Música
Carmesí, cantante y compositora: "Tiro al plato ha sido un proceso de apuntar hacia dentro para poder disparar hacia fuera"
Carmen Molina, Carmesí, es compositora, cantante y músico con una destacada formación de conservatorio. Tras Deshielo y el EP Refugio, la artista firma un nuevo disco, Tiro al plato, que verá la luz el 14 de noviembre

La compositora y cantante Carmesí. / L. O.
La cantautora murciana Carmen Molina, conocida artísticamente como Carmesí, presenta su nuevo álbum Tiro al plato, que se publica el 14 de noviembre bajo distribución de Sony Music. Tras trabajos como Deshielo (2020) y el EP Refugio, la artista firma un disco de madurez que combina introspección y energía, con un sonido más eléctrico y directo que marca un cambio en su carrera. Coproducido en su mayoría junto a Guille Mostaza, Tiro al plato explora la necesidad de silencio y concentración en una época de ruido constante. En él, Carmesí apunta hacia dentro para reencontrarse consigo misma y dispara hacia fuera con canciones que hablan de vínculos, ansiedad, intuición y autoexigencia. Un viaje emocional donde la vulnerabilidad se convierte en impulso creativo.
Empecemos por lo nuevo. Tiro al plato es un título que sugiere puntería, riesgo, la tensión entre acertar y fallar. ¿Qué historia o sensación hay detrás de ese nombre?
Viene precisamente de esas sensaciones. El título lo tuve clarísimo cuando compuse la canción que acabó llamándose igual. Resume la idea del disco: concentración, enfoque, la necesidad de aislarse del ruido externo. Siempre me ha fascinado la disciplina olímpica del tiro al plato, esa práctica individual en la que hay que aprender a escuchar el silencio. Yo soy un poco así: me pongo los cascos, me aíslo y voy a lo mío. Tiro al plato ha sido un proceso de aislamiento, de concentración, de apuntar hacia dentro para poder disparar hacia fuera. Todo el disco nace de ahí.
En este trabajo se percibe un sonido más eléctrico, más frontal, menos recogido. ¿Sentía la necesidad de ensanchar ese espacio emocional?
Totalmente. Soy muy introspectiva, y por eso mis canciones siempre lo han sido. Pero esta vez me planteé hacer un disco de forma muy consciente, después de haber recorrido un camino y saber ya quién soy. Por primera vez, el mensaje y el sonido iban de la mano. Ya no era un álbum centrado en una segunda persona, como Deshielo o Refugio, sino un viaje completamente interior. Y como necesitaba que sonara a mí, me metí a producirlo. Preproduje y produje la mayoría de las canciones. Creo que por eso el sonido es distinto: es el más fiel a lo que soy y a lo que escucho ahora mismo.
"Mis canciones en este disco son un abrazo. Algunas a los demás, en otras es un abrazo a mí misma"
En esa búsqueda se cruza Guille Mostaza, un productor con una identidad muy marcada. ¿Cómo fue ese diálogo creativo?
Guille ha sido una pieza clave. Yo estaba perdida con los sonidos que buscaba y me encerré literalmente en casa hasta que lo encontré. Cuando le enseñé mis maquetas, conectamos enseguida. Tuve la suerte de que me hiciera un hueco en su agenda y de poder convivir con él esa semana en la que terminamos el disco. Ha sabido entender y potenciar mi sonido. Ha sido un proceso creativo muy bonito y muy humano. También fue una pasada mi experiencia produciendo con Pepe Ludeña una vez más; Mario Vigara, Raúl De Lara y Bela Transa.
En los adelantos —Tú solo dime, Día triste y Modo no molestar— se mezclan vulnerabilidad y determinación. ¿Cómo se encuentra ese equilibrio entre mostrarse frágil sin caer en el dramatismo?
Me emociona esa pregunta porque estoy justo en ese proceso también en mi vida personal. Soy muy sensible, empática y nerviosa. Sufro ansiedad, y este disco ha sido una forma de aprender a convivir con eso. Las canciones me ayudan a soltar y a cuidar. Algunas son un abrazo: Tú solo dime es un abrazo a otra persona; Día triste, un abrazo a mí misma. Modo no molestar viene de otro lugar, de mirar al pasado y a lo que no fue, pero también tiene ese punto de refugio. Mis canciones son una mezcla de sensibilidad y coraje, un espacio donde abrigarse y respirar.
"He aprendido a escuchar mi intuición, incluso cuando implica dar volantazos o empezar de cero"
En muchas habla de los vínculos que nos sostienen —la madre, la amistad, los amores sinceros—. ¿Qué papel tienen en su música?
Son fundamentales. Me alegra que se perciba porque el directo del disco está dividido en actos y uno de ellos se llama precisamente Los vínculos. Es un bloque de canciones que habla de ese sostén, de esa red que nos salva. Hay una dedicada a mi madre, porque necesitaba poner en valor esa figura y reconciliarme con todo lo que implica. Es un disco más profundo en ese sentido, menos naíf. Va más a lo esencial: conocerse a una misma y apoyarse en quienes te recuerdan quién eres cuando todo se tambalea.
También es la primera vez que colabora, y lo hace con Gabriel de la Rosa (Shinova) y con Victorias. ¿Cómo nacen esas sinergias?
Nunca había hecho una colaboración y sabía que, si lo hacía, debía ser algo genuino. Con Gabriel fue muy orgánico. Durante la pandemia hacía versiones en redes, y Shinova era de las bandas que más me pedían. Él vio mis versiones, empezamos a hablar, nos hicimos amigos, y un día me invitó a cantar con ellos en Murcia. Desde entonces sabíamos que quedaba pendiente cruzar proyectos. Su voz encaja perfecta con la mía: la mía es más dulce, la suya más rugosa. Juntas cubren el espectro completo. Con Victorias pasó algo similar: cercanía y admiración mutua.
Hay un tono casi cinematográfico en el nuevo disco. Las canciones parecen escenas. ¿Qué le inspira al escribir: sus propias vivencias, lo que observa o la ficción?
Me cuesta escribir sobre cosas que no he vivido. Cuando lo he intentado, siento distancia. Todo lo que hay aquí nace de mi vida. En el estudio le pedía a Guille muchas pausas, lo que él ya llama "la pausa Carmesí". Me gusta dejar ese silencio crudo para que lo que viene después tenga más peso. El videoclip de Tiro al plato lo refleja muy bien. Está inspirado en The Bear, esa serie donde el protagonista persigue su estrella Michelin. Habla de lo mismo: la obsesión, el ruido, la búsqueda. Es mi vídeo más cinematográfico hasta ahora.
En esa serie, The Bear, hay mucha autoexigencia, algo que también está presente en el disco. ¿Le ha servido para reconciliarse con esa parte de usted?
Sí, aunque mi autoexigencia todavía me quita el sueño. Me reconozco en ese personaje. He peleado mucho contra esa parte, intentando ser más ligera, pero siempre vuelvo a lo mismo: soy perfeccionista. Tiro al plato me ha enseñado a aceptar eso. A entender que esa intensidad también forma parte de mí. No puedo evitar querer hacerlo todo con ambición y detalle. Y está bien. Esa soy yo.
En tiempos dominados por el algoritmo y la inmediatez, ¿cómo consigue proteger su espacio creativo sin perder la conexión con las redes?
No es fácil. El disco me ayudó sin yo saberlo. Cuatro de las diez canciones mencionan la palabra ruido, y no fue intencionado. Me di cuenta después. De hecho, el show empieza con ese concepto: el ruido. Esa sensación de estar tan expuestos que se pierde el foco. Durante un tiempo me dejé arrastrar por las redes, buscando visibilidad con versiones que funcionaban muy bien. Pero este disco me devolvió al origen: lo primero son las canciones. Me aislé tres meses para escribir sin pensar en likes ni expectativas. Ahora intento mantener ese equilibrio. No soy inmune a la comparación, pero procuro que no me condicione.
Y hablando del directo, su música siempre ha tenido una carga emocional muy fuerte. ¿Cómo imagina el show de Tiro al plato?
Justo ahora estoy trabajando en la producción y, de hecho, en un rato tengo clase de baile con mi coreógrafa. Va a ser un cambio importante. El sonido del disco pedía más banda, más cuerpo, y por eso sumaremos músicos y guitarras eléctricas. Yo misma tocaré la eléctrica por primera vez. Pero además necesitaba expresar las canciones con el cuerpo. No va a ser un "Lola Índigo", pero sí un espectáculo más completo, físico, donde cada canción se viva. Va a marcar un antes y un después en cómo se percibe mi música en directo.
Carmesí es también un color: intensidad, pasión, pero también herida. ¿Cómo vive hoy esa identidad?
La he trabajado mucho. Me di cuenta de que mi nombre artístico, aparte del juego con mi nombre, también es un color, y decidí potenciarlo. Todo el universo del disco gira en torno a ese rojo Carmesí y al azul, que es mi color favorito. Cada etapa de mi vida la veo en colores: Deshielo fue azul y blanco; Refugio, amarillo y rosa; Tan fácil, rojo y rosa. Ahora es rojo carmesí y azul. Es mi equilibrio entre fuerza y calma, entre fuego y serenidad.
Si tuviera que quedarse con una sola sensación que resuma el disco, ¿cuál sería ese disparo final?
Intuición. He pasado mucho tiempo dudando, pidiendo consejos, evitando decisiones que en el fondo sabía que tenía que tomar. Este disco me ha enseñado a escuchar mi intuición, a confiar en ella incluso cuando implica dar volantazos o empezar de cero. Tiro al plato es eso: el momento en que te pones los cascos, apuntas y te quedas sola contigo misma. Ese instante de silencio antes del disparo.
- Un pueblo de Murcia retrocede 15 siglos este puente de diciembre: así será el impresionante Mercado XXI Medieval de Caravaca de la Cruz
- Aparatoso incendio en una nave de pantallas LED a la entrada de Cobatillas en Murcia
- Copa del Rey: las claves del sorteo y los rivales a los que se puede enfrentar el Real Murcia
- El Real Murcia se asegura un Primera División
- El Real Murcia consigue la épica en Copa y elimina al Cádiz
- Atropella con el coche a una joven que iba en patinete en Murcia y se da a la fuga
- La reina Letizia entrega el Premio Nacional de Discapacidad al Ayuntamiento de Cartagena
- Consulta el programa de actividades de la Navidad 2025-26 en Murcia