Música
Unidos por el mismo latido
Pese a ser una formación aún no muy rodada, el ensemble del pianista libanés Bassan Challita rozó el estremecimiento el pasado sábado durante su actuación dentro del festival Murcia Tres Culturas

El pianista libanés Bassam Challita durante su actuación del pasado en la Plaza de los Apóstoles, en el marco del festival Murcia Tres Culturas. / Albertfotog
Quizás porque la ciudad estaba latiendo con una enorme oferta de conciertos de música, destacó aún más el pasado sábado este concierto artísticamente exquisito, la Fantasía Al Andalus que presentó el ensemble del pianista libanés Bassam Challita, a quien ya conocimos el pasado mes de noviembre en Le Grand Spectacle, una idea del también libanés Toni Makhoul.
Mientras las bombas llovían sembrando la muerte entre la inocente población de Gaza, Bassam Challita ofrecía con su conjunto una experiencia musical sin fronteras, la herencia común entre Oriente y Andalucía, que imaginó desde su Córdoba natal en Líbano; un espectáculo que sirve de puente entre la tradición árabe y la flamenca con músicos y bailaores en el escenario. Tras el estreno en Líbano, llegaba a la capital del Segura hace unos días dentro del festival Murcia Tres Culturas.
La música tiene el poder de unir culturas y derribar muros, creando un lenguaje universal. Por un lado, el flamenco, que destaca por su pasión, ritmo y fuerza; por otro, la música árabe, que brilla por su belleza melódica y riqueza instrumental. Juntas, estas dos culturas musicales crean una experiencia diversa y cautivadora. Fantasía Al Andalus es una producción cultural donde el arte, el conocimiento y el espíritu prosperaron a pesar de las diferencias. Es eso de ‘solo no puedes; con amigos, sí’, y funcionó en el escenario de la Plaza de los Apóstoles como una afinada y perfecta maquinaria suiza.
Bassam, pura emoción, ha creado una propuesta innovadora, rica en matices y llena de alma; un estilo único que conecta a personas de diferentes ámbitos, perfectamente válido para un sector del público que intenta evadirse así de la aparente contradicción entre el verdadero arte y la explotación del talento ajeno propia del negocio musical. Y ese es el espacio reservado a cubrir por un festival como Murcia Tres Culturas.
Un elenco excepcional
Pianista con un amplio conocimiento de causa, y profundo dominio de la música clásica y contemporánea, el libanés reúne la valentía de un Beethoven y el espíritu de un Oscar Peterson. Además, le acompañaba un elenco de artistas sobresalientes, incluyendo dos clarinetistas: el virtuoso Relu Balkan, rumano, que une la tradición balcánica con un sonido global, y el elegante Nadey Hakim, creando un espectáculo de gran impacto. Y qué decir de la voz candorosa de la libanesa Serena El Choufi, una cantante emergente de la música árabe que fusiona raíces profundas con gracia contemporánea.
Por parte española, el extraordinario Chechu Sierra al bajo eléctrico, apto para toda labor, de escucha obligada, maestro con mayúsculas tanto en sus fraseos como en el ritmo, que sabe adaptarse bien a lo que se le pide en este juego seductor del swing y del duende que estableció con el percusionista flamenco Javier Rabadán. Mientras, Carlos Llave, excepcional guitarrista flamenco, ponía fuerza poética y fineza académica. Y en las voces estaba también Inma ‘La Carbonera’, cantaora flamenca imponente. Sencilla, emotiva y atemporal. Escuchar su cante sería una experiencia similar a la de introducirse en el túnel del tiempo. Integridad, honestidad, raíces y un corte muy popular (se crió en el barrio sevillano de Las Tres Mil Viviendas). Lució su arte: guía con el cante y canta mucho ¡y de todo! Y al baile, Macarena Ramírez, fuego flamenco puro, y el espléndido bailaor murciano Pablo Egea, que, con su destreza y potencia habitual, dejó sobre el escenario brillantes estampas de gran capacidad expresiva.

El bailarín murciano Pablo Egea y Macarena Ramírez en un momento de ‘Fantasía Al Andalus’. / Albertfotog
Muchos orígenes y un ritmo compartido. Aquello era y sonaba entrañable. La música de este espectáculo son sus latidos, sus sentimientos confluyen con el ritmo andalusí atravesando el corazón. ¡Cuántas cosas bonitas transmiten esos sonidos y las voces de sus cantos! Pese a ser una formación aún no muy rodada, rozaría el estremecimiento.
Esta fusión no solo sorprende, sino que también conecta culturas, emociones y sensibilidades; cada nota y cada paso cuentan una historia de amor que celebra la diversidad, que resuena en el corazón de quienes la escuchan, invitando a la reflexión y la celebración; un claro ejemplo de cómo la música puede unir mundos distintos y emocionar a cualquier tipo de audiencia, recordándonos que, al final, todos estamos unidos por el mismo latido.
El poderío y la intensidad del conjunto vencieron paulatinamente la barrera cultural. Una celebración de la vida. Comprensible el aplauso en pie del público y las felicitaciones a los músicos que hicieron posible este pequeño milagro.
- Este fin de semana, Murcia se transforma en un poblado medieval: música, bufones y tabernas
- La nieve vuelve a cubrir las cumbres de la Región de Murcia tras una madrugada gélida
- Las Fiestas de Primavera 2026 ya tienen su Doña Sardina y Gran Pez
- Así afectará la borrasca Ingrid a la Región de Murcia este fin de semana
- Liberadas 70 anguilas en el Mar Menor dentro de un proyecto clave para su supervivencia
- Planes para este fin de semana en la Región de Murcia: fiestas, mercados y actividades en familia
- Un viaje al siglo XIII a solo minutos de Murcia: el mercado medieval más grande y espectacular de España
- Menos de un mes para abrir el subterráneo de Abenarabi tras 15 años