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Música

Las diez canciones que han marcado la carrera de Extremoduro y Robe Iniesta

Desde 'Jesucristo García' hasta 'El camino de las utopías': Robe y los suyos facturaron himnos que desde este 10 de diciembre quedarán para la posteridad

Robe Iniesta e Iñaki 'Uoho' Antón.

Robe Iniesta e Iñaki 'Uoho' Antón. / L. O.

L. O.

Tras más de treinta años en la carretera, en 2020 Robe Iniesta anunciaba la separación de Extremoduro con una gira que pasó por Murcia y en la que no se olvidaron de los grandes himnos que marcaron su carrera. Con motivo de aquellos conciertos, La Opinión seleccionó algunos de los temas imprescindibles de Extremoduro, a los que hoy añadimos los que Robe Iniesta, fallecido este miércoles, dejó durante su carrera en solitario.

Jesucristo García (Rock transgresivo, 1994)

Primer éxito e himno imperecedero de Robe Iniesta. Vio la luz originalmente en 1989 con el lanzamiento de la primera maqueta de la banda plasentina, que posteriormente sería regrabada para la publicación, ese mismo año, de Tú en tu casa, nosotros en la hoguera, álbum debut de Extremoduro. Sin embargo, el grupo no quedó conforme con el resultado y terminaría remezclando la cinta original para dar forma a Rock transgresivo, considerado actualmente como el primer disco de estudio de la banda. En cuanto a Jesucristo García, Robe siempre se ha mostrado algo ambiguo con el significado de su letra (que habla de marginación, drogas y desamor), aunque la tendencia mayoritaria apuesta porque se trata de una canción autobiográfica, aunque con algunas analogías cristianas.

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Ama, ama y ensancha el alma (Deltoya, 1992)

Compuesta por Robe a raíz de un poeta de su idolatrado Manolo Chinato, es un canto a la libertad en toda regla, pero también al amor (obvio); quizá, de los temas más buenrolleros de Extremoduro. "Hay que dejar el camino social alquitranado, porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas. Hay que volar libre al sol y al viento, repartiendo el amor que tengas dentro", exclama el icónico vocalista cacereño, que en este tercer trabajo de la banda firmó algunas de las letras más queridas por los seguidores de la banda: Deltoya, De acero, Papel secante...

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So payaso (Agila, 1996)

Sucede, El día de la bestia, Cabezabajo, ¡Qué sonrisa tan rara!... Parecería difícil escoger solo un corte entre los trece de Agila, tal vez el disco más aclamado de Extremoduro tras (y con ese 'tras' no estarán de acuerdo algunos fans...) Yo, minoría absoluta (2002). Sin embargo, pocas canciones del llamado 'rock urbano' han tenido la repercusión de So payaso, que encima contaba con videoclip, lo que ayudaba enormemente a su difusión a mediados de los noventa. De nuevo, una letra sujeta a diversas interpretaciones, pero con ese regusto amargo y canalla que han dado forma a la discografía de la banda.

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Salir (Canciones prohibidas, 1998)

"Salir, beber, el rollo de siempre. Meterme mil rayas, hablar con la gente. Llegar a la cama y, joder, ¡qué guarrada sin ti!". Poco más hay que añadir... Uno de los grandes hits de Extremoduro, de las canciones más reproducidas en bares y discotecas con cierto apego por el rock. Un clásico que, en este disco, Canciones prohibidas, rivalizaba con otro de los éxitos masivos de la banda, Golfa.

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A fuego (Yo, minoría absoluta, 2002)

¿Por qué A fuego y no Puta, Cerca del suelo, Standby, Hoy te la meto hasta las orejas o La vereda de la puerta de atrás? Pues porque es el track que abría Yo, minoría absoluta; es que otro criterio no se puede aplicar ante un álbum que está plagado de himnos... El disco suponía un retorno de la banda a los orígenes -sin tantos arreglos orquestales como Canciones prohibidas- tras cuatro años sin material nuevo y muchos, muchos rumores y leyendas. La icónica portada, con un Robe renacido como Cristo y dos pistolas, no ayuda a calmar la 'creatividad' de sus fans.

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Dulce introducción al caos (La ley innata, 2008)

Otros cuatro años tardó Extremoduro en publicar un nuevo disco, La ley innata, que, sin embargo, marcaría el camino de la banda hasta la actualidad (con composiciones mucho más complejas y letras cargadas de simbolismo). Se trata de un álbum conceptual compuesto de una sola canción de 45 minutos, a su vez dividida en seis partes diferenciadas por pistas independientes. Se antoja difícil, por lo tanto, decantarse por una: entre los fans de la banda hay de todo (partidarios del primer movimiento, del segundo, del tercero..., incluso de Coda flamenca), así que aquí vamos a apostar por Dulce introducción al caos, por si sirviera al lector para enganchar el álbum entero. Por cierto, fue el primer disco de Extremoduro en llegar a lo más alto de las listas de ventas españolas.

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El camino de las utopías (Para todos los públicos, 2013)

Fue uno de los últimos éxitos de Robe y los suyos: El camino de las utopías, una demostración de la facilidad con la que Extremoduro era capaz de facturar himnos.

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'Un suspiro acompasado' (Lo que aletea en nuestras cabezas, 2015)

Es la canción más icónica de su disco debut. Con un ritmo mucho más pausado que con la banda anterior y temas románticos como este

'Guerrero' (Lo que aletea nuestras cabezas, 2015)

También de su álbum debut en solitario, Robe Iniesta marco distancia con Extremoduro usando un registro diferente, aunque con su misma personalidad.

'Nada que perder' (Se nos lleva el aire, 2023)

Robe recuperó tonalidades clásicas de intensidad, rock y desgarro poético. La letra aborda el desencanto, la conciencia del fracaso y la aceptación de la vida y la esperanza del amor como redención ante la oscuridad.

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