Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Juan Nicolás: "Creo en el cuerpo como primer lugar de creación"

Hablamos con el gestor cultural y CEO de JN Producción desde ese territorio que ordena su manera de pensar

Juan Nicolás en su estudio de Los Dolores

Juan Nicolás en su estudio de Los Dolores / Carlos Barba

Sentado en el suelo, rodeado de lápices, documentos y luz natural, Juan Nicolás parece más un performer en pleno ensayo que un gestor cultural. Esa forma de trabajar —abierta, física, intuitiva— no es casual: es su manera de entrar en la creación. Tras más de una década vinculando al arte, la intervención social e innovación cultural, relanza su sello JN, una plataforma desde la que busca acompañar a artistas, proyectos y organizaciones en procesos creativos con impacto.

Esta imagen —trabajando en el suelo— transmite una idea potente: crear desde el cuerpo. ¿Es así como funciona su proceso creativo?

Totalmente. Yo siempre digo que el cuerpo piensa antes que la cabeza. A veces creemos que la creación ocurre en un plano abstracto, intelectual, pero para mí empieza en lo físico: moverme, escribir en el suelo, cambiar de postura, habitar el espacio. Cuando bajo al cuerpo, aparece algo más honesto, más intuitivo, menos filtrado por la autocensura o la expectativa.

El cuerpo es un laboratorio de ideas. Ahí se condensan memorias, intuiciones, heridas, deseos. Sentir, literalmente, qué produce un proyecto en mi cuerpo es parte del criterio: si algo no vibra, no fluye, no respira… no sigue.

Ha trabajado con artistas para quienes el cuerpo es un territorio central: Angélica Liddell, Sol Picó, Raimund Hoghe, Jan Fabre… ¿Qué le queda de esas experiencias?

Todo. Son encuentros que te marcan para siempre porque no se aprenden desde la teoría, sino desde la vivencia. Angélica me enseñó la radicalidad de la presencia, la valentía de exponer lo íntimo como una forma de verdad. Con Sol Picó entendí el poder del cuerpo como pura energía en movimiento, casi como un lenguaje que precede a cualquier palabra.

Raimund Hoghe fue una lección de sensibilidad política: su cuerpo —un cuerpo no normativo, vulnerable— era ya una declaración. Ver cómo transformaba esa fragilidad en fuerza escénica me cambió.

Con Jan Fabre viví otra cosa: el cuerpo como resistencia, como ritual, como límite y como exceso. Y también he aprendido muchísimo de artistas menos conocidos, pero con una honestidad corpórea brutal: compañías como Peeping Tom, o creadoras emergentes para quienes el cuerpo es un modo de pensar.

Y también he aprendido muchísimo de grandes profesionales de la danza contemporánea murcianas como Isabel Lavella con una honestidad corpórea brutal: , o coreógrafas y docentes como Marisa Brugarolas para quienes el cuerpo es un modo de pensamiento e integración

Juan Nicolás

Juan Nicolás / Carlos Barba

¿La corporeidad es también una herramienta política en su trabajo?

Sin duda. Y aquí entran lecturas como las de Paul B. Preciado, que hablan del cuerpo como lugar donde operan el género, la norma, el poder. Los cuerpos son políticos porque son los primeros en recibir la ley, el deseo, la mirada, el estigma. Y también porque son capaces de resistir y transformarse.

A mí me interesa mucho esa idea: el cuerpo como archivo, como frontera, como posibilidad. Creo que parte de mi trabajo, incluso en proyectos sociales, tiene que ver con eso: devolver presencia, dignidad y agencia a cuerpos que muchas veces han sido invisibilizados.

Viene de trabajar en el poemario De cuerpo presente, de Bob Pop, recién estrenado. ¿Qué le ha enseñado ese proceso sobre la narración desde lo físico?

Ha sido un viaje precioso. El cuerpo, en esta pieza, es memoria, humor, vulnerabilidad, biografía. Me interesaba mucho acompañar un proceso en el que lo corporal no es un adorno, sino un lenguaje. Cuando un intérprete decide exponerse corporalmente —no para mostrar belleza ni virtuosismo, sino para mostrar verdad— ocurre algo muy poderoso: aparece la empatía, aparece el vínculo.

Creo que es uno de los puentes más profundos que existen entre escena y espectador: un cuerpo que se muestra sin imposturas. Las artes en vivo necesitan ese carácter de veracidad, y no hay nada más cierto y palpable que un cuerpo en escena presente como el de Bop Pop

En muchos de sus proyectos habla de comunidad, de convivencia, de intervención social. ¿Cómo encaja la fisicalidad en esa dimensión más social de su trabajo?

Encaja totalmente, aunque parezca que son mundos distintos. Cuando trabajas en desarrollo comunitario, trabajas con cuerpos: cuerpos migrantes, cuerpos heridos, cuerpos desplazados, cuerpos que buscan un lugar en el mundo. No es solo teoría, es vida.

En Cepaim, por ejemplo, aprendí que la convivencia no es una idea abstracta: es un espacio que se construye desde la presencia física, desde el encuentro, desde compartir. Y eso también es corporal: mirar, escuchar, tocar la realidad del otro.

Creo que mi experiencia en intervención social me ha hecho todavía más consciente de que el cuerpo es el primer territorio político y el primer territorio cultural.

Creo que mi experiencia en intervención social me ha hecho todavía más consciente de que el cuerpo es el primer territorio político y cultural

Juan Nicolás

— Gestor cultural y CEO de JN Producción

¿Cómo se traslada esta mirada corporal a su nuevo ciclo profesional? ¿Qué quiere explorar desde JN?

Quiero explorar la creación desde la fisicalidad y desde la sensibilidad contemporánea. Me interesa trabajar con artistas y proyectos que no tengan miedo a habitar lo vulnerable, lo fragmentado, lo ambiguo. Quiero acompañar procesos donde el cuerpo sea un lugar de pensamiento, no solo un vehículo de representación.

Y también quiero que JN sea un espacio seguro donde las personas creadoras puedan ser sin máscaras, sin exigencias imposibles, sin esa presión de demostrar constantemente. Un lugar donde el cuerpo —su ritmo, su deseo, sus límites— marque el proceso creativo.

JN es un espacio de producción, sí, pero sobre todo de sensibilidad artística: un lugar donde crear sin máscaras ni presiones, sin la obligación constante de demostrar quién eres

Juan Nicolás

— Gestor cultural y CEO de JN Producción

¿Y cómo se traduce eso en servicios concretos? ¿Qué ofrece JN a artistas y proyectos?

En JN trabajamos desde una idea muy sencilla pero muy poco habitual: cada proyecto es un cuerpo con un recorrido propio, y nuestro trabajo consiste en acompañarlo con respeto, con rigor y con una mirada capaz de leer sus tiempos y su forma.No somos una agencia de producción al uso, ni una consultora que encaja propuestas en fórmulas prefabricadas. Somos un espacio donde las ideas pueden respirar, expandirse y encontrar la estructura que necesitan para avanzar.

A veces ese acompañamiento empieza en un punto muy inicial, casi embrionario, cuando un artista o una compañía solo tiene una intuición, un gesto, una imagen. Otras veces llega cuando el proyecto ya está en marcha y necesita claridad, estrategia o una mano experimentada que ordene el proceso. En todos los casos, lo que ofrecemos es un itinerario, un camino diseñado específicamente para cada creador o entidad, un recorrido que se adapta a sus necesidades reales y que les permite llegar donde solos no podrían o tardarían mucho más.

Ese camino —que es también el gesto visual que sostiene nuestra identidad gráfica— no es lineal: avanza, duda, se replantea, gira, vuelve a arrancar. Y JN está ahí en cada tramo, aportando aquello que sostiene: estructura, pensamiento, red, mediación, equilibrio, estrategia, tiempo, visión.

Acompañamos la búsqueda de financiación y el diseño de la estrategia a través de los beneficios y deducciones  fiscales, pero también la producción ejecutiva, el diseño artístico, la comunicación cultural, la creación de alianzas, el desarrollo de audiencias o el impacto social. No se trata solo de “hacer posible” un proyecto, sino de hacerlo crecer de manera honesta, sostenible y coherente con la identidad de quienes lo crean.

Al final, nuestro trabajo tiene que ver con sostener. Con estar. Con hacer que cada creador no camine solo, sino acompañado por un equipo que entiende que la cultura también es un cuerpo frágil que necesita cuidados.

Ese es el corazón de JN: leer cada proyecto como un trazo único y acompañarlo hasta que encuentre forma, vuelo y destino.

Si su nueva etapa fuese un gesto corporal, ¿cuál sería?

Creo que sería un cuerpo que se inclina hacia el suelo para empezar de nuevo, pero que al mismo tiempo se abre, se expande. Un cuerpo que respira. Un cuerpo que crea desde la calma, desde la presencia y desde la verdad.

Quizá, simplemente, un cuerpo que por fin está donde quiere estar.

Tracking Pixel Contents