Literatura
‘Misión Estambul’ y contra el olvido: vuelve a las librerías la primera novela negra de Castillo-Puche
El sello murciano La Fea Burguesía ha recuperado una de las primeras obras del yeclano; texto que llevaba más de cuarenta años sin editarse

José Luis Castillo-Puche. / L. O.
A Paco López Mengual, editor de La Fea Burguesía, le sorprende y le da «mucha lástima» cómo la obra de «autores que fueron famosísimos en las décadas de los cincuenta y los sesenta parece haber sido sepultada por la arena del tiempo». Lo repite varias veces durante una charla con La Opinión previa a su paso por las jornadas literarias Cartagena Negra, donde el pasado jueves presentaron una de sus últimas novedades (la que hoy nos compete). Y lo cierto es que esa preocupación no parece impostada, pues, como bien recuerda el también escritor –y mercero– molinense, en el sello que dirige junto a Fernando Fernández Villa y Francisco Marín no solo intentan lanzar a nuevos autores, «sino también apuntalar a los clásicos de nuestra Región».
En este sentido, cualquier lector –más o menos familiarizado con la producción autóctona– al que le preguntes por nuestros «clásicos» necesitará de apenas unos pocos intentos para pronunciar el nombre de José Luis Castillo-Puche. «Date cuenta de que hablamos de un autor que fue dos veces Premio Nacional de Literatura, que fue reconocido también por los periodistas con varios galardones y que se llevó el I Premio de las Letras de la Región de Murcia, así que creo que es un acto de justicia recuperar su obra», señala López Mengual. Y lo hace por Como ovejas al matadero (1971), que ‘La Fea’ recuperó en 2018, y, sobre todo, por Misión Estambul (1954), la que ahora recuperan y hace unos días presentaban en la undécima edición de las jornadas de novela negra, policíaca y de misterio de la ciudad portuaria.
El lugar elegido, de hecho, no pudo ser más propicio, pues, como apunta el editor, Misión Estambul tiene «ese glamour» que le confiere el ser considerada una de las primeras obras del género negro escritas en nuestro país. Y, sin embargo, hasta ahora era prácticamente imposible de conseguir: «Esta es la tercera edición. La primera formó parte de la colección ‘La Novela del Sábado’ y, después, hay una de principios de los ochenta, pero nada más. Así que antes de que la recuperáramos la podías encontrar en alguna librería con novelas de segunda mano, pero incluso así era difícil toparse con un ejemplar», lamenta.
Claro, hay que tener en cuenta que hablamos de una de las primeras referencias del yeclano: apenas la tercera, solo por detrás de Memorias íntimas de Aviraneta o Manual del Conspirador, réplica al mismísimo Pío Baroja de 1952, y la celebrada Con la muerte al hombro, Premio Nacional de Narrativa en 1954. Y, sin embargo, «en ella ya encontramos, casi casi en su totalidad, el particular mundo literario de Castillo-Puche», asegura López Mengual; reflexión refrendada por la editorial, que señala que en sus páginas se muestran «los elementos que marcarían el estilo inconfundible del escritor a lo largo de su carrera: un lenguaje denso y particular, la reflexión sobre la existencia humana y la presencia constante de lo absurdo, lo surrealista y la locura en los personajes y situaciones».
Como señala el profesor Belmonte Serrano en el prólogo de esta nueva edición, «Misión Estambul es un claro ejemplo de cómo Castillo-Puche emplea la novela de espías para desplegar su imaginación febril, mezclando la narrativa con el surrealismo», aunque el editor hace un apunte relevante: «En el fondo, es una novela de viajes, como no podía ser de otra manera». Y es que el yeclano era «un viajero incansable, y eso se nota en el relato». Por ejemplo, López Mengual destaca el uso de la primera persona, «que es algo que acerca al lector a la trama: de alguna manera, nos hace partícipes de la historia, de su historia», afirma. Y, como curiosidad, recuerda la presencia en sus páginas de un murciano ilustre como es el muralista Hernández Carpe, al que el protagonista se encuentra en Roma cuando hace escala en la Ciudad Eterna de camino a Turquía. «Además, he estado mirando y..., bueno, es cierto que en aquella época Hernández Carpe estaba allí con una beca, y debieron pegarse una fiesta del estilo de La dolce vita (1960) que no sé yo si no influenciaría a Fellini», comenta entre risas.
La duda es razonable, pues Castillo-Puche era un gran cinéfilo, y eso también se hace patente en el relato. «Esta novela fue escrita en el año ‘54, cuando Hollywood estaba en todo lo suyo, y lo cierto es que la narración es muy cinematográfica», reflexiona López Mengual. «Por ejemplo –continúa–, él ya entra al trapo desde el primer párrafo; sin preámbulos, sin presentaciones. En las primeras líneas ya te da todas las claves de esta historia, como hacían en el cine de aquellos años», valora.
Aunque si hay algo sobre lo que realmente el editor pone el acento es en que, en plena década de los cincuenta –con la censura en su máximo ‘esplendor’–, el yeclano se atreve a hablar de la Guerra Civil. Lo hace por medio de un personaje de la novela, un exiliado español que coge un avión huyendo de la derrota, pero también hacia la condena de un pasado que no se puede dejar atrás. Esta referencia a la Guerra Civil es una de las constantes en la obra de Castillo-Puche, quien siempre llevó consigo la herida de la contienda: «Él tuvo dos hermanos, cada uno en un bando, y ambos murieron jóvenes a consecuencia de la batalla».
Con el apoyo de su pueblo
Para esta nueva y necesaria edición de Misión Estambul, La Fea Burguesía ha contado con la colaboración de la Fundación Castillo-Puche y de la Casa Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Yecla, que se ha volcado con la memoria de uno de sus vecinos más ilustres. Y eso que, como aquel personaje de su libro, el escritor casi que tuvo que exiliarse. «Dicen que tuvo que huir de noche y como paquete en una moto porque le iban a linchar», cuenta, entre risas, López Mengual. Y lo cierto es que el autor estuvo nada menos que catorce años sin poder regresar a su pueblo después de verter una serie de críticas sobre la enseñanza que se impartía en los Escolapios, donde él mismo estudió de joven. Hablamos de principios de los años cuarenta, y, por aquel entonces, la iglesia a la que renunció –abandonó su carrera sacerdotal para iniciar sus estudios de Periodismo en Madrid– era la que controlaba Yecla, según recuerda el editor.
Pero aquello es agua pasada, casi leyenda, y hace tiempo que Castillo-Puche se reconcilió con su pueblo y los yeclanos no acostumbran a perder la oportunidad de alardear, efectivamente, de uno de nuestros clásicos. Tampoco López Mengual, que aunque celebra que el autor haya encontrado su sitio en la historia, asegura que todavía «merece la pena» reivindicar su legado. «De hecho, nuestra intención es, poco a poco, ir rescatando toda su obra. A mí, por ejemplo, me encantaría volver a editar Con la muerte al hombro y América de cabo a rabo (1959), dos obras que en su día marcaron tendencia en nuestro país y que es una pena que hoy hayan caído en el olvido», lamenta. «Sobre todo porque –continúa– a los clásicos hay que airearlos, recuperarlos con ediciones modernas como esta», para que así nadie vuelva a dejarse a José Luis Castillo-Puche cuando alguien pregunte por las grandes plumas de la literatura murciana.
- El TSJ rechaza el recurso de los condenados por el crimen de la gasolinera de Lorca que alegaron 'miedo insuperable
- El tenista chino es técnicamente muy bueno, pero no gestiona bien las emociones
- La recreación del Entierro de la Sardina del siglo XIX en Murcia se aplaza: no será el miércoles 4, será el sábado 7 de marzo
- El 86% de los profesores de la Región de Murcia percibe un aumento de la conflictividad en las aulas
- Muere al caer con su coche al canal del Trasvase a la altura de Santomera
- El ciclista fallecido en el accidente de Librilla era Pepe Plaza, del Rajaos Runners
- Piden que se tenga en cuenta El Algar como alternativa urbanística a La Manga
- Aborda y agrede sexualmente a una mujer que paseaba a su perro en Cartagena
