho en periodos vacacionales y concentraciones de fin de semana. Pedro está en Murcia, yo me muevo entre Murcia y Madrid, y Miguel y Margarita viajan desde fuera. Aprovechamos cada ocasión para encerrarnos a trabajar intensamente y sacar adelante los proyectos.

¿Qué papel cree que tiene hoy la música de cámara?

Queremos que sea cercana y accesible. A veces se piensa que la música clásica es algo lejano, pero en directo es muy emocional y muy cercana. Tocamos sin chaqueta, a la misma altura que el público, explicamos las obras, buscamos un diálogo directo. Es un concierto muy familiar, para todas las edades, dinámico y breve, pensado para disfrutar sin barreras.

Tras el éxito de Serrat es… Emoción, ¿qué proyectos tienen en mente?

Ese proyecto lo estrenamos en Murcia y fue un éxito enorme, se quedó mucha gente fuera. Estamos trabajando para repetirlo aquí y llevarlo a otras ciudades como Alicante, Valencia y Madrid. Es un homenaje a Serrat en formato instrumental, con arreglos de Ricard Miralles, y está teniendo una acogida fantástica. Seguimos abiertos a nuevos proyectos y no descartamos incluso una grabación.

¿Qué consejo daría a los jóvenes músicos que se inician en la música de cámara?

Que la vivan y la disfruten. Es la música más pura que existe: eres solista, pero formas parte de un equipo. Es un trabajo solidario, de escuchar al otro, de tocar para los compañeros. Si además son amigos, como en nuestro caso, la emoción se multiplica.

Para terminar, ¿qué puede esperar el público del concierto de mañana?

Puedo garantizar que van a pasar un muy buen rato. Escucharán una selección maravillosa de música para cuarteto y, durante una hora u hora y cuarto, podrán desconectar de la rutina y emocionarse con nosotros. Un pequeño paréntesis, casi un trocito de cielo.

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