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‘Reuni2’: medio siglo de pintura y amistad se reencuentra en el Museo de Siyâsa

Abellán Juliá y Semitiel Segura ofrecen, hasta el 6 de enero, un recorrido por sus trayectorias artísticas, permitiendo al público descubrir la evolución de sus estilos, influencias compartidas y experiencias creativas

Presentación de la exposición durante su inauguración.

Presentación de la exposición durante su inauguración. / Ana Martín

Pascual Vera

Pascual Vera

El Museo de Siyâsa de Cieza inauguró Reuni2, una exposición de arte que no solo reúne la obra de dos artistas españoles de larga trayectoria, Abellán Juliá y Semitiel Segura, sino que celebra medio siglo de complicidad creativa, descubrimientos artísticos y un sueño de creatividad que empezó cuando ambos apenas rozaban la adolescencia y ya trabajaban con pasión por el dibujo.

No es frecuente que una exposición de arte resuma tantas capas de vida: el origen común, la influencia determinante de un maestro de arte, las bifurcaciones de dos estilos pictóricos que han crecido por separado, pero que siguen latiendo al unísono. "Más que una exposición, es un reencuentro", decía uno de los asistentes tras la inauguración. Reencuentro con la memoria artística, con el aprendizaje creativo y con esa amistad artística que no necesita grandes declaraciones para sostenerse medio siglo.

Dos trayectorias paralelas

La muestra Reuni2 presenta dos caminos estéticos distintos y plenamente maduros, pero unidos por un mismo origen: el aula de Juan Solano, maestro recordado por su extraordinaria capacidad para despertar vocaciones artísticas y talento joven. Fue él quien supo ver, en aquellos dos niños curiosos, una intuición artística que otros quizá habrían pasado por alto.

Solano no solo les enseñó a pintar; les enseñó a creer en el arte y a crear con libertad. Quienes lo conocieron recuerdan que una mirada suya podía convertir la timidez en coraje creativo y el trazo vacilante en convicción artística. A esa escuela emocional pertenece el origen del proyecto que hoy desemboca en el Museo de Siyâsa.

Cincuenta años después, Abellán y Semitiel han construido trayectorias sólidas, cada uno desde una voz artística propia. Pero ambos mantienen, en el corazón de su obra, la misma fidelidad a un mundo interior creativo que se resiste a ser negociado. Como definió uno de los presentadores del acto, "los dos han cambiado, han explorado territorios artísticos nuevos, han variado el estilo tantas veces como de gafas puede cambiar un cincuentón… pero nunca han perdido esa voz profunda que los hace reconocibles al instante".

Hacer visible lo invisible

La exposición es, en esencia, un diálogo artístico. No solo entre las obras, sino entre la mirada del visitante y el universo creativo que cada pintor ha ido modelando durante décadas. La frase de Paul Klee, incluida en la que habló uno de los presentadores, funciona casi como un lema del arte: "El arte no reproduce lo visible; hace visible lo invisible".

Los cuadros de Semitiel y Abellán no se limitan a representar un objeto o una escena: invocan aquello que no puede decirse con palabras. El color, la luz, la textura, la composición y el gesto pictórico son aquí herramientas para contar historias visuales que no necesitan narrador.

En el caso de Semitiel, el visitante encontrará una obra cargada de atmósferas, silencios, sugerencias y misterio artístico. Su trabajo parece moverse siempre en el borde de lo real y lo intangible, como si la pintura fuera una manera de rescatar aquello que la memoria artística no termina de retener.

Abellán, por su parte, despliega una pintura de gran fuerza, directa y rítmica, donde la forma, el trazo y el gesto pictórico tienen una presencia casi corporal. Hay algo profundamente vital en sus composiciones, como si cada trazo fuera una declaración de resistencia artística frente al paso del tiempo.

Conversación silenciosa

El recorrido por Reuni2 permite comprobar cómo dos mundos aparentemente distintos se encuentran en un punto común: la intimidad artística. Los cuadros hablan entre sí; y hablan también con quien se detiene a mirarlos. Lo convierten en una conversación visual entre la obra y el espectador. Allí donde las palabras no alcanzan, llegan ellos con sus colores, formas y emociones pictóricas.

Ese diálogo emocional, tan característico de las grandes amistades artísticas, es también el hilo conductor de la muestra. Las obras no están ordenadas por etapas ni por estilos, sino por afinidades poéticas. El visitante no asiste a una comparación de estilos, sino a una convivencia creativa.

Un sueño compartido

Si algo transmite la exposición es la certeza de que el arte contemporáneo, cuando nace de una amistad auténtica, tiene la capacidad de prolongarse más allá de lo material. Lo que comenzó siendo una ilusión adolescente —dos niños con un papel, un lápiz y más intuición artística que conocimiento— ha terminado convertido en un legado estético y humano.

"Esta exposición muestra el resultado de una cadena de afectos, de complicidad creativa y de trayectorias artísticas", afirmó uno de los presentadores del acto. Una cadena que arranca con Juan Solano, continúa con Semitiel y Abellán, y llega ahora a todos los visitantes que recorrerán la muestra en el Museo de Siyâsa.

Reuni2 no es solo una celebración del arte. Es la celebración de un camino compartido, de una fidelidad a la creación, de un universo pictórico y de una luz artística que, medio siglo después, sigue creciendo.

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