Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Creadora de contenido

Sonia Carrión (@food.nd.so): "El principal error es intentar cuidarnos desde la prohibición"

Hablar de alimentación saludable sin culpas, sin extremismos y sin perder el disfrute es casi un arte... y ella lo domina. Con más de 350.000 seguidores, ha conseguido que miles de personas se reconcilien con la comida desde un lugar más amable y sostenible

Sonia Carrión.

Sonia Carrión. / L. O.

Miriam Alegría

Miriam Alegría

Hablar de alimentación saludable sin culpas, sin extremismos y sin perder el disfrute es casi un arte… y Sonia Carrión lo domina. Con más de 350.000 seguidores y una comunidad que acude a ella en busca de equilibrio real, Sonia ha conseguido que miles de personas se reconcilien con la comida desde un lugar mucho más amable y sostenible.

Desde Murcia, con su huerta, sus sabores y su forma de vivir tan nuestra, Sonia combina rigor nutricional con cercanía, recetas sencillas con educación alimentaria, y ciencia con humanidad. En sus vídeos no hay miedo al pan, ni demonización de los carbohidratos, ni discursos de “todo o nada”. Hay salud, sentido común y mucha verdad.

Hoy, en En mi pantalla, hablamos con ella sobre los mitos que más dañan la relación con la comida, sobre hábitos reales, sobre la presión de las redes, sobre la magia del limón murciano y, por supuesto, sobre cómo comer mejor… sin complicarnos la vida.

¿Quién es Sonia cuando no está detrás de los fogones ni grabando recetas saludables?

Soy una persona muy sencilla y tranquila. Me encanta la naturaleza, viajar, pasar tiempo con mi familia, y también desconectar cocinando sin cámara de por medio. En realidad, mi trabajo y mi forma de vivir están muy ligados, así que fuera de los fogones sigo siendo la misma: alguien curiosa, que disfruta cuidándose y aprendiendo cómo sentirme mejor cada día.

Cuentas con más de 350.000 seguidores y millones de visualizaciones. ¿Cuándo te diste cuenta de que tus vídeos estaban ayudando de verdad a la gente a mejorar su relación con la comida?

A veces no somos conscientes de la cantidad de personas que hay detrás de una pantalla hasta que alguien te escribe y te dice: “Gracias, porque por fin estoy aprendiendo a comer sin miedo”. Muchas personas viven atrapadas en ese ciclo tan típico: restricción, no ser capaces de flexibilizar, sentir culpa cuando se salen un día de la norma y, después, la necesidad de compensar. Y la realidad es que nada de eso es necesario para cuidarse. Cuando alguien me cuenta que mis vídeos le han ayudado justo a romper ese patrón —a permitirse disfrutar de una comida fuera sin castigarse después, a vivir la alimentación de forma más amable y equilibrada— ahí es cuando realmente tomo conciencia de que mi mensaje está llegando donde quiero. Ese es el impacto que más me emociona.

¿Recuerdas el primer vídeo o receta que se volvió viral y te hizo pensar "vale, esto ya no es un hobby"?

Sí, lo recuerdo perfectamente. Fue una receta súper sencilla, de esas con apenas tres ingredientes, pero que demostraba a la perfección que “fácil, rico y saludable” pueden ir totalmente de la mano. Era una receta apetecible, rápida y muy del día a día, y creo que por eso conectó tanto: porque enseñaba que comer bien no tiene por qué ser complicado ni aburrido. A raíz de ese vídeo la cuenta empezó a crecer muchísimo y pensé: “vale, aquí hay algo más que un hobby”.

Has conseguido que la alimentación saludable no sea aburrida. ¿Cuál dirías que es tu fórmula para que comer bien también apetezca?

Creo que el principal error es intentar cuidarnos desde la prohibición, centrarnos en todo lo que “no podemos” comer. Cuando cambias el chip y entiendes que una receta con ingredientes reales puede estar igual de buena, e igual de rápida, que otra menos nutritiva, dejas de castigarte y empiezas a disfrutar. Y cuando notas que comer así te da más energía, te mejora las digestiones y te hace descansar mejor, entiendes que no es un castigo: es un regalo que te haces a ti misma.

En un mundo lleno de dietas milagro, ¿cuál es el error más común que comete la gente cuando quiere cuidarse?

Creo que se junta un poco todo: queremos resultados fáciles, rápidos y sin renunciar a nada, y por eso triunfan tanto las dietas milagro. Pero rara vez se habla de las consecuencias que eso tiene. Uno de los errores más frecuentes ahora mismo es el miedo a los carbohidratos, esa idea de que son “malos” por sí mismos. La realidad es que solo existen tres macronutrientes (hidratos, proteínas y grasas) y demonizar uno de ellos no tiene ningún sentido. Lo que realmente necesitamos es aprender a equilibrarlos, no a prohibirlos.

Dices que tu contenido promueve equilibrio, no perfección. ¿Te has sentido alguna vez presionada por mostrar un estilo de vida “perfecto” en redes?

Sí, claro. Muchas veces te das cuenta de que la perfección es algo aspiracional, y que hay personas que siguen tu contenido pensando que, si hacen exactamente lo que tú haces, podrán llegar a ser como tú. Pero con el tiempo he aprendido que la gente también conecta, y mucho, con lo real: con mostrarte en tus días buenos y en los no tan buenos. Forma parte del mensaje que quiero transmitir. Nadie es perfecto, y no pasa nada.

¿Qué receta o truco de cocina te piden más tus seguidores?

Lo que más me piden son recetas de dulces saludables. Creo que gustan tanto porque permiten disfrutar de algo rico mientras eliges opciones más nutritivas, y eso hace que el proceso sea mucho más sostenible en el tiempo.

Por otra parte, también hay que entender que disfrutar de un dulce “estándar” en momentos puntuales tiene su lugar dentro de un estilo de vida equilibrado. No se trata de prohibir, sino de encontrar ese punto en el que puedes cuidarte sin perder la flexibilidad ni el disfrute.

En tus redes hablas mucho de educación nutricional. ¿Qué mito alimentario te gustaría desterrar de una vez por todas?

El mito de que para perder grasa hay que pasar hambre. Esto, de verdad, no puede estar más lejos de la realidad. Cuando sabes cómo equilibrar los alimentos y cómo estructurar tus comidas de forma inteligente, puedes conseguir tus objetivos físicos sin sentir restricción, sin hambre constante y disfrutando de lo que comes.

Además, es perfectamente posible mantener resultados incluso flexibilizando los fines de semana, saliendo a comer fuera y manteniendo tu vida social. No se trata de sufrir, sino de aprender a comer de manera que tu estilo de vida sea sostenible y coherente con tus objetivos.

Murcia está muy presente en tu contenido. ¿Qué tiene nuestra gastronomía o estilo de vida que también te inspira a la hora de crear?

Murcia tiene algo muy especial, y es que dentro de la misma región tenemos de todo: playa, montaña y, sobre todo, la huerta, que nos regala productos frescos y con un sabor único. Crecer rodeada de esa variedad te hace ver la cocina desde otro lugar: desde el respeto al producto, la estacionalidad y la sencillez.

Además, dentro de nuestra cocina tradicional tenemos platos súper nutritivos, como la ensalada murciana o el zarangollo, que están hechos con ingredientes frescos y aportan muchísimas vitaminas y minerales. Creo que todo eso inspira mi contenido: enseñar que con productos reales y de temporada se pueden hacer recetas fáciles, saludables y llenas de sabor.

Si tuvieras que elegir tres alimentos que nunca faltan en tu cocina murciana, ¿cuáles serían?

Los cítricos, y sobre todo el limón. No concibo una sopa sin un chorrico de limón, ni un plato de arroz sin ese toque final que le da tanta vida. Si no lo lleva, siento que le falta algo.

También me gusta muchísimo hacer conserva casera, especialmente el tomate en conserva para la ensalada murciana. Siempre tengo botes preparados en mi despensa.

Y, por supuesto, el pimentón. En Murcia tenemos una industria potentísima y lo uso para dar sabor a prácticamente todas mis recetas. Nunca falta.

Has conseguido acercar la nutrición a todos los públicos. ¿Sientes que todavía hay prejuicios hacia los creadores que hablan de salud en redes?

Creo que los prejuicios, en cierto modo, pueden ser algo positivo, porque nos recuerdan que debemos estar alerta a la hora de consumir contenido de salud. En redes convivimos dos perfiles muy distintos: por un lado, personas que comparten información honesta, basada en evidencia y desde la formación; y por otro, creadores que priorizan la viralidad por encima de ayudar, y que a veces difunden mensajes confusos o directamente incorrectos.

Por eso pienso que es importante que quien consume contenido sepa diferenciar entre ambos grupos y no caiga en el clickbait, en las dietas milagro o en mensajes que prometen resultados imposibles. Si los prejuicios ayudan a que el público sea más crítico y seleccione mejor a quién escucha, entonces tampoco me parecen algo negativo.

¿Cuál ha sido el mensaje o testimonio más bonito que has recibido gracias a tu contenido?

Siento que donde más puedo ayudar es en consulta, cuando conozco a la persona y puedo acompañarla de forma directa. Pero a través de las redes he recibido mensajes realmente bonitos, sobre todo de personas que han conectado con el mensaje que intento transmitir: que un estilo de vida saludable es posible incluso con poco tiempo, que se puede disfrutar y que se puede mantener en el largo plazo sin dietas estrictas ni el típico “todo o nada”.

Cuando alguien me escribe para decirme que ha dejado de vivir la alimentación desde la culpa y que ahora siente más equilibrio, más calma y más libertad, pienso que todo el esfuerzo que hay detrás merece totalmente la pena.

¿Cómo gestionas las críticas o el hate cuando hablas de temas polémicos como los ultraprocesados o los productos “fit”?

Te voy a ser sincera: las críticas en redes siempre las he llevado bastante bien. No tengo demasiadas, y cuando aparecen, casi siempre dicen más de la persona que critica que de la persona criticada. Suelen venir desde la desinformación, desde argumentos poco sólidos o, directamente, desde ataques personales a mi forma de hablar o a alguna cualidad física que no encaja con lo que esperan ver.

Además, tengo una comunidad tan fiel y tan respetuosa que muchas veces son mis propias seguidoras las que responden y ponen límites, dejando claro que ese tipo de comentarios están fuera de lugar en los tiempos que corren. Eso también me recuerda que el mensaje que intento transmitir está llegando a la gente adecuada.

Un tip infalible para comer bien incluso cuando no tienes tiempo.

Para mí, lo más importante es planificar la compra sabiendo que no todos los días vas a poder dedicarle tiempo a la cocina. Y, por suerte, hoy tenemos procesados con buenos ingredientes que nos facilitan muchísimo la vida y que nos permiten montar un plato completo en pocos minutos. Por ejemplo, una ensalada de lentejas con tiras de pollo, aguacate y tomates cherry puede ser súper rápida y nutritiva sin necesidad de cocinar nada.

Y, por otro lado, siempre está la opción de tirar de tápers que hayamos congelado previamente para estos días, o apoyarse en el meal prep o el batch cooking. Con un poco de organización, comer bien no tiene por qué ser complicado.

Un plato saludable que recomiendes para esta Navidad, que sea rico y sin complicaciones.

Se me ocurren muchísimas opciones, pero voy a decir la que preparé las navidades pasadas: unas carrilleras en salsa. En mi cuenta podéis encontrar la receta, y si me escribís, no tengo ningún problema en pasarla. Es un plato que se hace en olla exprés, queda súper aparente y lo mejor es que puedes dejarlo listo con antelación. Así no tienes que estar con prisas ni metiendo nada al horno en el último momento.

¿Qué no veríamos nunca en tu perfil, aunque garantizara millones de visualizaciones?

Siempre he intentado mantener la coherencia con mis valores, incluso aunque eso signifique sacrificar alcance. Por ejemplo, nunca verás un vídeo en el que diga que comiendo de una forma concreta vas a “mejorar” una parte del cuerpo en específico. Es un recurso muy utilizado en redes, especialmente con la barriga, y para mí es engañar a la gente. Centra el objetivo únicamente en lo físico y, al final, termina dañando la relación que tenemos con nuestro cuerpo y con la comida. Ese tipo de mensajes no tienen cabida en mi contenido.

Y si mañana desaparecen las redes, ¿seguirías enseñando a comer bien desde otro formato? ¿Cuál sería?

Sin duda. Mantendría las consultas tanto online, si fuese posible, como presenciales. No lo he mencionado antes en la entrevista, pero formo parte del equipo de NuMurcia, un lugar donde estos valores están muy presentes y donde ayudamos a las personas a llevar su salud al siguiente nivel a través de los hábitos, la alimentación y la educación para la salud.

Y, además, no me importaría iniciar algún proyecto más personal, como un libro o algún formato educativo. Creo que hay muchas maneras de divulgar y acompañar, pero cada cosa a su debido tiempo. Por ahora, me siento muy afortunada de poder hacerlo desde donde estoy.

Tracking Pixel Contents