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Entrevista

Shenandoah Jazz Project: “El jazz no es un museo, sigue siendo una música actual”

Este ecléctico, vanguardista y creativo cuarteto murciano abre oficialmente la temporada en Jazzazza Jazz Club esta noche. Lo hará, además, presentando las canciones de su segundo disco, ‘Ecos de lo salvaje’, que les ha hecho subir de nivel después de su prometedor debut

Shenandoah Jazz Project

Shenandoah Jazz Project / L.O.

Shenandoah Jazz Project, cuarteto de jazz contemporáneo integrado por los músicos murcianos Alberto Morote (saxo tenor), Marcos Ávila ( piano), Cristobal Aroca (bajo) y Andrés García (batería), vuelve a Jazzazza Jazz Club para presentar temas de su segundo disco, "Ecos de lo salvaje", con su habitual cohesión, entrega y entusiasmo, y abrir oficialmente la temporada. Quedaron finalistas en la Competición de Jazz de Bucarest 2023, y desde entonces no han parado de crecer como formación, actuando en la V Edición del Murcia Jazz Festival y lanzando su primer disco, “Shenandoah” (Autoeditado, 2024), el pasado año.

Torrenciales, eclécticos, brillantes, virtuosos, vanguardistas, valientes, creativos, personales, autóctonos... Todos estos calificativos definen a Shenandoah Jazz Project, cuyo punto de partida es el jazz, “pero como un lenguaje abierto; desde ahí dialogamos con el funk, los ritmos latinos y la música clásica”, dice su batería y cofundador, Andrés García, con quien conversamos..

El nombre del grupo, Shenandoah Jazz Project, suena un poco a orquesta de swing. Miles Davis decía que cuesta mucho sonar a uno mismo. ¿A qué suena Shenandoah?

Shenandoah suena a orilla de mar enfurecido, sabe a salsa "sweet chilli", y se puede palpar como un tronco de madera noble. Conserva las vetas ásperas y rugosas de lo natural, pero conserva espacios suaves y cálidos al tacto. A Miles seguro que le gustaría [ríe]. Apenas hay swing, solo sabor. Nuestro punto de partida es el jazz, pero como un lenguaje abierto. Desde ahí dialogamos con el funk, los ritmos latinos y la música clásica.

¿Qué historia o concepto principal queréis explorar con este segundo álbum? ¿Qué significa "Ecos de lo salvaje" para vosotros y cómo se refleja en la música?

Habla de volver a lo esencial. Se trata de mostrar nuestra música sin complejos, sin filtros. Es una invitación a escuchar cada una de las canciones impregnadas de instinto, energía y pureza. “Ecos de lo salvaje” describe eso de manera perfecta, los sonidos primitivos de la fuerza de la naturaleza. ¿Te imaginas cómo sonaba nuestro planeta antes de que hubiera vida en él?

¿Cuándo? Viernes 26. 22,00h.

¿Dónde? Jazzazza, Murcia

Entradas: 20€ Mesa / 12€ General

A diferencia del primer trabajo, ¿cómo han evolucionado vuestro sonido y dirección musical en cuanto a composición y grabación?

El primer disco fue más una presentación, había mucho sabor mediterráneo en él y muchas ganas de mostrar lo que cada uno de los miembros llevaba dentro. Este sigue teniendo parte de eso, pero hemos encontrado un camino más claro, un sonido de grupo más definido, más compacto, y sobre todo unas composiciones más maduras y que consideramos de mayor nivel. Además nos hemos atrevido a mezclarnos con otros estilos con mayor naturalidad y sin perder nuestra esencia.

El título evoca una conexión con la naturaleza. ¿Hasta qué punto habéis buscado que la música refleje paisajes, emociones primarias o la naturaleza en su estado más puro? ¿Hay piezas que representen lugares o momentos específicos?

Totalmente, hay piezas que nacieron tras un viaje real e introspectivo tratando de capturar la energía del desierto (“Desértico”). Otro intenta captar lo crudo y abstracto de una larga noche de sueños (“Oníricus”). y algún otro evoca la vitalidad del paisaje urbano con sus cientos de vidas concentradas en el mismo instante.

Alberto, como líder del proyecto, ¿qué dinámica seguisteis para componer y arreglar las piezas del álbum? ¿Las ideas surgieron de improvisaciones grupales o ya venían con una estructura clara?

Somos un colectivo donde cada miembro tiene su voz, y en ese aspecto si nos gusta actuar como un grupo tradicional. Las ideas de las composiciones son como la masa madre del panadero: viene bruta y sin fermentar a la sala de ensayo, y allí en el "obrador" cada miembro le aporta su sabor, y entre todos le vamos dando forma hasta que la misma pieza crece de manera orgánica y dice basta.

¿Qué buscáis con vuestras grabaciones en directo? ¿Cómo se unen las distintas voces para formar un sonido cohesivo?

En las grabaciones buscamos transmitir la energía real de la banda. El jazz vive del momento, de lo irrepetible, y nos gusta que así quede reflejado. Nuestra cohesión viene de escuchar mucho al otro y no de intentar tanto destacar individualmente, sino construir un sonido de grupo en cada canción.

En este trabajo habéis contado con colaboraciones especiales. ¿Cómo enriquecieron estos invitados el sonido del disco?

Al final, la colaboración del rapero Crono no pudo materializarse por motivos ajenos a la banda, y decidimos contar con Nat B de Luz Roja, una cantante urbana colombiana afincada en Murcia que nos encanta. Tiene un gran talento y proyección. Ha mejorado con creces nuestro tema con su voz.

En vuestra música hay jazz, pero también hay toques de otras corrientes. ¿Cuáles son las principales influencias en este LP? ¿Qué artistas o géneros han sido fuente de inspiración directa?

Cada miembro tiene un background distinto, y aunque todos coincidimos en el jazz, eso se acaba notando en el resultado final. Yo ahora mismo estoy escuchando a Moisés Sánchez, pero tuve una época muy fuerte con Lizana. Sé que al resto de los miembros les pasa lo mismo, y eso influye también en nuestra música. Reconozco que Tigran Amassian también nos gusta, pero no somos tan buenos como para parecernos a él [ríe].

¿Qué mensaje esperáis que el público se lleve después de escuchar el álbum completo? ¿Hay alguna pieza de la que os sentís particularmente orgullosos o que consideréis el corazón del disco?

Lo que siempre hemos querido, y también con este disco, es demostrar que el jazz puede ser una música entretenida y accesible. No queremos un público erudito, estamos convencidos de que todo el mundo puede apreciarla, y queremos llegar a esos curiosos que cuando estén un poco cansados de la música comercial y les apetezca algo más elaborado, se pongan nuestro disco. “Carucubere Dream” y “Oniricus” son piezas claves para entender el momento actual de la banda.

Participasteis en la grabación de 'La Orilla' de Viva Suecia. ¿Cómo sucedió? ¿Qué ha supuesto esta participación?

Soy amigo de Rafa Val, empezamos juntos en la música y compartimos unos años maravillosos tocando juntos en un proyecto al principio de nuestras carreras. Al parecer, a Rafa se le ocurrió un arreglo de vientos para”La Orilla” que quería grabar a toda costa, y me llamó para que le enviara a nuestro saxofonista de inmediato al estudio. Para nosotros fue todo un honor, una sorpresa y un orgullo. A raíz de ahí, nuestro saxo (Alberto) ha hecho un par de conciertos con ellos, y seguro que gracias a eso nos hemos abierto a un público diferente.

¿Cómo os fue en el Concurso Internacional de Jazz de Bucarest?

Fue una experiencia increíble. Estar en un entorno internacional nos dio perspectiva de lo que estaba pasando en el mundo emergente del jazz europeo y de donde estábamos nosotros. Aprendimos mucho, y nos cambió para siempre. Volvimos motivados de compartir experiencias con esos músicos de tan alto nivel.

Tenemos 2 grandes festivales: San Javier y Cartagena. ¿En qué medida se tiene en cuenta la escena del jazz murciano?

Hay mucho talento en la región, y cada vez tiene más visibilidad. Para nosotros es un orgullo formar parte de la escena y poder aportar nuestra voz. Estos dos festivales son un escaparate enorme, y ojalá podamos tocar pronto en ellos para consolidar la identidad jazzística de Murcia.

En una época en la que el jazz a veces corre el riesgo de volverse demasiado autorreferencial, ¿crees que los músicos tienen cierta responsabilidad de tender puentes más allá de su propio nicho?

Totalmente. El jazz nació como una música popular, y nosotros queremos hacer ese trabajo conectando con la gente, acercando nuestra música a ellos, y abrirlo sin miedo a mezclarlo con otros géneros y lenguajes.

En la era digital y de la música electrónica, ¿cómo motivar a los jóvenes a seguir practicando el jazz?

Mostrándoles que el jazz no es un museo, que sigue siendo una música actual, aunque no se conozca tanto. Los músicos que descubren que pueden improvisar, experimentar y expresarse con libertad se acaban enganchando.

Tradición y actualidad, ¿cómo se mezclan para que nada desentone?

Con respeto y con naturalidad. Nosotros valoramos mucho la tradición, pero no la copiamos: la usamos como punto de partida. Después cada uno aporta lo que escucha y el momento musical que está viviendo. Es una conversación entre uno mismo y las diferentes generaciones.

Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son vuestros planes tras lanzar "Ecos de lo salvaje"? ¿Teneis nuevas ideas para el siguiente proyecto?

Lo primero es girar el disco y compartirlo en el mayor número de escenarios posibles. Después si, queremos seguir en la consolidación de nuestro sonido único.

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