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Artes escénicas

Halley: cuando la danza persigue al cometa en el Teatro Circo de Murcia

La nueva creación de Led Silhouette combina movimiento, metáfora social y poesía visual en una reflexión sobre el presente y el porvenir

Halley.

Halley.

La Opinión

La Opinión

La compañía de danza contemporánea Led Silhouette llega este viernes al Teatro Circo de Murcia con Halley, su nueva creación escénica firmada por los coreógrafos Jon López y Martxel Rodríguez. La pieza, que combina movimiento, poesía visual y metáfora social, se define como «una alegoría de una sociedad en constante construcción o deconstrucción».

El espectáculo reúne sobre el escenario a los intérpretes Katalin Arana, Lucia Burguete, Marina Fullana, Laura Lliteras, Marcos Martincano, Nicolás Martínez, Edoardo Ramírez y Diego Pazó, un elenco que da cuerpo a un universo físico e íntimo en el que los personajes llevan grandes cargas, recorren largos caminos marcados y anhelan superar los contratiempos y errores que les separan de la felicidad.

La producción cuenta con el apoyo de Azkuna Zentroa, dentro del programa Lanean de acompañamiento a procesos creativos, una iniciativa que ha permitido desarrollar la pieza con tiempo, investigación y una profunda reflexión sobre el estado emocional de la sociedad contemporánea.

A pesar de su precisión coreográfica, los creadores reconocen que Halley no nace de un proceso milimétrico, sino de un colapso. La obra surge «de las grandes preguntas del ser humano, aquellas que no cambian desde la antigüedad» y que, como los cometas, «vuelven a aparecer cada cierto tiempo para revolverlo todo». Ese fenómeno cíclico, que encuentra su metáfora en el cometa Halley, sirve de base para una pieza que combina energía, fragilidad, humor y una constante sensación de cuenta atrás.

La dramaturgia del espectáculo plantea una epopeya contemporánea: es la carrera desesperada de un grupo que se enfrenta al reto de tener que organizarse antes de que el cometa vuelva a pasar y todo comience de nuevo.

Esta carrera refleja, según los autores, la tensión entre la ilusión y la frustración, la esperanza y el error, el deseo y la imposibilidad. «La ilusión no se come, pero alimenta. Es el encierro en un espacio que nunca les da nada de todo lo que quieren y que, a causa de esta falta, de este deseo por el infinito, se ven obligados a buscar la grieta y abrir el hueco», indica la compañia.

Halley es también una reflexión sobre la duda, la búsqueda de respuestas y la necesidad de comprender un presente convulso. El discurso poético que acompaña la obra recorre fechas históricas vinculadas al paso del famoso cometa (desde el 239 a. C. hasta su próxima reaparición en 2061) para reivindicar un hilo invisible que conecta civilizaciones, avances y fracasos humanos. A través del movimiento, Led Silhouette construye un espectáculo que mira al pasado y al porvenir, que observa al ser humano en su fragilidad y su grandeza, y que invita a reconocer las huellas que cada paso deja en el tiempo. En Halley, la danza se convierte en un espejo de aquello que somos y de aquello que aún buscamos.

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