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Festival Internacional de Teatro, Música y Daza

Un tranvía llamado Deseo: una pasión que da voz a la desdicha y a la indefensión en San Javier

Nathalie Poza y Pablo Derqui protagonizan el montaje del texto original de Tennessee Williams que aborda la historia de amor y pasión entre DuBois y Kowalski que acaba desembocando en tragedia

Nathalie Poza y Pablo Derqui protagonizan la obra dirigida por David Serrano.

Nathalie Poza y Pablo Derqui protagonizan la obra dirigida por David Serrano. / L. O.

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EFE

Decía Tennessee Williams, autor de Un tranvía llamado deseo, que la obra reflejaba su compleja relación con el amor y el deseo, un texto con tintes personales, cumbre de la dramaturgia norteamericana que ha envejecido muy bien con el paso del tiempo, aseguran sus protagonistas Nathalie Poza y Pablo Derqui. Este domingo por la noche se suben a las tablas del escenario Parque Almansa de San Javier para ofrecer a los espectadores una obra que forma parte del 55º Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de la localidad.

"Me persigue Williams desde hace años, me conmueve su escritura, es bonito dar voz a la desdicha", explica Nathalie Poza como argumento por ser la impulsora de este proyecto, que ya trabajó en la escuela de arte dramático y que soñaba con representar, en el que además de Derqui, la acompañan María Vázquez, Carmen Barrantes y Jorge Usón entre otros.

Un tranvía llamado Deseo

Fecha: este domingo, 22.00 horas.

Lugar: Auditorio Parque Almansa

Precio: 20 euros

David Serrano es el director de esta adaptación que se estrenó en el madrileño Teatro Español el pasado mes de junio y de la que es difícil apartar de la memoria la película dirigida por Elia Kazan y protagonizada por Marlon Brando y Vivien Leigh. «Es inevitable recordar esos planos míticos, es el poder del cine; pero esa versión estaba edulcorada y nosotros nos centramos en el libreto original», apunta Pablo Derqui (Barcelona, 1976), que ha querido hacerla «genuina, acercándola a mí, es más una oportunidad que un peso». Tras arruinarse y perder la casa familiar y su trabajo como profesora, Blanche DuBois regresa a Nueva Orleans donde se ve obligada a vivir en la casa de su hermana Stella, casada con el inquietante Stanley Kowalski. Entre ellos surge una pasión que desemboca en tragedia.

Poza reseña su satisfacción al «zambullirse en la poesía de un gran texto. Me conmueve su escritura, que sea una revelación constante», admite la actriz, que detalla que el texto habla de la soledad, de la ausencia de compasión, «es una súplica para comprender a los seres delicados», justo ahora -reseña- que vivimos tiempos en los que quienes no tiene suerte, «el que no puede salir adelante es apartado. Me obsesiona la indefensión, la Gran Vía está plagada de Blanches». La actriz remarca que el texto no tiene que ver solo con la pasión sexual, que se magnificó en el cine al estar representada por Marlon Brando. «Idealizamos una figura a masculina que no deja de ser un hombre violento y que juega con el deseo femenino, es muy interesante de explorar».

Derqui detalla que Kowalski tiene un desgarro afectivo profundo, es héroe de guerra, veterano de la Segunda Guerra Mundial, inmigrante, echo así mismo, que trabaja para conseguir lo que quiere «porque le han dicho, si tú quieres puedes y viene a su casa una profesora de literatura que vive en una burbuja idílica y en el choque, uno tiene que acabar con el otro».

Le describe como un «violento indefenso al sentirse menospreciado», por su falta de cultura. Poza añade que vive en un mundo masculino que no permite la vulnerabilidad en los hombres y entre él y Blanche no se permiten «un poco de compasión».

«Blanche invade su espacio, no tiene herramientas para salir adelante y se instala en el victimismo, la rodea la enfermedad, la muerte y la violencia, llega al sitio equivocado y se encuentra en un mundo que no es el suyo, la guerra está servida», concluye Nathalie Poza.

Una de las obras cumbres de la dramaturgia del siglo XX

Un tranvía llamado Deseo es una de las cumbres de la dramaturgia del siglo XX, un clásico incuestionable por el que Tennessee Williams ganó el Premio Pulitzer en la categoría de drama, y que resulta hoy, más de setenta años después de su estreno, absolutamente moderno y contemporáneo.

En el montaje que llega este domingo a San Javier, David Serrano ha realizado la adaptación de la obra, que también dirige. Se trata de una propuesta que se aleja conscientemente de la famosa adaptación cinematográfica de Elia Kazan, tanto en la puesta en escena como en el trabajo actoral.

Dado que la película «está muy presente en el recuerdo de los espectadores», el director ha preferido optar por «otro camino» para contar» Ia fascinante historia de Blanche DuBois, una dama surefia con delirios de grandeza, refugiada en un mundo inventado, presumida, altanera y desequilibrada, y Stanley Kowalski, su rudo cuñado, miembro de la clase inmigrante proletaria, que en esos tiempos incrementaba su influencia y determinación en la sociedad estadounidense».

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