Entrevista
Alejandro Campillo, Fenómenos Extraños: "Queríamos dominar el mundo desde Murcia"
Los padres del punk con zaragüelles celebran el 30 aniversario de 'Cansados de bailar bakalao' este viernes en la Sala Mamba

Alejandro Campillo. / L. O.
«¡Make Lagüerta Great Again!». Esa es la consigna. Fenómenos Extraños se suben otra vez al escenario: vuelve el punk con zaragüelles. Desde que irrumpieron en la escena murciana, nos enseñaron que el punk podía rimar con ironía local, y el espíritu más gamberro convivir perfectamente con el folclore de unos zaragüelles. Más de tres décadas después, regresan al escenario para celebrar el trigésimo aniversario de su álbum más icónico: Cansados de bailar bakalao (1995), que les produjo Ricardo Ruipérez (M-Clan). El disco definió una época, y hoy sigue siendo un referente del punk-pop hecho en la huerta.
Capitaneados por el simpar Alejandro Campillo, Los Fenómenos eran chavales de instituto, unos hooligans que hacían punk con quienes llegó a grabar Manu Chao, pero no lucían imperdibles; vestían zaragüelles, enarbolaban banderas murcianistas, y tampoco hacían demasiado caso a la consigna ‘No future’. Inspirados por Ramones, Sex Pistols, Siniestro Total, Los Nikis..., estos ‘Ramones de la Huerta’ canta(ba)n (1, 2, 3…) a velocidad anfetamínica. Con Cansados de bailar bakalao rápidamente se hicieron un hueco en la parte alta de los carteles de todos los saraos de alcurnia.
Viernes, 14 de noviembre. Sala Mamba, Murcia. 22.00 horas. Desde 15 euros
Ahora que triunfan Carolina Durante o Alcalá Norte, Fenómenos Extraños refrendarán su holgada posición como titulares en su categoría de históricos, con un concierto que ofrecerá un repertorio de himnos imprescindibles del cancionero punk-rock patrio, como Mi güertica murciana o Quiero ser moderno, y algunas nuevas píldoras energéticas y revitalizantes para combatir los virus del tedio, el estrés y la formalidad. Aunque con algunas ausencias, llegan para poner las cosas en su sitio, como remedio infalible y gamberro ante la apatía, puro antídoto efervescente de punk y pop. Prometen pan, circo y pogo. «¡Hasta que el Murcia no esté en Primera seguiremos dando guerra!». Bienvenidos a un encuentro que no huele a nostalgia, y sí suena a energía fresca y desenfadada. Paren las rotativas, abrimos el micrófono a una banda que fue –y sigue siendo– un fenómeno en sí misma: Fenómenos Extraños. Hey, Ho, Let’s go!
Cansados de bailar bakalao cumple 30 años. Mirando hacia 1995, Alejandro, ¿qué recuerdos tienes de la grabación y el lanzamiento de aquel primer LP? ¿Esperabais la repercusión que tuvo, especialmente en Murcia?
Ilusión. Éramos una pandilla de amigos cumpliendo más que un sueño. La idea del grupo fue un juego de adolescentes que se convirtió en muy poco tiempo y sin darnos cuenta en un grupo que publicaba disco cuando entonces eso era muy poco frecuente en Murcia. Teníamos maquetas que pasábamos a los amigos, pero que sonaran en tu programa hizo que mucha gente nos conociera, y ahí estábamos con nuestro acné apareciendo en los más vendidos de discos Zona. En realidad, siempre lo esperamos, igual que tener Ferraris y acostarnos con Claudia Schiffer.
El disco lo produjo Ricardo Ruipérez (M-Clan). ¿Cómo fue recurrir a él?
Como Paco Trinidad no estaba disponible y Ricardo siempre se lo pasó muy bien con nosotros, todo encajó a la perfección. Él estaba en esa época con M-Clan cerrando el contrato con DRO e iniciando la historia que todos sabíamos que iba a pasar con semejante talento, pero tuvo la paciencia de ponerse al mando de la grabación de este artefacto sonoro. También participó Joaquín Talismán. Gorriz, que era nuestro manager, pensó con acierto que necesitábamos alguien poniendo límites a nuestras hormonas disparadas.
Ser aborigen murciano transforma la actitud punk de ‘No future’ en actitud de lucha para que mañana sea mejor que hoy
Temas como Mi güertica murciana, versionando a vuestra manera Minha terra galega de Siniestro Total, se han convertido en himnos generacionales. ¿Cuál fue la clave para que una versión con ese toque tan local conectara tanto con el público?
La gente de mi generación, con ganas de comerse el mundo y orgullosos como nosotros de nacer y vivir en Murcia no tenían esa canción con la que identificarse, y ese «Mi güertica murciana, tú me haces tan feliz» fue la llamada a la acción para dominar el mundo desde Murcia, y poco a poco lo vamos logrando, a pesar de Trump, Putin y la madre que los parió.
¿Cómo ha evolucionado la relación de la banda con las canciones de ese álbum? ¿Hay alguna que disfrutes especialmente en los directos actuales?
Tres décadas dan para mucho, pero nosotros hemos evolucionado poco, debido a la dificultad que nos supone manejar solo dos neuronas en nuestra corteza cerebral, por eso nos mantenemos fieles. No nos esperen con arreglos de cuerdas, samples u otras chorradas. Nosotros, como Ramones: 1, 2, 3… Si funciona, ¿por qué cambiarlo? Y como soy un jugón las disfruto todas. Son nuestro ADN, y con eso no se juega, que puedes acabar como el Dr. Connors, siendo un lagarto.
¿Cómo definirías la esencia de Fenómenos para alguien que nunca os ha escuchado?
Cuando vemos el balón, chutamos. Esa es la esencia, ¡chutar! Nada de juego de tiki-taka, y, por favor, que se abstengan los paladares exquisitos y sean bienvenidos los disfrutones.
Siempre hemos sido un verso suelto, con la dificultad extra de que no sabemos lo que es un verso
¿Cómo se combina la actitud punk de ‘No future’ con la identidad cultural murciana y las referencias locales?
Ser aborigen murciano transforma la actitud punk de ‘No future’ en actitud de lucha para que mañana sea mejor que hoy, y eso supone que lo que nos hace feliz lo cantemos a los cuatro vientos.
Vuestra portada de Cansados de bailar bakalao parodia Nevermind de Nirvana, sustituyendo al bebé por una señora en el Mar Menor. Ya vuestro primer EP adaptaba aquella portada célebre de los Clash que inspiró también a Siniestro Total. ¿Lo vuestro iba de tributos? ¿Qué importancia tenía el humor en vuestra propuesta?
No, por favor, estoy cansado del rollo tributo. Es agradecimiento a ellos por mostrar el camino y para que la gente que es muy zoquete viera el camino. Nosotros siempre nos tomamos el humor muy en serio, porque somos gente comprometida con la paz mundial y acabar con el hambre en la tierra.
Fuisteis teloneros de bandas como Mano Negra, Manu Chao colaboró en vuestro segundo disco. También conseguisteis una colaboración de Miguel Costas, ¿cómo fue? ¿Qué aprendisteis de aquellas giras y colaboraciones?
La colaboración con Miguel Costas, que siempre fue nuestro gran ídolo, es la culminación de un sueño, y la gran oportunidad de tocar con Mano Negra y grabar con Manu Chao supuso rellenar el tanque de la autoestima y confirmarnos que con el 1,2,3… no nos equivocábamos. Si los Mano Negra no se perdían ni un segundo de nuestra actuación es que estábamos en el lado correcto de la historia, como dicen ahora, y ahí seguimos.
En el panorama musical de los noventa en España, ¿dónde encajabais? ¿Había una escena punk-pop consolidada con la que os identificaseis?
Eso de encajar es de los críticos y tal, pero nosotros siempre tuvimos la sensación de estar en tierra de nadie. Desde luego en los noventa no había para nada una escena consolidada de lo que hacíamos nosotros; ni estábamos con Dr. Explosion ni con los Mojinos Escozios, y por favor, nada de que somos como los Inhumanos. Al final siempre hemos sido un verso suelto, con la dificultad de que no sabemos lo que es un verso.
En una época previa a las redes sociales, ¿qué papel jugaban programas de radio y fanzines para una banda de provincias?
Era la única posibilidad de existir más allá del patio del instituto. Gracias a ellos, la música no ha sido solo la expresión de los que dominaban el negocio. Siempre agradecidos, siempre en vuestra trinchera. Debemos mucho a gente como tú, Ángel. Cuando inauguren tu escultura ecuestre con maquetas en mano, allí estaremos para celebrarlo.
Fundasteis vuestro propio sello, Tres Lechugas Records, pero os fichó Avispa y casi os hizo desaparecer. ¿Qué ocurrió? ¿Cómo superasteis esa mala racha?
Firmamos cinco discos, solo publicaron uno, y no nos dieron libertad para grabar por nuestra cuenta. Todo se pudo hacer mejor y peor. A lo hecho pecho, culpar a otros no ayuda. Cuando firmamos con Avispa fue una gran oportunidad. Salió relativamente mal, pero aquí estamos tan agustito y comiendo paparajotes. Si eso no es triunfar…
Quiero ser moderno es un hit, sentenció el maestro Jesús Ordovás. ¿Se truncó la profecía por las desavenencias con Avispa? ¿Merecía el tema una segunda oportunidad? ¿Habéis pensado en una reedición del disco con extras y gira incluida?
Es una idea que está ahí, pero estamos esperando a que nos llame Jeff Bezos para hacerlo bien. Quiero ser moderno es la primera canción que compuse tocando las seis cuerdas de la guitarra; siempre suelo hacerlo con tres. Si así no es un hit, no sé cómo vamos a hacer uno. Merece dos, tres y todas las oportunidades que hagan falta, que todavía queremos ser modernos, aunque eso suponga enseñar medio calzoncillo.
«Make Lagüerta Great Again». La historia os nutre. «Volvemos porque nunca nos hemos ido. ¡Hasta que el Murcia no esté en Primera seguiremos dando guerra!». ¿Acto de fe, o una forma de decir que de los escenarios no os baja nadie?
Las dos cosas. En estos tiempos tan espirituales en los que han convertido a la ciencia en otra religión, esta es nuestra fe, y, claro, anunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrección, no nos baja nadie y subiremos. Pendiente tenemos el concierto del ascenso, que se hará.
Todo ha cambiado en treinta años. ¿Estamos mejor? Habéis tenido descendencia con Sueco Johanson. ¿Hay interacciones con FEX?
Aunque cada vez cuesta más, hay que intentar escapar de la nostalgia, y de que con Franco se vivía mejor. Ahora estamos mejor, se me cae el pelo, tengo la rodilla rota, pero seguimos con la misma actitud, y, como cantaban Los Brincos, «mejor», y que surjan grupazos en nuestro entorno como Sueco Johansson. Están tardando en escucharlos; es prueba de que queremos al menos treinta años más de diversión. Como mi hermano es el alma mater de Sueco Johansson, habrá interacciones, aunque sin intercambios de fluidos, que somos gente de bien.
En esta celebración habrá ausencias y presencias. ¿Otra vez con punk y zaragüelles, o habéis sido seducidos por el reguetón?
Es la primera vez que, en un escenario, de la formación primitiva solo estaré yo. Sigue conmigo Jesús, que está con nosotros desde 2002, y Emilio, que ya ha debutado en la batería cubriendo la ausencia de Perico, que vive en Málaga bajo otra identidad junto a la mafia rusa. La novedad es que con el bajo debuta Pepe Cánovas, que sustituye a mi hermano (que ahora hace bizcochos y platos de nouvelle cuisine, además de poner en marcha Sueco Johansson, que no es poco). No hay reguetón o tendencia por llegar que nos haga abandonar el 1,2,3… Y lo mismo tenemos alguna sorpresa, igual afinamos y todo. ¡Punk y zaragüelles forever!
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