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Entrevista

El Nido: "Intentamos llevar siempre con nosotros la plaza de pueblo allá donde vamos"

Hoy arranca una nueva edición del Cartagena Folk, con tes días de conciertos gratuitos en el Parque de la Rambla. Y, en concreto, este viernes está dedicado a la música castellana de la mano de los burgaleses El Nido y el dúo vallisoletano Delameseta, previa introducción de los locales Celtícue

La banda El Nido

La banda El Nido / L.O.

Los burgaleses El Nido se han convertido en una de las propuestas más destacadas dentro del nuevo folk español. Hoy presentan en el XV Cartagena Folk su segundo disco, La constancia (2025), más ambicioso, rico en matices y estilos que su debut, Refugios a cielo abierto (2022). Vuelven a caminar entre tradición, raíces, folclore y actualidad, logrando un equilibrio que es su principal valor, y para el que han contado con dos productores (Diego Galaz y Hevi) y con las colaboraciones de Rodrigo Cuevas, Neomak y Rozalén. Sus letras, muchas inspiradas en la tradición oral y la poesía popular, reflejan un profundo respeto por las raíces culturales de Castilla, y sus directos son una fiesta, una verbena moderna, como se ha hecho siempre en las plazas de los pueblos, entre agudillos, jotas de ronda, ajechaos, charros y otros ritmos tradicionales de baile.

¿Cómo se formó El Nido?

Nos conocimos estudiando en la universidad, y pronto empezamos a quedar para tocar sin más pretensión que la de disfrutar. Al cabo del tiempo, después de que cada uno tomara su caminos después de graduarse, volvimos a juntarnos por 2020 con la idea de retomar esas ganas de compartir música que nos unieron, pero de una manera más profesional. Fuimos grabando maquetas y haciendo conciertos por toda España hasta que todo ese proceso culminó en 2022 con nuestro primer disco.

Vuestra música bebe de la tradición oral y el folclore. ¿Hay aspectos específicos de la cultura burgalesa que incorporéis? ¿Cómo ha sido el proceso de investigación y recopilación de canciones y melodías para vuestro repertorio?

Al final nosotros lo que hacemos es componer canciones desde una base muy muy enraizada en la música tradicional de nuestra tierra. De Burgos, y de Castilla y León, principalmente. Sobre todo nos encanta jugar y componer desde los ritmos de esta tradición oral, y cogiendo sonoridades de los instrumentos que se han usado siempre en la música popular, muchos de ellos domésticos, como cucharas, latas de pimentón, etc. La tradición musical de este rincón del mundo es riquísima, y nos flipa seguir descubriendo rincones maravillosos.

¿Cuándo? Hoy, 20.45 horas

¿Dónde?  Parque de la Rambla, cartagena

¿Precio? Gratis

¿Cuál es el planteamiento que habéis hecho en La constancia?

La constancia es un disco que parte de una concepción un poco más gamberra y de verbena de plaza que Refugios a cielo abierto. El planteamiento inicial fue ni más ni menos que no ponernos límites a la hora de explorar, jugar, ver cada idea que teníamos en la cabeza desde mil enfoques diferentes y ver por qué caminos nos llevaba esto. Queríamos un disco que tuviera una energía muy concreta, cercana a lo que vivimos en los directos, que son una absoluta fiesta. Aunque no hemos dejado de lado la ternura o la intimidad, como en De corazón y Arrorró.

Habéis llevado dos años muy movidos. ¿Os ha ayudado a enfocar estas canciones de otro modo? ¿Buscabais un disco más enérgico?

Después de una intensa gira de dos años con más de 150 conciertos, quisimos recoger la energía del directo y las plazas que hemos visitado en este tiempo, y nos han salido unos temas más cañeros en algunos momentos, con sonidos un poco más arriesgados, fruto de la exploración y el juego. Hemos querido exprimir lo que da de sí lo popular si experimentas con ello, y estamos muy contentos con los pasos que hemos dado.

¿Por qué habéis buscado dos productores diferentes, Diego Galaz y Hevi? ¿Habéis añadido algún instrumento con el que no hubieseis trabajado anteriormente? ¿Vuestro acercamiento al folclore es ahora más palpable y original que en el celebrado Refugios a cielo abierto?

Principalmente porque son dos productores con los que ya habíamos trabajado y nos flipó la experiencia. Tanto Diego (productor de nuestro primer disco) como Hevi (con quien hicimos Tucucu, la canción que compusimos junto a Rodrigo Cuevas) han trabajado mucho con el folclore. Diego es un absoluto maestro, y siempre aprendemos infinito de él. Además, se metió de lleno con nosotros en el planteamiento de innovar y experimentar, y el resultado es increíble. Y Hevi es la búsqueda continua de maneras diferentes de hacer música, especialmente música pensada para bailar, y encajaba perfectamente con lo que buscábamos. Hemos metido elementos nuevos –si alguien encuentra la azada en el disco, que nos escriba, como con los libros de Wally– y, sobre todo, hemos encontrado maneras megalocas de hacerlos sonar (hay violines grabados a través de tubos de PVC, panderos grabados con micros para cuna…). Sin duda, La constancia es un disco más folclórico que ‘Refugios’; así queríamos que fuera. La mayoría de las canciones están compuestas sobre charros, agudillos, ruedas burgalesas y ajechaos, y hemos vuelto a dejar un espacio para la nana, que es uno de los géneros más ricos del folclore oral.

Las colaboraciones son otro elemento clave en este disco, con la presencia de Rodrigo Cuevas, Neomak y Rozalén. ¿Cómo las imaginasteis?

Son cosas bonitas que las sueñas y de repente ves que acaban pasando, y es increíble. Componer Tucucu con Rodrigo fue una experiencia brutal, en su casa perdida en las montañas volviéndonos locos haciendo un tema que llevase al baile de una manera directa y sin tapujos. A Neomak las conocíamos porque son un grupo de pandereteras guipuzcoanas que conocen el folclore de su tierra como nadie, y que lo han mamado y han innovando con él de manera espectacular. Hicieron que Lo que siento sonara como un verdadero cañonazo. Y a María Rozalén la conocimos en el Raíces que Fetén Fetén organizó en el Price y al que nos invitó a ambos a tocar. Cuando le dijimos que teníamos una canción nueva que no dejábamos de imaginarnos cantada por ella, se lanzó de una a grabarla. Es una artista descomunal, y aún flipamos con cómo quedó la canción.

La constancia sugiere arraigo y perseverancia. ¿Qué significa para vosotros ese título, y cómo refleja vuestro vínculo con la tierra y la tradición?

Para nosotros describe un momento muy concreto en el que sentimos que nos encontramos como banda. Estamos poniendo el 300% en este proyecto, porque nos está dando las alegrías más grandes que hemos tenido en la vida. En un disco que se ha fraguado durante dos años de muchísima furgoneta, giras por teatros, salas, festivales, plazas de pueblo... un no parar en el que hemos encontrado algo que nos flipa y que queremos seguir haciendo.

¿Qué consideráis lo más peculiar del folclore castellano? ¿Vuestra letras están muy inspiradas en la tradición oral y la poesía popular? Describid vuestro sonido y principales influencias.

Al final, nosotros en las canciones hablamos de lo que nos pasa y mueve a nosotros por dentro. Sí nos fijamos en la manera de contarlo que tiene la música popular, porque el folclore no es una cosa que mire hacia atrás; siempre ha sido la manera que ha tenido la gente de contar lo que le pasaba en la vida. Así que nuestro folclore tiene mucho de creación con lo inmediato, con instrumentos que se hacía la propia gente o que simplemente reciclaba su uso, como los instrumentos domésticos. Nosotros recogemos esa manera de expresión y la llevamos a lo que nos resuena hoy en día en la cabeza. Además, todos somos muy de escuchar muchísimos tipos de música, y creemos que eso permea mogollón en nuestro sonido.

Vuestra colaboración con Rodrigo Cuevas ha generado mucha expectación. ¿Cómo surgió la idea de trabajar juntos?

Para nosotros fue un placer tremendo. Rodrigo es un artista que llevábamos admirando mucho tiempo; no conocemos a nadie ahora mismo que conozca tan bien y tan de primera mano el folclore y que lo haya llevado a un terreno tan innovador, tan personal y que, encima, esté llegando a tantísima gente. Queríamos hacer con él una canción que llevase al baile, sin mayor pretensión que esa, y tuvimos la suerte de idearla y trabajarla en su casa en la montaña, sin nada alrededor, y de darle el toque final con Hevi, que es un sabio.

¿Hay que volver a las verbenas de las fiestas de los pueblos, o llevar las verbenas a los festivales?

¡Ambas! Nosotros intentamos llevar siempre con nosotros la plaza de pueblo allá donde vamos a tocar, e intentamos que nuestros directos se conviertan en eso, como ha sido siempre: una fiesta común en la que todos disfrutamos, sin pared entre escenario y público. Es precioso ver cómo la gente conecta con ello en salas, festivales y, por supuesto, en las plazas.

¿Cómo resultó la gira por salas?

Fue una maravilla poder tener ese impulso. Hemos podido hacer una gira muy intensa de salas esta primavera desde que salió el disco en marzo, y hemos podido llevar nuestra música a sitios donde aún no habíamos pisado, como Huesca o Almería, y a otros donde es una fantasía ver que cada vez viene más gente y con más ganas de disfrutar, como Zaragoza o Murcia, que es casa ya.

¿Qué set lleváis? ¿Os coméis mucho la cabeza con el repertorio?

¡Mogollón! Revisamos cada set en cada sitio para que esté perfectamente adecuado al tipo de concierto. Llevamos un concierto con mucha energía; siempre intentamos que el público se meta casi dentro del escenario con nosotros (y, si no, tranquilos, que ya bajamos nosotros). La gente que viene baila, canta, suda y se lo goza, aunque también dejamos un espacio para emocionarse un poquillo.

¿Cuáles son vuestros próximos proyectos o sueños?

De momento, tenemos la mente muy puesta en la gira. Queremos volver a llevar nuestra música a cada rincón del país, y lo cierto es que la cosa pinta muy bien, con casi 80 conciertos programados sin tener ni el verano ni la gira de otoño aún cerradas del todo. Una cosa que nos ronda la cabeza muchísimo es poder sacar nuestra música, con nuestro folclore metidito dentro, fuera de España.

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