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En su rincón

Paki Romera: combinar las artes

"Se puede decir que mi vida es un caos, pero soy muy feliz: hago lo que me gusta, disfruto de mis clases, tengo amigos y soy libre"

Paki Romera, en la costa de Calabardina. | JAVIER LORENTE

Paki Romera, en la costa de Calabardina. | JAVIER LORENTE

Javier Lorente

Javier Lorente

La conocí en el verano del confinamiento, en una cena entre amigos en la casa de Marcos Salvador Romera. A los postres, algunos, y ella también, se pusieron a cantar y tocar la guitarra. Me comentó que también era pintora y ya entonces me pareció que tal vez le podría hacer uno de estos artículos. Y sí, Francisca María Romera Túnez, Paki Romera, como se hace llamar, se lo merece de todas todas. Es de Puerto Lumbreras y su padre, que era mayordomo de la cuadrilla, regentaba la discoteca Géminis. En aquellos años 70, y siendo ella una niña, la familia remodeló una antigua casa de pescadores en la misma orilla de playa, en Calabardina. Es aquí donde tengo este encuentro con ella y donde le hago la foto con vistas a su Mediterráneo querido.

Me cuenta que recuerda perfectamente cuando decidió a qué dedicarse en la vida: «Un día, paseando por Cabo Cope con mi hermano, me preguntó qué pensaba estudiar. Yo tenía doce años y él me habló de que en el Conservatorio había profesores de música para todos los instrumentos y que luego tenía varias salidas. También me explicó que podría hacer Bellas Artes y luego dar clases o ser una artista. Yo tuve claro que quería hacer ambas cosas, y ahí estoy aún, con esta doble vocación». Y es que le gustaba dibujar desde niña y la música la llevaba dentro de ver a su padre en la cuadrilla. De hecho, con 15 años ya iba con su hermano a tocar y cantar en las bodas y otras ceremonias. Con el tiempo, hizo bachillerato artístico y luego la licenciatura en Bellas Artes y un Máster en Producción y Crítica Artística en la Universidad de Murcia, inició Historia del Arte y terminó un Grado Profesional de Canto… En la actualidad es profesora de guitarra, música y arte en una Academia privada que tiene en Águilas y Puerto Lumbreras.

Lo de los grupos musicales en los que ha participado ya es digno de subrayar: en 2013, con su hermano, fundó Romera Brothers, y más tarde, también con su hermana, que toca el bajo, crearon Romera Brothers Rock. Después la buscaron para otro grupo de hard rock llamado Euphoria Rock City. Asimismo, participa en un dúo acústico, de guitarras y voz, que se llama Maya Bay. También tiene otro proyecto de chicas denominado Suki (‘bonito’ en japonés), con aires flamencos, junto a la nieta del mismísimo El Chato de Puerto Lumbreras. Total, que tiempo no le sobra: «La verdad es que no paro, ensayo todos los días y hasta me he tenido que instalar un gimnasio en casa porque no tengo tiempo para ir en horas normales a ninguno», me confiesa. Algunas noches se puede permitir el lujo de cenar con su pareja, que, además de su trabajo en su finca, tiene un grupo de rock, Los Renegados: «Somos fans el uno del otro y nos hacemos mutuamente las fotos y los vídeos para las redes cuando cada uno actúa».

Me parece muy interesante su proyecto de academia de artes: «Es una especie de intento renacentista de conjugar diversas disciplinas, fundamentalmente las artes plásticas y las musicales. Hoy en día es difícil mantener la concentración de los alumnos demasiado tiempo en la misma cosa, así que lo mismo pintan, modelan o hacen manualidades, que tocan alguno de los instrumentos musicales disponibles. Es una experiencia alucinante para ellos y en la actualidad estoy escribiendo un libro que recoge la experiencia, con todas las fichas y guías de trabajo. Se puede decir que mis talleres son de creatividad, que considero que hay que potenciar mucho. Me interesa lo multidisciplinar y en mis talleres cualquier alumno tiene acceso a guitarras, bajo, ukelele, piano, percusión, dibujo y pintura, belenes, modelado, manualidades y, últimamente, también a trabajar con el vídeo. Me preocupa un acercamiento a las nuevas tecnologías. Todo ello con grupos reducidos». Me sigue hablando de la multitud de cosas que hace y añade: «Últimamente estoy aprendiendo con la IA, es una herramienta que, como todas, no es la panacea para todo, pero que hay que saber utilizar para estar al día y no quedarse atrás; una IA aplicada a las artes, claro está».

También me parece muy interesante otra de las actividades que realiza con los niños: «Hacemos conciertos benéficos para con asociaciones sin ánimo de lucro, los niños escriben obras de teatro, enlazan canciones, diseñan los decorados y el vestuario…». De nuevo, la creatividad que dirige toda su labor. Actualmente está inmersa en un libro para colorear para personas mayores con alzhéimer (ya tiene otros de mandalas para niños). Su madre, Lola, padece esta enfermedad, y con ella ha experimentado esta especie de terapia con mucho éxito. Está leyendo mucho, informándose sobre la relación entre arte y alzhéimer. El libro lo quiere vender en Amazon para que pueda llegar a todas las personas interesadas.

Y, por si le faltara poco, Paki Romera está dando sus pinitos en el modelaje, cualidades no le faltan. Tiene una patrocinadora que le facilita el vestuario para sus conciertos y eventos y, a cambio, está empezando a familiarizarse con la cámara de fotos. «En realidad lo que más me gusta es ser libre, ir a salto de mata y crear sin descanso. Este verano he organizado unos talleres exprés de arte en la naturaleza. He puesto a los niños descalzos, en la playa o en el monte, y hemos hecho acuarela y cantado a coro», explica, y añade: «Se puede decir que mi vida es un caos, pero reconozco que soy muy feliz, feliz con mayúsculas. Hago lo que me gusta, disfruto de mis clases, mis alumnos me quieren y tengo amigos de verdad, pero lo mejor es que soy libre y hago lo que me apetece sin dañar a nadie».

¿Pero esta chica no tiene ningún defecto? «Bueno, no hace demasiado descubrí que tengo dislexia y ahora entiendo que yo empezara un poquito más tarde a leer. Me preocupa, como también cierta tendencia a la ansiedad por la perfección. Tengo que intentar relajarme, dejar que las cosas fluyan, no querer controlarlo todo…», explica. Y no deja de ser una persona admirable, un encanto y una polvorilla. Guapa.

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